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Cómo nos afecta la contaminación
CONTAMINACIÓN

Cómo nos afecta la contaminación

La contaminación nos afecta directamente a todas las personas y perjudica seriamente la salud de todos.

Cristina Márquez Quintero

La contaminación es un problema que se presenta en una panorámica mundial a día de hoy. No paramos de oír a todas horas en los medios de comunicación que hay que tomar medidas en todo el mundo para tratar de reducir los gigantescos niveles de polución que están afectando a la salud del planeta y de todos los seres vivos que habitan en él. Los seres humanos, como no podía ser de otra manera, no estamos exentos de este riesgo.

Son muchas las causas por las que el planeta, que, recordemos, es el único habitable que tenemos, se está muriendo. Lo peor de todo es que los culpables absolutos de este destino tan poco esperanzador somos nosotros.

Existe una superpoblación en la Tierra. Metafóricamente, podríamos ilustrarlo como esos días en los que el tren va lleno hasta los topes y apenas podemos movernos ni respirar. Ahora imaginemos eso a nivel global y añadámosle que todas esas personas estamos influyendo con nuestras acciones diarias a la contaminación. Quizá, a nivel individual, dejar una bolsa de plástico abandonada en el monte pueda parecer un hecho insignificante, pero pensemos en las consecuencias de que toda esa superpoblación de la que hablamos deje su basura tirada en espacios naturales. Suena catastrófico, ¿verdad?

Desgraciadamente, la contaminación es una asesina silenciosa que nos va envenenando poco a pocoDesgraciadamente, la contaminación es una asesina silenciosa que nos va envenenando poco a poco

Obviamente, toda esa basura es un punto muy pequeño de este problema. El aumento del desarrollo industrial ha supuesto la creación de miles de fábricas en todo el mundo que no paran de expulsar diariamente infinidades de productos altamente tóxicos y radiactivos que, acaban dispersos por el aire y los mares, causando daños que se han convertido en irreparables.

Como no, no podemos olvidarnos de los coches, los grandes responsables de la contaminación atmosférica, que queman combustibles liberando en el aire gases altamente contaminantes que respiramos a todas horas. Algo que también sucede con el uso de aires acondicionados, calefacciones y aerosoles.

Pero, ¿cuál es el efecto real de la contaminación en nuestra salud?

Desgraciadamente, la contaminación es una asesina silenciosa que nos va envenenando poco a poco sin que podamos darnos cuenta de ello. No es algo que se ve a simple vista (salvo si nos vamos a un punto alejado de la ciudad, que nos dejará una cruda visión de la nube negra de gases tóxicos que respiramos) ni que podamos tocar y esto es precisamente lo que nos hace no ser conscientes del peligro y, por tanto, exponernos más a ello sin ponerle ningún tipo de solución.

Los problemas que genera la contaminación en nuestra salud son principalmente respiratorios y cardiovasculares. Los riesgos respiratorios pueden ir desde simples molestias como tos, flemas, respiración silbante o sensación de ahogo y presión el pecho; hasta enfermedades de menor o mayor gravedad como pueden ser asma, bronquitis aguda, bronquitis crónica, neumonía o incluso cáncer de pulmón.

Todo esto se debe a que el efecto de la contaminación en nuestro sistema respiratorio es el de estrechar las vías respiratorias, lo que produce obstrucciones que llevan a nuestro cuerpo a realizar un esfuerzo mayor para realizar sus tareas correspondientes. Por ello, nuestros órganos notan que hay un problema y desarrollan sistemas de defensa, como puede ser una producción anormal de mucosidad, que acaban traduciéndose finalmente en infecciones y otros daños.

En el aspecto cardiovascular, podemos notar síntomas como opresión o pinchazos en el pecho, palpitaciones, taquicardias o fatiga inusual. Esto se debe a que el oxígeno que reciben los glóbulos rojos está contaminado, por lo que toda esa toxicidad se transporta por nuestro cuerpo, por lo que puede afectar a cualquier órgano, causando inflamaciones que pueden llevar a enfermedades en las arterias coronarias, anormalidad en los ritmos cardiacos o insuficiencia cardiaca congestiva.

Todo ello, a pesar de que nos pueda parecer casi insignificante a corto plazo, si no se trata y empeora, puede llevarnos a consecuencias verdaderamente graves para la salud que pueden llegar a ser incluso mortales.

Por otro lado, la contaminación también puede incrementar los problemas de salud producidos por algunas enfermedades, haciendo que los pacientes no terminen de recuperarse, lo hagan más lentamente o vean los síntomas de sus enfermedades agravados. Un ejemplo de esto lo encontramos en las enfermedades de la piel como puede ser la dermatitis atópica. Esta enfermedad produce irritación y sequedad extrema de la piel, lo que se traduce en picores y eccemas que se ven proporcionalmente incrementados en los que la sufren cuando los niveles de contaminación ascienden.

Los niños y ancianos son más vulnerables ante la contaminación

Como siempre, los niños y los ancianos son los más perjudicados debido a que su sistema inmunológico es más débil y más propenso a resentirse. Además, numerosos estudios han demostrado que la contaminación puede causar daños cerebrales a los niños que pueden llegar a afectar a sus funciones cognitivas, haciendo que no terminen de desarrollarse correctamente o no lo hagan en el tiempo que deberían. Este tipo de retrasos o desarrollos inadecuados afectan también a las mujeres embarazadas, cuya exposición a los gases tóxicos de la nube de contaminación puede provocar que el feto no crezca ni se desarrolle correctamente, haciendo que los órganos del bebé queden irreversiblemente dañados.

Es necesario concienciar a la sociedad de este problemaEs necesario concienciar a la sociedad de este problema

En cuanto a los ancianos, debido al deterioro temporal de su sistema inmunológico, son más propensos a que sus enfermedades curen de una peor forma o más lentamente. Por esta razón, la exposición de personas mayores a estos gases contaminantes puede tener consecuencias aún más graves que en personas más jóvenes, causando incluso muertes prematuras.

Debemos curar a nuestro planeta

En definitiva, la contaminación es un mal que está golpeando con dureza tanto al planeta como a sus habitantes. Obviamente, ya nunca podremos ver el cielo de ese color azul intenso que fue de inspiración para Becker en tantos poemas, pero sí que podemos tomar medidas para que, granito a granito, consigamos un aire más limpio.

Es necesario concienciar a la sociedad de este problema. Esto nos está matando. Tenemos que ser más conscientes de nuestros actos y de las consecuencias que estos pueden traernos. Es necesario que hagamos más uso del transporte público y evitemos el uso de aerosoles, fertilizantes y pesticidas. Por supuesto, tenemos que dejar de tirar basuras y residuos y de talar y quemar árboles, ya que estos son el pulmón del planeta.

En definitiva, tenemos que dejar de creer que un planeta limpio y libre de contaminación es una utopía. Debemos ser responsables y conscientes de que este problema es real y está llegando a unos extremos que no podemos consentir. Si todos ponemos nuestro granito de arena, podemos conseguir que, poco a poco, el planeta pueda curarse y con él, lo hagamos todos nosotros.

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