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TIPOS DE HERNIAS

Hernia inguinal: Qué es y cómo prevenirla

Las hernias inguinales suponen un 75% de los casos de hernias. Sus causas pueden ser congénitas o adquiridas.

Sara Menéndez Espina

La hernia inguinal consiste en una protusión o desplazamiento de una víscera abdominal, generalmente se trata de intestino delgado o del intestino grueso, a través de una zona debilitada de la pared abdominal. Lo que ocurre es que la zona debilitada se rompe y el órgano se desplaza hacia esa cavidad, formando un saco revestido por peritoneo, la membrana que envuelve los órganos abdominales. Desde el exterior se ve como una protuberancia que sobresale a través de la ingle.

Cuando tenemos una hernia inguinal notamos un bulto y molestias en la ingleCuando tenemos una hernia inguinal notamos un bulto y molestias en la ingle

Hay diferentes tipos de hernia, según dónde se produzcan: femoral (parte superior del muslo), hiatal (parte superior del estómago), quirúrgica (producida a raíz de una cicatriz tras una intervención quirúrgica) o umbilical (alrededor del ombligo). La inguinal lleva ese nombre por aparecer en la zona de la ingle, y es la más común: alrededor del 75% de las hernias son inguinales. Las hernias inguinales se pueden clasificar en directas e indirectas según pasen por un lado u otro del conducto inguinal, un canal que va desde el interior del abdomen hacia las bolsas escrotales:

- Hernia inguinal indirecta o lateral. El saco que contiene las vísceras protuyen o sobresalen a través del anillo inguinal interno, por donde bajan los testículos hacia el escroto, y avanzan a lo largo de dicho canal. Con el tiempo la hernia llega hasta la zona del escroto en los hombres y del labio superior en las mujeres. Son las más frecuentes, se da en ambos sexos y su causa suele ser congénita.

- Hernia inguinal directa o medial. La hernia no va a través del conducto inguinal, si no que empuja directamente hacia adelante por la pared abdominal. Son menos comunes, y se suelen dar en hombres mayores de 45 años. Su causa es adquirida, no de nacimiento.

Síntomas de la hernia inguinal

Las hernias inguinales se caracterizan por la aparición de un bulto en la zona de la ingle. Generalmente no hay síntomas, aunque puede causar molestias y dolor, especialmente al hacer esfuerzos, levantar pesos, ir al baño, permanecer mucho tiempo de pie o toser. Las molestias son mayores durante el día y disminuyen al acostarse tumbado. Este dolor puede ser agudo o mantenerse constante durante todo el día de manera leve.

Si aparecen síntomas como dolor severo, enrojecimiento, sensibilidad, náuseas, vómitos, o no hay capacidad para evacuar, es posible que se haya producido una estrangulación, es decir, la hernia se atasca en el orificio por donde ha salido y pierde su riego sanguíneo. En ese caso es necesario acudir urgentemente a un centro médico para ser intervenido quirúrgicamente.

¿Qué provoca la aparición de una hernia inguinal?

La causa de la hernia inguinal es la debilitación de una zona de la pared abdominal, la cual ha sido favorecida por una serie de factores. Estos puedes ser congénitos, es decir, se nace con la esa zona abdominal debilitada, o adquiridos.

La hernia inguinal indirecta es siempre congénita, y se debe a alguna alteración ocurrida durante el desarrollo del feto, que hace que el anillo inguinal no se cierre bien. Esto favorece que el intestino pueda meterse por el anillo hacia el canal inguinal. Esta predisposición congénita no quiere decir que la persona vaya a desarrollar una hernia de forma segura, pero es posible que al hacer algún esfuerzo tenga lugar.

Realizar esfuerzos puede provocarnos una hernia inguinalRealizar esfuerzos puede provocarnos una hernia inguinal

La causa de la hernia inguinal directa es la pérdida de fuerza en los músculos de la pared abdominal. Como decíamos antes, tienen lugar en varones mayores de 45 años, y se ve favorecida por provocar una alta presión intraabdominal en situaciones como las siguientes: se levanta peso de manera frecuente, te tose mucho debido a alguna otra enfermedad, cuando se hacen esfuerzos al ir al baño de manera constante debido a la tendencia a padecer estreñimiento, mala nutrición, tener ascitis (líquido dentro del abdomen), o se sufre obesidad. También se puede dar en mujeres tras el embarazo y en personas que han sido sometidas a cirugía abdominal, pues la cicatriz de la operación puede reducir la movilidad de la pared abdominal.

