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Cosas que NO debes hacer para reducir el estrés
SALUD MENTAL

Cosas que NO debes hacer para reducir el estrés

Si eres una persona que siempre está estresada, ha llegado el momento de que dejes de hacer algunas cosas para poder sentirte mejor.

Mª José Roldán Prieto

Son muchos los factores estresantes a los que nos enfrentamos en la vida y que no están bajo nuestro control. Sin embargo, nuestras respuestas a las cosas pueden tener un fuerte impacto en nuestros niveles de estrés. Es más, muchos de nuestros pensamientos y las acciones que tomamos cuando estamos estresados pueden contribuir a que nuestros problemas se intensifiquen a causa de los sentimientos negativos que tenemos.

Por lo tanto, es conveniente examinar lo que podemos controlar, dejar de hacer cosas que perpetúan y exacerban los niveles de estrés y centrarse en lo que sí podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos y sentirnos más relajados y mejorar de este modo, nuestra salud mental.

A continuación te voy a hablar sobre algunas cosas que debes dejar de hacer ahora mismo para sentirte mejor y tener el estrés bajo control.

El estrés forma parte de la sociedad actualEl estrés forma parte de la sociedad actual

Pensar demasiado de forma negativa

Todos nos enfrentamos a cosas que nos causan estrés, día tras día. Es natural pensar acerca de las cosas que nos estresan para poder comprender mejor la situación, para saber cómo podemos cambiarlo o qué soluciones encontrar para un determinado problema. Pero a veces podemos caer en un tipo de pensamiento conocido como 'rumiación', que se centra en los aspectos negativos del pensamiento y nuestra atención se centra en lo que salió mal en lugar de lo que podemos hacer para arreglar las cosas.

Esta rumiación es más común de lo que te imaginas en las personas y puede convertirse en un hábito. La buena noticia es que los hábitos se pueden romper, incluso los que están más anclados en tu pensamiento. Para dejar de tener estos pensamientos negativos deberás dejar de tener éste hábito y cambiar tu vida para conseguirlo, puedes:

- Escribir lo que te preocupa para sacarlo de tu mente

- Hacer meditación y usar técnicas de relajación y concentración mental

- Cambiar tus pensamientos negativos por otros positivos

- Acudir a terapia si esos pensamientos te están afectando negativamente a tu vida diaria

- Haz más ejercicio para despejar tu mente y 'no lo dejes para mañana'

- No sobrecargues tu horario de tareas

Dormir demasiado poco

Son muchas las cosas que pueden contribuir a que tu nivel de estrés aumente y que tu salud mental peligre, y la falta de sueño es una de ellas. No dormir bien es un factor que crea un gran impacto en tu vida, mucho más de lo que te puedas imaginar. Cuando no duermes lo suficiente, no sólo estarás más reactivo/a al estrés, sino que además tu funcionamiento cognitivo no será tan agudo, por lo que podrías contribuir a cometer errores, provocando un ciclo de ansiedad difícil de romper.

El estrés también puede afectar a tu capacidad de tener un sueño de calidad, sin embargo, mediante la práctica de buenos hábitos de sueño, como evitar el uso de tecnologías antes de dormir, tener unas rutinas diarias para ir a dormir cada día, oscurecer el hogar cuando llegue la noche, etc.

El estrés a largo plazo resulta perjudicial para la salud El estrés a largo plazo resulta perjudicial para la salud

Comer comida basura

Lo que comes te puede afectar considerablemente a cómo te sientas. Del mismo modo que el sueño afecta a tu capacidad de pensamiento y de reacción, una dieta incorrecta también puede hacer lo mismo. Si alguna vez has tenido demasiada cafeína en el organismo o demasiada azúcar, es posible que te hayan causado también el sentir demasiado estrés, porque aunque no asocies al estrés con la comida, está muy relacionado.

El estrés también puede afectar a lo que anhelas y conducir a comer de forma emocional. Esto puede presentar un desafío aún mayor para aquellas personas que están estresadas y que encima, intentan comer mejor porque deben hacerlo así. La nutrición es muy importante y ha llegado el momento de que cambies tu dieta para sentirte mejor.

Aunque al principio puede costarte un poco, los resultados merecerán la pena. Si crees que no eres capaz de conseguirlo por ti mismo/a, no dudes en acudir a tu médico o a un especialista para que te oriente en el proceso.

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