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Síntomas y causas de la anemia
ANEMIA

Síntomas y causas de la anemia

La anemia es una enfermedad muy extendida y se da en muchos sectores de la población, generalmente asociada a una mala alimentación.

Raquel Bustamante Carrera

Hablamos de anemia cuando disminuye la concentración de hemoglobina en sangre, aunque la de eritrocitos sea normal o incluso elevada. Los límites de referencia de la concentración de hemoglobina en sangre pueden variar según la población analizada, ya que depende de factores diversos como la edad, el sexo, las condiciones ambientales y los hábitos alimentarios.

La anemia constituye una de las causas más frecuentes de consulta por tres motivos principales:

1. Elevada incidencia en niños, mujeres, jóvenes o sujetos adultos con carencias en su alimentación (déficit de hierro y ácido fólico, especialmente).

2. Suele estar asociada a muchas otras patologías.

3. Elevada frecuencia en ciertos grupos étnicos relacionada con la malnutrición y muy extendida, por lo tanto, en aquellos países en vías de desarrollo, cuya población carece de recursos para mantener una alimentación adecuada.

Los glóbulos rojos

La principal función de los glóbulos rojos o hematíes es el transporte de oxígeno en la sangre y su liberación en los distintos tejidos. El oxígeno se transporta en el interior del hematíe unido a la hemoglobina. El diagnóstico inicial es aparentemente sencillo, ya que en un análisis rutinario, o por otros motivos, se detecta una disminución de los niveles de hemoglobina o del número de glóbulos rojos en sangre. Sin embargo, los análisis no sólo permiten el diagnóstico de anemia, sino que, a través del examen de una serie de características de esos hematíes, tales como su tamaño o la concentración de hemoglobina que contienen, se pueden conocer muchos datos que permiten iniciar el proceso diagnóstico del tipo de anemia de que se trate.

La hemoglobina es uno de los principales componentes de los glóbulos rojosLa hemoglobina es uno de los principales componentes de los glóbulos rojos

El estudio completo, una vez detectada la anemia, requerirá ampliar el estudio analítico, examinar una extensión de sangre periférica y, en algunos casos, realizar un aspirado o una biopsia de la médula ósea. Ciertos tipos de anemia pueden ser graves, de larga duración e incluso potencialmente mortales si no se diagnostican y tratan.

Aunque muchas regiones del cuerpo ayudan a producir glóbulos rojos, la mayor parte del trabajo se hace en la médula ósea, el tejido blando que hay en el centro de los huesos y que ayuda a la formación de las células sanguíneas. Casi siempre, los glóbulos rojos sanos duran entre 90 y 120 días, y otras partes del cuerpo eliminan posteriormente las células sanguíneas viejas. Una hormona llamada eritropoyetina, producida en los riñones, le da la señal a la médula ósea para producir más glóbulos rojos.

Causas de la anemia

El cuerpo necesita ciertas vitaminas, minerales y nutrientes para producir suficientes glóbulos rojos. El hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico son tres de los más importantes. Es posible que el cuerpo no tenga suficiente de estos nutrientes debido a:

- Cambios en el revestimiento del estómago o los intestinos, que afectan la forma como se absorben los nutrientes (por ejemplo, la celiaquía).

- Alimentación deficiente.

- Pérdida lenta de sangre (por ejemplo, por períodos menstruales copiosos o úlceras gástricas).

- Cirugía en la que se extirpa parte del estómago o los intestinos.

Síntomas y detección de la anemia

Si la anemia es leve, es posible que usted no tenga ningún síntoma. Si el problema se desarrolla lentamente, los síntomas que pueden producirse primero abarcan:

- Sentirse malhumorado

- Sentirse débil o cansado más a menudo que de costumbre, o con el ejercicio

- Dolores de cabeza

- Problemas para concentrarse o pensar

Si la anemia empeora, los síntomas que pueden aparecer son los siguientes:

- Color azul en la esclerótica de los ojos

- Uñas quebradizas

- Deseo de comer hielo u otras cosas no comestibles (pica)

- Mareo al ponerse de pie

- Color de piel pálido

- Dificultad para respirar

- Lengua adolorida

- Insomnio

- Desorientación

- Vértigos

- Cambios de conducta

Aunque estos son los síntomas más comunes, existen también otros que pueden deberse a la anemia, por lo que si nos empezamos a sentir de manera extraña o mal, debemos acudir al médico de cabecera.

En muchas ocasioens la anemia se debe a una deficiente alimentaciónEn muchas ocasioens la anemia se debe a una deficiente alimentación

Una vez que se haya detectado la anemia, el médico deberá realizar un examen más profundo para descartar otro tipo de enfermedades. En el examen físico puede encontrar las siguientes dolencias: un soplo cardíaco, hipotensión arterial, especialmente al pararse; piel pálida, frecuencia cardíaca rápida, alteraciones del ciclo menstrual, alteraciones renales, o trastornos digestivos, como estreñimiento.

Algunos tipos de anemia pueden causar otros resultados en un examen físico. Los exámenes de sangre utilizados para diagnosticar algunos tipos comunes de anemia son: niveles sanguíneos de hierro, vitamina B12, ácido fólico y otras vitaminas y minerales, conteo de glóbulos rojos y nivel de hemoglobina, y conteo de reticulocitos .

El tratamiento de la anemia

El tratamiento de la anemia depende de la causa que la provoque. Sea cual sea, el objetivo será incrementar el nivel de oxígeno que la sangre es capaz de transportar, ya sea mediante el aumento de glóbulos rojos o la concentración de hemoglobina. Por supuesto, habrá que tratar también la causa o enfermedad que pueda haber provocado la anemia. Así, los tratamientos más comunes son las transfusiones de sangre, los corticoesteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario; la ;Eritropoyetina, un medicamento que ayuda a que la médula ósea produzca más células sanguíneas y, por último, suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales.

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