Tratamiento

Generalmente, la hernia inguinal, así como otros tipos de hernias, necesitan cirugía para eliminarlas. La excepción, en la que no se intervendría quirúrgicamente, serían las personas ancianas que tienen hernias pequeñas. Es una operación muy común en niños y adultos, y es mucho más simple si no se ha dejado crecer y ha llegado al estrangulamiento.

Existen alternativas mecánicas, como los bragueros de contención herniaria, que aplican tensión para que la hernia se reduzca, pero sólo se usan en personas donde la cirugía no es recomendable debido a su estado de salud, aunque con este mecanismo existe el riesgo de que haya complicaciones o se de estrangulamiento de la hernia. Era un método muy utilizado antiguamente, pero sus resultados no siempre eran exitosos, pues los músculos abdominales se relajaban y la zona de la abertura de la hernia perdía tensión y ésta crecía.

La hernia se corrige con cirugía ambulatoria, es decir, se hace en el mismo día y no es necesario ser ingresado en el hospital. Se puede aplicar anestesia general o local , y el procedimiento consiste en devolver las vísceras (el intestino) a su lugar dentro del abdomen y reparar la zona debilitada. Hay varias técnicas para realizar esa reparación, y se utiliza una u otra según el caso, a veces basta con realizar una sutura en la zona del agujero, pero es común la colocación de una malla que refuerza la zona. Este es el procedimiento común de cirugía abierta, pero también se puede emplear la cirugía laparoscópica, menos invasiva, donde se introduce un tubo con una lente óptica que permite al cirujano ver las imágenes de las zonas que atraviesa mediante una cámara. La elección de un método u otro depende de la experiencia del cirujano y del estado del paciente.

La cirugía laparoscópica tiene un tiempo de recuperación posterior más breve. Con la cirugía abierta, entre 7 y 10 días después de la intervención el paciente ya suele tener la herida curada y los puntos retirados. Es normal sentir tirantez en la zona, también un endurecimiento de la misma, debido a la cicatriz interna y a la inflamación provocada por la presencia de la malla, y la dificultad para orinar también suele formar parte del proceso de recuperación. Toda esta información posterior a la intervención nos es dada con detalle por el centro médico donde nos realicen la operación.

La cirugía es la única vía para tratar la hernia inguinalLa cirugía es la única vía para tratar la hernia inguinal

También se recomienda, durante los meses posteriores a la intervención quirúrgica de la hernia inguinal, no levantar pesos ni hacer esfuerzos, y será recomendable llevar una dieta rica en fibra y agua para facilitar las deposiciones blandas, que eviten tener que hacer esfuerzos al ir al baño.

Cómo prevenir la aparición de hernias inguinales

Hay una serie de buenas prácticas diarias que previenen el desarrollo de hernias, válidas tanto en casos de riesgo congénito o adquirido de sufrir esta dolencia. Consistirán en:

- Prevenir el sobrepeso o bajar de peso en caso de obesidad. Acumular grasa en al zona abdominal aumenta la presión intraabdominal y favorece la debilitación de las paredes.

- Realizar ejercicio físico que fortalezca los músculos abdominales. Existen muchas prácticas deportivas para tonificar la zona abdominal y eliminar las áreas más débiles que puedan ser la vía de desarrollo de hernias.

- Si tenemos que levantar peso, lo haremos siguiendo unas pautas posturales correctas que prevengan un exceso de presión abdominal. Además, evitaremos levantar de manera individual pesos por encima de nuestra capacidad.

- Evitar el estreñimiento. Lo conseguiremos llevando una dieta equilibrada, rica en fibra, bebiendo abundante líquido y realizando ejercicio físico moderado al menos 3 veces por semana.

- Ser precavidos en caso de antecedentes familiares, especialmente con los niños pequeños. Es común que si sus padres han tenido hernias inguinales de pequeños, ellos también las desarrollen. En caso de los adultos, palparnos las ingles y estar atentos a cualquier pequeña protuberancia que podamos apreciar.

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