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Cómo curar correctamente un esguince
ESGUINCE

Cómo curar correctamente un esguince

Los esguinces pueden ser muy dolorosos para las personas que lo sufren. Normalmente un esguince se provoca por un movimiento brusco, un giro o un mal movimiento.

Héctor Félix Lasheras Diez

Cuando hablamos de esguinces, normalmente nos referimos a un tipo de lesión en las articulaciones que es provocado, en la mayoría de los casos, por una torcedura, un giro, o un mal movimiento, y consiste en la distensión y dolor (a veces incluso rotura) de los músculos o / y tendones de una articulación. Este tipo de lesiones ocurren normalmente en la parte inferior del cuerpo y suelen darse, más específicamente, en las zonas que más soportan la presión del movimiento y el peso juntos. Éstas zonas son tobillos y rodillas, siendo los primeros los más afectados.

Normalmente un esguince se produce por un movimiento brusco o un giro que fuerza los músculos o el tendón fuera de su posición habitual, lo que produce que se estiren demasiado y se distensionen en exceso. De esta forma posteriormente, les es más complicado de lo habitual volver a su posición correcta.

Malos aterrizajes

Típicamente, los casos de esguince ocurren cuando alguien se cae y aterriza sobre su brazo mal colocado, lesionándolo, cuando frena después de un acelerón y el tobillo no soporta la presión, de forma que se tuerce demasiado o salta y aterriza sobre el lateral de su pie, o cuando tuerce la rodilla con el pie clavado en el suelo. Estos son los típicos casos en los que, con suerte, se produce un esguince ( y no una rotura ).

Como ya hemos mencionado, los esguinces ocurren tanto en la parte superior como inferior, sin embargo, el tipo que afecta a la mayor parte de la población es el esguince de tobillo, lesión que se da, en la mayoría de los casos, durante actividades deportivas habituales. Tanto es ésta la afección muscular más padecida que, al cabo del año, ocurren más de un millón de lesiones de tobillo, y un 85% de ellas, son esguinces.

Una mala caída puede provocar un doloroso esguinceUna mala caída puede provocar un doloroso esguince

A pesar de esta cifra tan elevada, una gran cantidad de personas no lo tratan correctamente y acaban teniendo problemas crónicos, por lo que, si tienes un esguince, no te lo tomes a broma y procura seguir las instrucciones que se te darán al pie de la letra. Para evitar futuros problemas en la articulación y poder hacer, posteriormente, vida normal te recomendamos seguir estas indicaciones.

Los esguinces pueden ser de varios tipos, que se dividen en grados, grado I, II, o III, y su clasificación dependerá del tipo y la gravedad de la lesión y del dolor. Para identificar el tipo de lesión, deberás acudir a tu médico lo más rápido posible y resumir lo que ocurría cuando te hiciste daño para que él pueda valorar las opciones. Puede que haya que recurrir a los rayos X para asegurarse de que no hay huesos rotos o de que no se necesitará cirugía para reparar el daño.

Por lo general, los esguinces no necesitan ningún tipo de atención primaria mayor de lo que puede conllevar una venda y una rehabilitación rutinaria posterior, eres tu el que debe esforzarse por cuidar de la lesión y no forzar la articulación para no comprometer la integridad de los músculos lesionados, así que, para prevenir posibles dolores crónicos o algún tipo de inestabilidad, es muy recomendable que sigas estos consejos:

Descansar la zona

Una vez te has lesionado, deja descansar la zona dañada y no la fuerces ni hagas que cargue con peso que no debería cargar, aunque en caso de no haber ningún tipo de fractura o ligera rotura, si que podrías cargar un poco de peso para hacer que los músculos trabajen un poco evitando que llegue al punto del dolor. Evita mover demasiado la articulación, los músculos están débiles aún y no les conviene demasiado movimiento, además, si solo tienes una venda para reducir el movimiento, procura mantenerla firme y evitar que acabe cediendo, ya que la presión te aportará estabilidad y controlará la hinchazón mientras los ligamentos y los músculos se reparan.

Existen algunos remedios que pueden ayudarte a que puedas aliviar el dolor de un esguinceExisten algunos remedios que pueden ayudarte a que puedas aliviar el dolor de un esguince

Frío

El hielo siempre viene bien cuando nos damos un golpe o nos lesionamos, y no va a ser menos con los esguinces: coloca un hielo cubierto con telas o papel para evitar dañarte la piel sobre la zona afectada, y mantenlo sobre el área un par de minutos, luego aléjalo, espera unos treinta segundos y vuelve a aplicarlo. Así durante 15 o 30 minutos. El frío evitará la hinchazón, y si ya se ha inflamado, reducirá el tamaño de la misma.

Presión y movilización

Por otro lado, inmovilizar la lesión con compresión puede ser muy positivo para ayudar a que los tendones, los ligamentos y los músculos de la zona afectada sanen con mayor rapidez y no tomen posturas que no deben mientras se curan.

Elevar la articulación dañada o reclinarla por encima de la cintura o del corazón (como se necesite) es muy beneficioso también, ya que en esa postura, casi todas las extremidades se encuentran en una posición de relax y poca tensión muscular.

El dolor de la lesión desaparecerá en pocos días después del esguince, pero si la lesión es de mayor grado, deberás guardar más tiempo de reposo, inmovilizando o escayolando la zona afectada.

Rehabilitación

La rehabilitación tras la lesión no es muy tediosa, sin embargo, si no se le presta atención o no se realiza correctamente, tu lesión volverá a producirse o sufrirás recaídas con frecuencia.

Una correcta rehabilitación consta de tres pasos:

1. La fase uno consiste en descansar, no forzar la lesión y dejar que la venda haga su trabajo compresor e inmovilizador, además de procurar no mover la articulación a conciencia para evitar cualquier recaída.

2. La fase dos tiene que ver con recuperar la flexibilidad en la zona del esguince, el rango de movimiento y la fuerza, características que, durante las lesiones musculares, suelen verse severamente afectadas y que palía la venda o la férula que se aplique a la zona.

3. La tercera fase de la rehabilitación incluye volver a la actividad normal, deshacerse de la posible venda o cualquier tipo de restricción aplicada a la lesión y volver a las actividades que se pausaron durante el periodo de sanación. Además de hacer ejercicios de vez en cuando para mantener la salud y la fuerza en la extremidad de la lesión.

Una vez que se recupere por completo la normalidad en la articulación, el médico probablemente te ceda una tabla de ejercicios específicos que podrás realizar durante unos meses para volver a sentir que los músculos están totalmente restaurados y evitar secuelas del esguince.

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