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Cuándo debes acudir al podólogo
PIES

Cuándo debes acudir al podólogo

Los pies son una parte olvidada del cuerpo y deben ser tratados con cuidado para que estén saludables. Descubre cuándo deberías acudir al podólogo.

Sara Poyo Lorenzo

Los pies, desgraciadamente son una de las partes más olvidadas del cuerpo y solo nos acordamos de ellas cuando el problema es grave. No debemos de ser injustos con ellos y debemos darle toda la atención que necesitan acudiendo a un podólogo cuando siempre que se necesite. Pero ¿qué es un podólogo? El podólogo es el médico que se encarga de tratar las enfermedades y otras patologías que puedan estar afectando a los pies.

En un principio, al podólogo se le llamaba "callista" pero este nombre ha caído en el desuso porque no es justo denominar con una sola palabra todos los años de estudio que implica. Es necesario estudiar al menos un grado de 4 años, más si quieres especializarte. El podólogo se encarga del tratamiento del diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de las patologías que afectan a los pies.

Las uñas encarnadas son afecciones que producen mucho dolorLas uñas encarnadas son afecciones que producen mucho dolor

¿Cuándo debo acudir al podólogo?

En realidad siempre que tu quieras y tengas una sospecha de que hay algo que pueda ir mal con tus pies. Una mala postura al caminar, dolor que no relacionas con nada en concreto... Sin embargo, te dejamos a continuación los motivos más frecuentes de visita:

1- Infección por hongos

Hay muchos tipos de hongos que afectan a nuestros pies.

-La onocomicosis es la infección de las uñas de los pies como consecuencia de un hongo. Para su tratamiento es necesario tomar fármacos antifúngicos sin suspender su administración sin consentimiento médico, es fácil que vuelva a aparecer (y con más fuerza que antes) si no se siguen las recomendaciones médicas.

-Tiña o pie de atleta. Es una infección vírica común por la que los huecos interdigitales aparecen ampollas y grietas entre los dedos. El aspecto es bastante desagradable pero lo peor sin duda son las consecuencias que produce si no se trata a tiempo. La persona afectada debe tomar los medicamentos antibacterianos que se le receten y seguir el consejo médico.

2- Uñas encarnadas.

Las uñas encarnadas son afecciones que producen mucho dolor. Suele pasar en el dedo gordo del pie aunque realmente puede pasarnos con cualquiera. Ocurre cuando la uña del pie se incrusta en la carne del dedo, tal vez por el uso de zapatos que no son adecuados para nuestro pie o por recibimiento de un golpe que haya podido romper nuestra uña, haciendo que nos cortemos a nosotros mismos. Es importante que si nos ocurre algo así vayamos a un podólogo porque si no lo tratamos de una forma adecuada se puede infectar y el problema se agravará, dificultando la intervención. Por eso, se debe seguir un seguimiento cuando se nos encarna una uña, sobre todo cuando hay pus de por medio (es un claro signo de infección). Ten especial cuidado si además eres diabético.

3- Callos o durezas.

Es el motivo más popular y por el que clásicamente se iba al podólogo (aunque no se limita solo a ellos). Las durezas, y a la larga callos, se producen por un daño repetido del tejido en la misma zona. Con el rozamiento se forma una dureza que se va acumulando. La diferencia principal entre callo y dureza es que la dureza es más extensa mientras que el callo es más pequeño, local y doloroso.

Los callos es mejor no tratarlos por cuenta propia, sobre todo si son prominentes o desarrollados. Seguramente se utilicen métodos poco ortodoxos y solo conseguiremos hacernos daño. Por otro lado, nunca jamás debemos ponernos un callicida para eliminarlos si sufrimos diabetes o tomamos medicamentos tipo sintróm para tratar los altos niveles de colesterol. Si tienes callos o durezas no los trates por tu cuenta y ve a un podólogo. Incluso si no son extensos el callo volverá a salir tarde o temprano porque no estamos dando con la causa. Aparecen porque usamos un calzado inadecuado pero también porque podemos tener desviaciones óseas o porque tengamos una mala postura al caminar, solo si vamos al podólogo podrá decirnos el origen del problema, llegar a la raíz del problema y acabar con él.

4- Bromhidrosis

La bromhidrosis en pies es una de las consultas al podólogo más frecuentes. Se trata del mal olor en pies, pero no debido a falta de higiene si no por un fallo a nivel genético apocrino, las glándulas segregan demasiada sudoración y al entrar en contacto con las bacterias de la dermis se producen ácidos grasos y amonio, por eso huele tan mal. Es genético, suele aparecer a partir de la adolescencia y dura toda la vida hasta la vejez si no se trata.

En este sentido, el podólogo puede ayudarnos porque nos asesora de los tratamientos existentes. Normalmente se aconsejan antitranspirantes especiales a base de cloruro de amonio y jabones con germicidas. Sin embargo, en casos graves el podólogo puede recomendarte un tratamiento de bótox para detener el sudor o en última instancia cirugía.

5- Pies planos

En estos casos la persona debe de ir al podólogo para empezar a corregir el problema. Se necesitan plantillas ortopédicas y un calzado especial para aliviar los dolores. Además se debe ir a las revisiones anuales para comprobar que el problema se va corrigiendo con el tiempo y todo va como debería. Si te acostumbras a caminar con una mala postura el problema irá a más.

Los pacientes diabéticos deberán al menos una vez al año hacerse una revisiónLos pacientes diabéticos deberán al menos una vez al año hacerse una revisión

6- Tener dedos martillo

Se llaman así a los dedos que tienen forma de garra, es una malformación común que produce daño y molestias a los pacientes. Este tipo de dedos puede hereditario pero también adquirirse por el uso de zapatos inadecuados (estrechos, con mucho empeine, tacón y cualquier tipo de zapato que impida que los dedos estén totalmente rectos).

7-Sufres diabetes

En estos casos ir a un podólogo va dirigido a prevenir un posible trastorno. La diabetes es una enfermedad que entre otros daños colaterales hace que no llegue la suficiente sangre a las extremidades y se pierda la sensibilidad en estas zonas. En este sentido los pacientes diabéticos deberán al menos una vez al año hacerse una revisión, así como acudir a un podólogo en cuanto vean cualquier problema, por pequeño que sea.

8- Lesiones en los pies

Por último, cuando se ha tenido una lesión en el pie es necesario acudir al podólogo para hacer una revisión y comprobar que todo está en su sitio.

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