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Cómo superar la amaxofobia o el miedo a conducir
FOBIAS

Cómo superar la amaxofobia o el miedo a conducir

No todo el mundo conoce qué es la amaxofobia pero son muchas personas las que lo padecen, ¿qué es y cómo se supera?

Ángela Ruiz Martínez

La amaxofobia es la fobia o el miedo a conducir un vehículo. Este es un problema bastante habitual. Hay muchos motivos que pueden producirla. Accidentes de personas cercanas o recuerdos dolorosos relacionados con esta actividad pueden puede crear inseguridad y derivar, en un extremo, en fobia o miedo que pueden llegar a provocar ataques de ansiedad o de pánico.

En muchos casos, y esto es contraproducente, nos resistimos a admitir ese miedo. Pensamos que es algo que todo el mundo hace e incluso disfruta y que no es posible que nos supere a nosotros. Tanto hombre como mujeres desarrollan este miedo, no es patrimonio de un sexo en concreto. Fobias hay muchas, algunas más fáciles de sobrellevar que otras. Esta que nos ocupa, dependiendo del grado que se alcance, podrá afectar a la vida cotidiana y profesional ya que el desplazamiento en muchos casos es inevitable y puede que no existan otras opciones de transporte.

La amaxofobia no se trata solo de desconfianza en nuestra conducción, puede estar motivada también por el miedo a otros conductoresLa amaxofobia no se trata solo de desconfianza en nuestra conducción, puede estar motivada también por el miedo a otros conductores

La amaxofobia no se trata solo de desconfianza en nuestra conducción, puede estar motivada también por el miedo a otros conductores. Otra cosa muy distinta es la inseguridad de conductores noveles debida a la falta de práctica. Esta inseguridad, casi con toda probabilidad, irá desapareciendo con el tiempo y con el manejo del vehículo. Es importante no confundir estas circunstancias, la amaxofobia está catalogada clínicamente. La buena noticia es que la amaxofobia, como la mayoría de las fobias, se puede superar. Es muy importante reconocer que la sufres para que puedas comenzar a superarla y, más aun, querer vencerla ya que requiere mucha voluntad. Es necesario modificar hábitos y eso nadie puede hacerlo por nosotros. Por ello aquí os dejamos algunos consejos para comenzar a superar el miedo a conducir.

Pautas para superar la amaxofobia

El proceso arranca con la identificación en cada persona, cómo se manifiesta y en qué nivel está. Una vez hemos determinado esto podemos distinguir tres niveles en el tratamiento: los pensamientos anticipatorios, las técnicas que permiten controlar las reacciones fisiológicas y un enfrentamiento gradual. Conocer cómo hemos adquirido este temor obsesivo y por qué se mantiene. Cuando hemos empezado a sufrirlo y por qué.

El miedo es una emoción básica y necesaria en el ser humano. Tendremos que concretar el nivel de nuestro miedo para dominarlo. Para tomar el mando de la situación debemos controlar nuestros pensamientos e intentar relajarnos usando técnicas apropiadas para nuestro caso concreto.

Según nuestra personalidad elegiremos entre las distintas opciones: terapia cognitiva conductual, técnicas de respiración, relajación muscular, etc. Esto nos dará los recursos para llegar a conducir sin miedo. Poco a poco ir actuando en los momentos críticos de la fobia, reconociéndolos y exponiéndonos progresivamente.

Si cuando conducimos interpretamos de forma distinta lo que ocurre alrededor, podremos cambiar nuestras reacciones y nuestra actitud mientras lo estamos haciendo. En el proceso de cambio que estamos queriendo realizar, es necesario saber gestionar las sensaciones, los pensamientos negativos y las emociones. Estos tres ingredientes son los que forman la trama de la amaxofobia y por lo tanto hay que romper con ellos para superarla. Si no lo hacemos puede que aumente más el miedo y, en muchos casos, incluso dejaremos de conducir. Esto, evidentemente, es contraproducente para la solución de nuestro problema. Para conseguirlo es fundamental entrenar nuestra mente.

Empezaremos dominando uno de los tres ingredientes que hemos mencionado e iremos haciendo combinaciones de cambios. Cambiaremos los pensamientos y añadiremos una pequeña modificación en las emociones y así, iremos alternando y añadiendo ingredientes para cambiar ese círculo negativo. Para conseguir estos cambios debemos identificar y separar los tres ingredientes para poder actuar sobre cada uno de ellos.

Algunos pacientes  que han complementado un tratamiento psicológico con cursos prácticosAlgunos pacientes que han complementado un tratamiento psicológico con cursos prácticos

Los tres puntos básicos

En primer lugar los pensamientos. Hay que tomar conciencia de cuáles son los que nos afectan para combatirlos. Desterrar esos que nos impiden sentarnos al volante: ¿y si me pitan? ¿Y si me dan un golpe? En segundo lugar las emociones: podemos dominarlas con las distintas técnicas de respiración y de relajación que existen, debemos elegir la que mejores resultados nos aporte. Algunas de ellas, yoga, respiración diafragmática, hipnosis... son de fácil realización. Con esto evitaremos el estrés y la tensión. Ejercicios de autocontrol que contrarrestarán los nervios y la ansiedad y darán paso a la seguridad. Po último las sensaciones. Tendremos que ir manejándolas con esos cambios de hábitos y con nuestro comportamiento. Poco a poco tendremos que sentarnos al volante y hacer de ese momento algo agradable. La música puede jugar un papel importante, pon la que te gusta y te haga sentir bien. Algunas personas ponen objetos, recuerdos que hacen el espacio más familiar incluso, el olor de una colonia hará que nos sintamos mejor dentro de ese espacio.

También puedes pedirle a alguien, con quien te sientas cómodo, que te acompañe y hacer pequeños recorridos. Ve disfrutando del trayecto, de la música, del paisaje, de las personas que ves pasar, convierte el momento en algo agradable y así evitarás los pensamientos negativos. Si inevitablemente estos llegan, distráelos centrándote en lo que ves a tu alrededor e irán desapareciendo. Si a pesar de todos estos consejos sigues teniendo miedo a conducir, podemos recurrir a algunas autoescuelas que tienen cursos para reforzar habilidades de conductores que por culpa de esta fobia han dejado de realizar esta actividad. También hay talleres y cursos organizados por organismos en los que se pueden vencer los miedos con simuladores y en circuitos cerrados ayudados por profesionales. Confía en ti, pero no te exijas demasiado, hazlo de manera gradual y no te rindas hasta que lo consigas, no hay límites de intentos.

Tratamientos médicos

Algunos pacientes que han complementado un tratamiento psicológico con cursos prácticos, confirman que la amaxofobia desaparece, permitiendo tener de nuevo una relación sana con la carretera y el volante.Personas que, en su día, se sacaron el carnet pero no practicaron lo suficiente para adquirir soltura, personas que han tenido un accidente, personas que no quieren poner en riesgo a los ocupantes del vehículo porque desconfían de sus habilidades. Los médicos aseguran que lo mejor para superar la amaxofobia es el esfuerzo y la determinación, además de creerse que es posible. La gran mayoría de los pacientes que han visitado un especialista han recuperado la posibilidad de tener en el coche un aliado, en lugar de un enemigo.

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