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Cómo cuidar correctamente nuestras articulaciones
SALUD FÍSICA

Cómo cuidar correctamente nuestras articulaciones

Las articulaciones te ayudan a poder moverte con facilidad, pero es necesario cuidarlas para no sufrir problemas en el futuro.

Mercedes Benito Alfonso

Nuestras articulaciones son las responsables en gran medida de nuestros movimientos. Cualquier alteración, enfermedad o dolor en alguna de ellas, limitará nuestros movimientos y nuestra calidad de vida. El desgaste progresivo con el paso de los años, la edad avanzada, un trabajo físico intenso, el clima, el sobrepeso... harán mella en nuestras articulaciones en mayor o menor medida de manera inevitable. Sin embargo, existen consejos y recomendaciones que pueden ayudarte a cuidar correctamente tus articulaciones. Existen determinados alimentos muy beneficiosos para nuestras articulaciones, una nutrición adecuada, ejercicio de manera regular y cuidar nuestra higiene postural, pueden hacer que tus articulaciones se mantengan en buen estado mucho más tiempo.

El cuerpo humano tiene cerca de 360 articulacionesEl cuerpo humano tiene cerca de 360 articulaciones

Que son y porque son tan importantes

El cuerpo humano tiene cerca de 360 articulaciones. Las articulaciones son el nexo entre dos huesos, dos cartílagos o un hueso y un cartílago. Su principal función es permitir la movilidad o el movimiento de nuestro cuerpo. Al día se ven sometidas a un trabajo continuo y pueden dañarse con facilidad. Las articulaciones permiten el movimiento de nuestros músculos y huesos, así como nos facilitan los giros de nuestro cuerpo, nos dan fuerza en el movimiento y soportan nuestro peso. Las articulaciones no se regeneran, de modo que un mal uso de las mismas acelera su desgaste, y por consiguiente su envejecimiento.

Son múltiples las causas que pueden dañar nuestras articulaciones: el estilo de vida, el deporte intenso, la edad avanzada, la obesidad, traumatismo y caídas, el clima, una lesión, un proceso inflamatorio... Igualmente, las articulaciones pueden verse afectadas por enfermedades, la mayoría de ellas de carácter crónico. Destacan: la artritis y la artrosis.

Si la articulación se daña comienza a aparecer dolor que aumenta de intensidad con el tiempo, primeramente asociado al movimiento y posteriormente puede aparecer incluso en reposo. Al dolor se le asociarán otros síntomas como rigidez y por último limitación funcional de la articulación.

Una dieta rica en vitaminas, proteínas y minerales

Una buena alimentación juega un papel fundamental en la salud de la persona. Y por supuesto, tus articulaciones también se pueden beneficiar con una dieta rica en vitaminas, proteínas y minerales. Es igualmente importante una correcta hidratación para lubricar la articulación y facilitar el movimiento. Pueden verse beneficiados con estos alimentos personas que presenten inflamación de alguna articulación, observarán que el dolor y la inflamación se reducen.

Un aporte mineral adecuado en la dieta es esencial para mantener las articulaciones sanas y fuertes. El magnesio es un mineral muy importante para el cuidado de las articulaciones y para la protección de los huesos. Lo encontrarás sobre todo en frutos secos como almendras, nueces o piñones, en las semillas de sésamo que enriquecen algunos panes o cereales y en verduras de hoja verde, fundamentalmente acelgas y espinacas, soja, levadura de cerveza, arroz integral. Otro mineral importante en la dieta para cuidar las articulaciones es el azufre. Especialmente importante en personas que presenten artritis de rodilla. Los pescados, aves y carnes magras son ricos en azufre. Y como no, el calcio.

Es bien conocida la importancia del calcio en la dieta para que los huesos estén fuertes. La principal fuente de calcio son los productos lácteos: leche, quesos, yogures, cuajadas..., incluso podemos encontrar alimentos enriquecidos en calcio, que pueden aportarnos una dosis extra muy beneficiosa, si padecemos de dolores articulares. Y junto al calcio, no debemos olvidar el fósforo. Acelgas, aceitunas, perejil, apio, endivias, escarola... todos ellos alimentos ricos en fósforo y fáciles de incluir en tu alimentación diaria. Y por último, el flúor que ayuda a tus huesos y articulaciones a fijar el calcio que ingieres en la dieta. Fuentes con alto contenido en flúor las encontramos en el agua, el té, el marisco, el pescado azul y verduras como coles y espinacas.

