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Cómo convivir con el trastorno ciclotímico de la personalidad
PSICOLOGÍA

Cómo convivir con el trastorno ciclotímico de la personalidad

El trastorno ciclotímico de personalidad se caracteriza por los cambios emocionales muy bruscos a lo largo del día, algo que nos puede dificultar el día a día.

Sara Vidal Pérez

El trastorno ciclotímico de la personalidad presenta varias dificultades en el aspecto emocional, sentimental y, por lo tanto, social de la persona.

Los altibajos emocionales propios de este trastorno son diarios, presentando cambios bruscos del estado de ánimo que altera la vida familiar, social y de pareja.

La incomprensión del entorno y la falta de habilidades para conciliar con el trastorno ciclotímico de la personalidad hacen que la persona que lo sufre se sienta, en muchas ocasiones, aislada, confusa, desconcertada e incomprendida.

Además, el trastorno ciclotímico de la personalidad se suele presentar en la adolescencia. Es por esto, que son los familiares quienes empiezan a notar la inestabilidad emocional y los cambios repentinos de humor, principales señales de alerta que deben abordar lo antes posible para poner remedio a la situación.

Sin embargo, aunque los síntomas son notorios, no incapacitan a la persona para desarrollar su vida con total normalidad. Es cierto que pueden llegar a experimentar síntomas depresivos o maníacos, pero éstos no son tan graves como en otros trastornos, como el trastorno bipolar o el trastorno límite de la personalidad.

En el trastorno ciclotímico de personalidad cambiamos repentinamente de humor a lo largo del díaEn el trastorno ciclotímico de personalidad cambiamos repentinamente de humor a lo largo del día

¿Cómo se convive con el trastorno ciclotímico de la personalidad?

Las personas que lo padecen pueden presentar una alteración de la rutina que convierte su día a día en un amplio abanico de sensaciones, tanto positivas como negativas.

Los síntomas depresivos o maníacos pueden mantenerse durante horas, pero no suelen prolongarse en el tiempo. Por ello, en muchas ocasiones, el sujeto que padece este trastorno no es consciente de que tiene un problema y son los familiares quiénes activan la alerta y acuden a un especialista.

No obstante, convivir con este trastorno cuando eres tú quien lo padece no es tarea fácil. Los cambios bruscos emocionales hacen que la rutina se desvanezca, que las motivaciones desaparezcan y que muchos objetivos no se lleguen a cumplir. De esta forma, comienzan a aparecer sentimientos de frustración, impotencia e incomprensión hacia uno mismo que desencadenan en tristeza, irritabilidad, hipersensibilidad o desilusión.

Debemos tener en cuenta, que este trastorno está muy influenciado por el estrés ambiental, es decir, que un simple hecho negativo, como discutir con tu pareja, puede provocar un cambio brusco del estado de ánimo. Por esto, los familiares, amigos o la pareja experimentan síntomas de inutilidad o incomprensión a la hora de hacer frente a las dificultades que tiene la persona que quieren.

Cuando eres tú quien padece este trastorno, es importante que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones:

- En primer lugar, ponte en contacto con un especialista que pueda aclararte cualquier duda. Es importante que te hagan una evaluación clínica tras la que te expliquen el modelo del trastorno, es decir, que aclaren por qué aparece, de qué forma y cómo puedes hacerle frente. Tras este momento, sentirás que no eres tan incomprendido/a como creías.

- Tras la evaluación y el diagnóstico, asegúrate de contactar con un profesional que aplique un tratamiento individualizado y personalizado para hacerle frente al trastorno de una manera práctica y efectiva. Puedes pedir ayuda a tu familia o a alguna persona de confianza para que te asesore y te ayude a decidir.

- Sólo se puede ayudar a aquella persona que es accesible y acepta la ayuda. Es por esto que es imprescindible tomarse en serio el trabajo del especialista, acudiendo a todas las sesiones y llevando a cabo todo el trabajo que nos recomiende. A su vez, en caso de que sea prescrito, no olvides tomar la medicación indicada.

- Las rutinas mejoran nuestro estado de ánimo porque hacen que seamos menos susceptibles de experimentar sucesos inesperados que puedan desestabilizar nuestro humor. Por ello, te animamos a establecer rutinas de sueño, acuéstate y levántate a la misma hora todos los días.

- A su vez, la alimentación y el estilo de vida son determinantes en nuestra salud física y mental. Mejóralos e introduce nuevos hábitos saludables, como hacer ejercicio, incluir en nuestra dieta verduras y frutas, eliminar las grasas saturadas y azúcares, sustituir las bebidas gaseosas por agua, etc.

Busca ayuda y encontrarás que hay muchas personas que comprenden tu situaciónBusca ayuda y encontrarás que hay muchas personas que comprenden tu situación

- Todos los seres humanos tenemos dificultades. Existen grupos de ayuda para diferentes problemáticas dónde podemos encontrar a otras personas que están pasando lo mismo que nosotros. Esta es una buena herramienta para entenderse a uno mismo y para aprender nuevas estrategias que nos sean de ayuda.

- No olvides que todo el mundo tiene días malos y días peores. Es decir, puedes sufrir crisis en las que sientas que has fracasado. Nunca fracasa quien lo intenta pero tenemos que ser conscientes de que existen las recaídas y que, en esos momentos, es cuando más nutridos y equipados de herramientas y estrategias tenemos que estar.

Cuando es un familiar, un amigo o tu pareja quien sufre el trastorno ciclotímico de la personalidad

- Busca toda la información acerca del trastorno para esclarecer todas aquellas dudas que te van surgiendo en el día a día. Si lo consideras necesario también puedes acudir a un psicólogo especializado en la materia, puesto que será la mejor persona para explicarte todo el proceso que estas experimentando y todas las claves para hacerle frente.

- Es habitual sentirse desconcertado y mostrar incomprensión cuando la persona que sufre el trastorno ciclotímico se muestra irascible o demasiado eufórica. Ninguna persona está preparada ante los cambios repentinos. No te sientas mal. Usa la asertividad para comunicarte con esa persona y mostrarle todas tus dudas o preguntas acerca de su actitud o comportamiento. Es importante no acusar o retar, puesto que es posible que recibamos una respuesta negativa que empeore nuestra situación.

- Respeta sus derechos, pero también hazte respetar. Tenemos que usar la comunicación para solventar cualquier problemática que pueda surgir en nuestro día a día. No victimices a la persona que padece este trastorno, podría ser muy contraproducente.

- Si tu allegado/a acude a un especialista o está siguiendo alguna terapia trata de involucrarte cuando lo veas necesario. Puedes acudir a alguna sesión conjunta, siempre que sea programada por la persona que la dirige.

- Muestra siempre tu apoyo y respeta los espacios. No siempre nos sentimos capaces de estar a la altura de todas las circunstancias que nos rodean. No te martirices. A veces, ayudamos más cuando dejamos que la otra persona se tome su tiempo.

En resumen, en el momento que detectamos cambios bruscos en el estado de ánimo en una persona allegada o en nosotros mismos debemos ponernos en contacto con el médico o con un psicólogo especialista. Buscar ayuda es el primer paso para asumir que tenemos que hacer frente a una dificultad.

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