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6 grandes beneficios de dormir la siesta
DESCANSO

6 grandes beneficios de dormir la siesta

Dormir una siesta de 20 a 40 minutos nos traerá muchos beneficios para afrontar el resto del día.

Héctor Félix Lasheras Diez

Hora dedicada al descanso después de la comida generalmente comprendida entre las tres y las cinco de la tarde, así se define lo que coloquialmente todos conocemos como siesta. A pesar de ser una palabra tan típicamente española y por la que somos conocidos en muchos lugares del mundo junto con playa y fiesta, siesta proviene del latín "sixta" y hace referencia a la sexta hora del día que, según el horario romano, comprendía el medio día.

La siesta nos permite recargar energía y descansar de cara a afrontar las tareas pendientes por la tarde y, aunque haya sido objeto de críticas y asociada a la vagancia y la desidia, la siesta nos permite aumentar nuestro rendimiento físico e intelectual por la tarde.

A pesar de que España tiene fama de ser un país donde la siesta está muy extendida, lo cierto es que hay otras zonas de Europa en las que la costumbre está muy arraigada. Investigadores del Instituto para la Investigación del Sueño y la Medicina de Regensburg, en Alemania, revelan que uno de cada cuatro alemanes duerme después de la comida, lo que supone un total de 20 millones de habitantes de los 80 que tienen.

La siesta no debe superar los 40 minutosLa siesta no debe superar los 40 minutos

Dormir la siesta, aparte de reponer energías, sirve para que nuestro cerebro haga un breve parón, lo que le permite tomar posteriormente mejores decisiones debido a que hemos evitado el sueño y las consecuencias negativas que conlleva. Obviamente, la siesta es un momento, como ya dijimos, de descanso, pero de descanso breve. Estudios demuestran que dormir la siesta durante un periodo comprendido entre los 20 y 40 minutos resulta beneficioso pero que a partir de ese intervalo ya no nos aportara más energía y solo hará que alteremos nuestro sueño nocturno.

Uno de los momentos más idóneos para reponer energías es justo después de las comidas. Esto se debe al efecto postprandial, que es el responsable del "bajón" que sufrimos después de comer. La digestión aumenta el flujo sanguíneo hacia el estómago, lo que reduce la actividad del resto de órganos. Para paliar este efecto una buena siesta nos quitara el sueño y nos llenará de energía.

Otro momento recomendado para descansar es en momentos de presión laboral. Aunque resulte chocante, tomarnos un momento para descansar, meditar y estirarnos nos ayudara a afrontar mejor el trabajo pendiente. Recuerda que también es muy importante dormir la siesta antes de conducir largos ratos, sobre todo a la vuelta del trabajo, necesitamos estar llenos de energía para no sufrir un accidente de vuelta a casa.

Aunque relacionamos la siesta con dormir, no necesariamente implica caer en un profundo sueño, puede suponer un momento de relajación en el que nos abstraigamos de los acontecimientos que nos rodea y descansemos la mente. Debemos de evitar, pues, entornos con ruidos y claridad, buscando una habitación donde tengamos una temperatura agradable, aislada y oscura. Por todo esto, y a pesar de las críticas, la siesta se considera un hábito saludable realizado con moderación. A continuación, los beneficios concretos de dormir la siesta.

1. Alerta

Aumenta tu estado de alerta. Un estudio realizado por la NASA demostró que sus pilotos estaban más vigilantes y se percataban de más objetivos después de dormir la siesta durante 40 minutos. Incluso este estudio se extrapoló con marineros del ejército reduciendo los tiempos a 10 y 20 minutos y también resultó que estos, en comparación con los que no dormían, eran más conscientes de su entorno.

2. Memoria

Mejora la memoria y el aprendizaje. Aunque tratemos de dormir, si no conseguimos alcanzar la fase REM del sueño nuestro cerebro no estará descansando. Por eso, dormir una siesta que nos permita alcanzar esta fase, aunque solo sea brevemente, resulta beneficioso para nuestra capacidad comprensiva. Esta teoría fue ratificada bajo estudios con resonancias magnéticas en pacientes que había dormido una siesta y quienes no, mostrando más energía y más actividad cerebral en los que había dormido.

3. Creatividad

Aumenta la creatividad. Después de dormir una buena siesta, nuestros procesos creativos se activan, ayudándonos a encontrar soluciones a problemas. Esta explosión de creatividad se produce en el hemisferio derecho del cerebro. En este caso es necesario dormir una siesta larga, no solo de 10 o 20 minutos y alcanzar la fase REM.

El descanso de la siesta nos desbloquea y ayuda a encontrar esa solución que necesitábamosEl descanso de la siesta nos desbloquea y ayuda a encontrar esa solución que necesitábamos

4. Productividad

Más creativo y también más productivo. Por lo que tanto hemos sido criticados los españoles, resulta que es lo que nos ayuda a ser más productos. Nos llena de energía y disipa la modorra y la pereza laboral. Estudios demuestran que una siesta puede darnos más energía que una buena taza de café.

5. Ánimos

Mejora el estado anímico. La irritabilidad se asocia con la falta de sueño, por eso una buena siesta, a cualquier edad resulta beneficiosa para mejorarnos el carácter. ¿A quién no le sienta bien una buena cabezadita?

6. Estrés

Elimina el estrés. Al igual que la mejora anímica, dormir aumenta nuestro estado de relajación, tanto psicológica como física, eliminando el estrés de nuestro organismo y ayudándonos a afrontar las tareas de la tarde.

Aparte de los beneficios comentados, una siesta también mejora el bienestar general, la vitalidad, reactiva los reflejos, la atención, la eficacia y reduce el resigo de accidentes cardiovasculares.

Aspectos negativos

Pese a todo lo expuesto aquí, la siesta no está exenta de riesgos. Otra serie de estudios contraindican este habito. Dicen que se relaciona con el sedentarismo y con la necesidad de dormir debido a patologías escondidas no diagnosticadas que dificultan el sueño nocturno. También señalan, aunque sin mucha certeza, que es posible que durante el sueño, pese a que la presión arterial se reduce, en los primeros momentos después de despertarse ésta se dispara y se aumenta el consumo de oxígeno, haciendo que el corazón sufra más presión y estrés. Por lo que repetir este proceso al levantarse por la mañana y después de la siesta duplica el riesgo de problemas cardiovasculares. Esta es la idea apuntada en un trabajo realizado por Michael Bursztyn, del Hospital Universitario Hadaza, en Jerusalén, y que se publicó en 1999 en la revista 'Archives of Internal Medicine', despertando gran polémica.

Y vosotros con que opinión os quedáis, ¿siesta si o siesta no? Como todo en la vida, suponemos que en su justa medida es buena.

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1 Comentario

Groucho

06/02/2015 22:54

Siesta no hay duda