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Cómo los problemas familiares pueden afectar a tu salud
PROBLEMAS FAMILIARES

Cómo los problemas familiares pueden afectar a tu salud

Los problemas familiares pueden afectar directamente a tu estado de salud física porque afecta a tu salud emocional.

Sara Poyo Lorenzo

Según la OMS la salud es el estado de plenitud física, mental y social y no solo la ausencia de enfermedades, dolencias o trastornos psicológicos. Es decir, que la salud mental forma parte de la salud integral, por eso, debemos cuidar de que nuestro estado emocional esté tan sano como el resto de las áreas que forman la salud.

Los trastornos mentales son multicausales, es decir, que hay un grna número de factores de riesgo que propician el que aparezca o no un trastorno, los factores socio-económicos, genéticos, familiares... Alguno como los genéticos no podemos controlarlos, sin embargo, hay otros que si pero que desconocemos y que no creemos que puedan afectarnos tanto como creemos, como los problemas familiares. Por eso, al no ser conscientes de ello no ponemos atención y no hacemos nada por protegernos.

Los problemas familiares afectan a tu salud

¿Sabías que uno de esos factores de riesgo son la familia en la que nos ha tocado vivir? Así es, las relaciones familiares que tengamos contribuyen a que psicológicamente estemos sanos o enfermos. Es lógico si pensamos que es la familia con la que mayor parte del tiempo vivimos y por tanto todo lo que nos ocurra dentro de casa nos va a afectar. Por eso, a continuación os dejamos con los problemas tanto físicos como emocionales a los que nos exponemos cuando existen problemas familiares.

Cuando los problemas de la vida diaria nos atacan es común sentir irritabilidad o dolores de cabezaCuando los problemas de la vida diaria nos atacan es común sentir irritabilidad o dolores de cabeza

1- Los niños son los más afectados

¿Sabías que una historia familiar de abusos, malos tratos, abandono o negligencia puede retrasar el desarrollo cerebral de los niños y adolescentes? El impacto que las riñas y estrés familiar tiene en los más pequeños es duro. Cuando los niños están expuestos a discusiones entre los padres viven una situación de estrés y angustia muy alta. Se ha comprobado que los niños expuestos a estos comportamientos tienen más probabilidades de desarrollar problemas de conducta, depresión y baja autoestima. En un estudio de la universidad de East Anglia en Inglaterra se hizo un estudio en el que se analizaron cortes cerebrales de una muestra compuesta por 58 adolescentes entre los 17 y 19 años cuyos padres afirmaban que sus hijos habían sido expuestos a escenas de violencia emocional familiar desagradables durante su infancia. Los resultados mostraron que aquellos que habían estado expuestos durante la niñez mostraron un cerebelo más pequeño, es la parte que se encarga del desarrollo motriz, sensorial y que ayuda a regular el estrés.

2- Fatiga crónica

Cuando los problemas de la vida diaria nos atacan es común sentir irritabilidad, dolores de cabeza, cansancio crónico que no se va por mucho que descansemos... La persona se siente con un estado de ánimo bajo que viene unido a la falta de energía, por lo cual no se ve con fuerza para afrontar las actividades de la vida diaria encerrándose en si misma y evitando el contacto con otras personas, principalmente su familia. En esta situación los otros miembros pueden extrañarse y frustrarse porque realmente no saben como ayudar a la otra persona.

3- Síntomas depresivos

Otra de las consecuencias de los problemas familiares es la desmotivación diaria que tiene la persona. Cuando mantenemos el estrés a largo plazo la persona puede acabar experimentando un estado de ánimo bajo que se alarga en el tiempo, como consecuencia se sentiraá más desmotivado, sin ganas de hacer nada, tendrá cambios de humor, apatía, dificultad para tomar decisiones, problmas de memoria, falta de concentración, baja autoestima, frustración, sensación de que no puede cambiar la situación en la que se encuentra.

4- Problemas físicos

Los problemas físicos que generan el estrés familiar son más evidentes aunque desgraciadamente las personas nunca lo atribuimos a ellos si no que tendemos a pensar que son derivados que son consecuencia de otras cosas, por lo tanto al no dar con la raíz del problema nunca podremos solucionarlo. Eso es porque nos acostumbramos a funcionar de una manera y creemos que todo lo que nos pasa es haitual y que acabará solucionándose solo, por lo tanto lo dejamos pasar hasta que llega un día en el que explotamos y ya no podemos más. Las señales físicas más comunes son las úlceras estomacales, el asma, gripes, problemas gastrointestinales, migrañas, bajada o subida de peso, tensión muscular (sobre todo en hombros y cuello), etc.

¿Cómo aliviar nuestra salud emocional?

Primero hay que analizar a que se debe el estrés que estás sintiendo. ¿Crees que todos se derivan de los problemas familiares? Entonces debes concretar la causa que los esté generando. ¿Hay problemas económicos? ¿Las discusiones se derivan del trabajo? ¿Ha ocurrido un evento concreto que desencadenase el problema? ¿Se debe a un problema individual que esté afectando al equilibio de los demas miembros?

En primer lugar, la familia tiene que estar abierta a la comunicaciónEn primer lugar, la familia tiene que estar abierta a la comunicación

Todas estas preguntas harán que nos replanteemos cómo poner fin a ese malesar que afecta a todos. Por ejemplo, un trastorno mental, adicción o enfermedad física de uno de sus miembros afectará a todos los demás de una manera diferente que si hablamos de un evento espontáneo que ha caído sobre toda la familia a la vez (incendio, robo, muerte de un familiar, etc.)

En primer lugar, la familia tiene que estar abierta a la comunicación. No se deben de tapar los problemas, hay que hablarlos y dejar que el miembro exprese su malestar, escuchándolo sin juzgar y preguntándole como puede el resto ayudarlo. Cuando una persona está mal escucharlo aliviará parte de su estrés, sin embargo darle consejos no pedidos o juzgarle solo lo pondrá más a la defensiva porque sentirá que ni siquiera su propia familia le comprende. No se debe evitar el problema, es preferible hablarlo siempre sin echar la culpa a nadie, no importa como apareció el problema, importa el ponerle remedio.

Por otro lado, es recomendable pasar más tiempo juntos. Buscad actividades en familia triviales que os permitan acercaros más como familia. No tiene que ser una actividad por todo lo alto, puede ser simplemente una tarde en el parque o una noche de cine familiar. En estos momentos cada uno tiene que cumplir una función y colaborar para que el resultado sea agradable. Por ejemplo, tarde de picnic: papa hace la compra, mamá se encarga de lavar el coche, el hijo mayor hace los bocadillos y la pequeña escoge los juegos.

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