En cuanto a las mejores vitaminas para cuidar tus articulaciones destacan: la vitamina A, vitamina C, vitamina D. La vitamina A tiene propiedades antioxidantes que son muy beneficiosos para el cuidado de nuestros tejidos. Puedes encontrar esta vitamina en productos de color anaranjado, como las naranjas, calabazas, zanahorias, tomates, pimientos, también en espinacas, hígado, y col rizada, entre otros. La vitamina C por su parte, destaca por su capacidad para ayudar a regenerar tejidos. Es esencial para producir colágeno, una proteína básica en la regeneración del cartílago. Un zumo de naranja o limón, o un kiwi al día, será suficiente. La vitamina D ayuda a la formación del hueso y los cartílagos, además ayuda a absorber el calcio. Una deficiencia de esta vitamina produce osteoporosis. El sol es una fuente de vitamina D, así como el salmón, las sardinas en latas, el atún en conserva y los huevos.

A una buena dieta no hay que olvidar una correcta hidratación de nuestro cuerpo. El agua nos permitirá lubricar adecuadamente las articulaciones lo que facilita el deslizamiento y los movimientos de manera más suave, previendo el desgaste producido por el roce o la fricción. Intenta beber dos litros de agua al día, e hidratarte si realizas algunas actividad intensa.

Hay que tener presente que igual que existen alimentos que cuidan nuestras articulaciones, existen alimentos contraproducentes, como son: el tomate, la berenjena, la patata y el pimiento. Lo mismo pasa con el consumo de tabaco y alcohol.

La actividad física previene el desgaste precoz de las articulaciones

El ejercicio físico regular es una buena forma de reforzar y mantener en buen estado nuestras articulaciones. La actividad física potencia la musculatura a la vez que protege las articulaciones y evita el desgaste prematuro. Pero debemos tener presente una serie de recomendaciones pues es posible que de no seguirlas obtengamos el efecto contrario.

Intenta minimizar los movimientos repetitivos, ya que aumentan la presión y el roce de las articulaciones acelerando su desgaste. Realiza ejercicios de calentamiento antes de cualquier actividad física deportiva. Detente si comienzas a notar dolor, y alterna periodos de descanso entre actividades. Las articulaciones necesitan de un tiempo de recuperación después de realizar esfuerzos importantes. Saltar o correr, así como los deportes de impacto, desgastan las articulaciones y las dañan. Por el contrario, pilates, yoga o natación, caminar son deportes ideales si tienes problemas articulares.

Es conveniente usar el equipo deportivo adecuado, como muñequeras, coderas, rodilleras... cuando realizamos determinadas actividades deportivas. Realiza ejercicio físico progresivo, de acuerdo a tu condición física y a tu edad.

Otros hábitos saludables

Protege tus articulaciones también en las actividades cotidianas. Algunas lesiones se producen por un sobreesfuerzo. Así que flexiona las rodillas cuando intentes levantar objetos pesados. De igual modo, intenta tener una postura correcta tanto al caminar como al sentarte. Y no olvides dormir en una posición ergonómica, escoge una almohada que no sea muy alta y es mejor dormir de lado con las rodillas dobladas, para repartir el peso del cuerpo.

Algunas lesiones se producen por un sobreesfuerzoAlgunas lesiones se producen por un sobreesfuerzo

Vigila el sobrepeso, un exceso de kilos daña las articulaciones especialmente cadera, rodillas y espalda. Los pies son los que soportan nuestro peso durante todo el día, elegir un calzado adecuado en función de la actividad a realizar y que sea ergonómico, es una buena forma de proteger nuestras articulaciones. Todos estos pequeños hábitos aliviarán el trabajo de tus articulaciones.

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