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Obesidad y demencia, ¿están relacionados?
OBESIDAD

Obesidad y demencia, ¿están relacionados?

La obesidad es mala para la salud de cualquier persona, pero, ¿además está realacionada con la demencia?

María del Valle Mejías Morón

Aunque no lo creamos, o a veces parezcamos ignorarla, la obesidad es una de las enfermedades que más afectan a las personas alrededor del mundo. De hecho se trata de la quinta causa de más muerte en nuestro planeta y por la que cada año fallecen casi 3 millones de personas adultas, no solo en países desarrollados, sino también en vías de desarrollo. Pensamos que se trata solo del hecho de encontrarnos mejor o peor físicamente, para gustarnos más a nosotros mismos o a los demás, pero lo real es que la obesidad o el exceso de peso puede tener graves consecuencias en nuestra salud.

El principal problema por el que se produce el sobrepeso es la alimentación. No controlamos bien lo que comemos, y nuestro ritmo de vida nos lleva en muchas ocasiones a consumir fritos, precocinados y comida basura, todos compuestos en un alto porcentaje de grasas saturadas, que van directamente a depositarse en nuestras arterias. Además, tenemos una rutina de vida muy sedentaria, en la que casi siempre nos desplazamos en coche o transporte en lugar de ir caminando, y realizamos poco deporte.

Las consecuencias más directas que suele suponer la obesidad son las relacionadas con enfermedades o defectos cardiovascularesLas consecuencias más directas que suele suponer la obesidad son las relacionadas con enfermedades o defectos cardiovasculares

Las consecuencias más directas que suele suponer la obesidad son las relacionadas con enfermedades o defectos cardiovasculares, pero desde Bekia te informamos que estudios recientes han desvelado que existe un vínculo encontrado recientemente entre la obesidad y la demencia.

Relación entre obesidad y demencia

Las sociedades endocrinológicas han llegado a la conclusión de que los jóvenes y adultos de edad media que desarrollan obesidad o al menos exceso de peso a causa del consumo elevados de azúcares y fritos, tienen más posibilidades de desarrollar demencia y otras enfermedades neurocognitivas en el futuro. La demencia y el Alzheimer son enfermedades neurológicas de tipo cognitivo que afectan sobre todo a personas a partir de los 60 años. Sin embargo, se ha ido observando en los últimos años, que aquellas personas que tienen un Índice de Masa Corporal muy alto tienden a desarrollar más estas enfermedades y en edades más tempranas, en torno a los 50.

De hecho, un estudio realizado por el Instituto Karolinska de Estocolmo sobre más de 8.000 personas sobre este tema, llegó a la conclusión de que la obesidad en personas de edad media podía aumentar las posibilidades de demencia en un 71%. Esto se debe a que un exceso de grasa acumulada en la zona del abdomen llega a producir alteraciones en el sistema nervioso de nuestro organismo, que acaban afecta al sistema cognitivo, actuando negativamente en áreas como la memoria y el aprendizaje.

No solo se trata de un camino tan fácil, uno de los principales problemas que supone la obesidad es que afecta a nuestro cuerpo en forma de enfermedades cardiovasculares que influyen sobre el riego sanguíneo. Aunque creamos que esto solo puede afectar a las arterias y causar problemas de corazón, lo cierto es que el riego sanguíneo también llega a cerebro, provocando insuficiencia y de ahí, problemas de tipo cognitivo como la demencia.

También es importante ejercitar la menteTambién es importante ejercitar la mente

¿Cómo evitarlo?

Para conseguir controlar esta relación existente entre obesidad y demencia debemos atacar desde la raíz, cuidando nuestra alimentación y nuestro cuerpo para no llegar a padecer ese exceso de peso. No solo debemos prevenir esto pensando que podemos tener problemas relacionados con la memoria en el futuro, sino que mantener un cuerpo sano solo nos aportará beneficios en el futuro.

Para ello, las medidas que recomendamos es llevar siempre una dieta saludable, en la que incluyamos 5 piezas de frutas y verduras al día, salir a caminar al menos 30 minutos diarios o realizar algún tipo de deporte, sobre todo relacionado con el cardio. Evitar alimentarnos con fritos, precocinados y comida basura, ya que son un fuente enorme de grasa que se deposita en nuestro organismo y mucho más difícil de eliminar.

También es importante ejercitar la mente, por lo que es bueno mantener siempre el cerebro activo mediante la lectura, los ejercicios de memoria e incluso aprendiendo a tocar algún instrumento o un nuevo idioma.

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