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Qué son las duchas vaginales
DUCHAS VAGINALES

Qué son las duchas vaginales

Las duchas vaginales parecen buenas opciones para la higiene íntima femenina, pero muchas personas desconocen sus consecuencias negativas.

Noelia Rodríguez Alvarez

En ocasiones ocurre que la obsesión por una adecuada limpieza corporal nos lleva a situaciones extremas que pueden llegar a crear complicaciones de diversa índole. En los últimos años el mundo de la higiene femenina ha avanzado muchísimo y en el mercado podemos encontrar numerosos productos que ayudan a mantener más frescas las partes íntimas y a combatir infecciones. Pero ¿es necesario todo esto?

En el artículo de hoy de Bekia vamos a hablar de las duchas vaginales, un procedimiento que empieza a tener calado en nuestro país pero que en otros, como Estados Unidos, es usado por numerosas mujeres de manera habitual. El motivo por el que lo hacen es que las ayuda a sentirse más limpias, con una limpieza que elimina todas las impurezas que pudieran quedar en la vagina.

Se trata de un procedimiento que se suele realizar tras haber tenido la menstruación o haber mantenido relaciones sexuales, para eliminar los restos de sangre y de semen. Incluso se puede aplicar tras haber tenido sexo anal por la misma razón. Pero, ¿son realmente necesarias? Y, ¿útiles?

Tras el boom que supuso el uso de las duchas vaginales empezaron a saltar las voces de alarma de los médicos que se oponen a este tipo de tratamientos. La razón es bien sencilla: el cuerpo es muy sabio y por si mismo capaz de hacer cualquier limpieza que sea necesaria. Si es así, ¿qué necesidad hay de realizar otro tipo de prácticas que resultan invasivas, incluso agresivas?

Hay mujeres que piensan que las duchas vaginales son necesariasHay mujeres que piensan que las duchas vaginales son necesarias

Cómo funciona

Como ya os comentamos las duchas vaginales buscan una mayor higiene y limpieza en profundidad de la vagina. Para ello se utiliza una pera de silicona -similar a las que se usan para limpiar la cera de los oídos- que tiene un aplicador que hace que resulte más fácil de introducir en la vagina.

En la pera se echa un líquido que es el que se encargará de realizar esa limpieza. Suele estar compuesto de agua y vinagre o bicarbonato, pero también se pueden encontrar en el mercado soluciones específicas para realizar este tipo de limpiezas. Con este instrumento la mezcla llega hasta la vagina y luego saldrá de un modo natural, llevando consigo los residuos que pudiera haber.

Como ves el proceso final de la ducha vaginal depende del propio cuerpo humano, simplemente que la mezcla que se usa a modo de limpieza se cree que ayuda a que esa limpieza sea más profunda. Pero será el cuerpo de la mujer el que expulse los residuos.

Consecuencias negativas

Aunque a simple vista no lo pueda parecer las duchas vaginales son procedimientos invasivos que en ocasiones traen acarreadas una serie de consecuencias negativas, dando lugar a problemas vaginales. Así, por ejemplo, su uso puede dejar expuesta la vagina a un mayor número de infecciones, con lo que se consigue lo contrario a lo que se buscaba.

En otras puede irritar o provocar alergias y su uso está completamente prohibido en el caso de mujeres embarazadas incluso hay estudios que apuntan a que su utilización de un modo frecuente reduce las posibilidades de que una mujer se quede embarazada.

En las posibles consecuencias de su uso influye también la cantidad de veces que se use, puesto que pueden darse casos de mujeres que las utilicen varias veces a la semana, con lo que los riesgos son mayores. Existe la creencia de que este tipo de duchas pueden ayudar a eliminar olores producidos en la vagina. Los médicos aseguran que es normal que la vagina desprenda un olor no siempre agradable. Y en caso de notar que es excesivamente fuerte o que viene acompañado de un flujo de color amarillo fuerte o verde lo mejor es acudir a la consulta del ginecólogo. Para mantener una correcta higiene de la vagina basta con el uso de jabones específicos y el uso de ropa interior que facilite la transpiración.

La vagina se limpia sola por lo que las duchas vaginales son innecesarias y además peligrosasLa vagina se limpia sola por lo que las duchas vaginales son innecesarias y además peligrosas

Mitos sobre este procedimiento

El éxito que han tenido las duchas vaginales en los últimos años han hecho que en torno a ellas surjan numerosos mitos. Entre ellos está que sirven para evitar infecciones -cuando puede ser al contrario- y que puede ser usado como método anticonceptivo, para evitar enfermedades de transmisión sexual e incluso para provocar abortos. Nada más lejos de la realidad, ni una cosa ni otra, simplemente es un tratamiento de higiene.

Además, quienes han utilizado las duchas vaginales aseguran que es un procedimiento que puede llegar a resultar doloroso. Es necesario lubricar el aplicador para que se deslice con suavidad, pero en ocasiones no es suficiente para evitar el dolor.

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