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Por qué las dietas milagro son malas para la salud
PERDER PESO

Por qué las dietas milagro son malas para la salud

Las dietas milagro prometen mucho pero la realidad es que pueden ser incluso peligrosas para tu salud. Descubre por qué

Noelia Rodríguez Alvarez

A la hora de afrontar una situación, sea cual sea, queremos resultados rápidos. Queremos las cosas en el momento, somos así de urgentes y, en algunos casos, insensatos. Si de lo que estamos hablando es de bajar peso o ponernos en forma queremos que esos resultados no sean rápidos, sino prácticamente inmediatos. A pesar de saber que eso no es posible, ni mucho menos saludable.

Adelgazar y mejorar la forma física requiere un cambio del estilo de vida, aprender unos valores y conductas y hacer las cosas de manera equilibrada. Eso supone tiempo, no es algo que se consiga en dos días. Sin embargo cuando empezamos una dieta es eso precisamente lo que queremos: resultados en dos días, perder dos tallas de ropa en una semana. Más rápido aún si se puede.

La mayor parte de nosotros sabemos que ese tipo de regímenes no son eficacesLa mayor parte de nosotros sabemos que ese tipo de regímenes no son eficaces

Por eso no es de extrañar que triunfen las dietas milagro, esas que te prometen perder 10 kilos en cinco días o estar en forma para correr una maratón en dos semanas. No es cierto, esos resultados son ficticios y además perjudiciales para nuestra salud. La mayor parte de nosotros sabemos que ese tipo de regímenes no son eficaces, no son saludables pero aún así de vez en cuando caemos en la tentación de probar con esas dietas que deberíamos evitar. No funcionan y no son recomendables.

El efecto rebote

Prometen bajar muy rápido de peso y normalmente es cierto, lo consigues. El problema es que pasadas esos siete días o dos semanas en que se produce 'el milagro' si no se sigue con el régimen y se vuelve a los hábitos anteriores... Es entonces cuando se produce el efecto rebote y todo lo perdido se recupera -más rápido aún- y por lo general viene acompañado de algún kilo de más. Resultado: hemos hecho dieta durante varios días para coger más peso del que teníamos al principio. Eso es lo evidente, lo que todos ven. Pero lo que no tenemos tan claro es la repercusión que eso tiene en nosotros.

Consecuencias a largo plazo

Las dietas milagro son muy estrictas, de ahí su rápida efectividad, y esas limitaciones son las que provocan daños en la salud que a simple vista no vemos y cuyos resultados no son tan rápidos como ellas. Pero su repercusión en nuestra salud está ahí. Es cierto que por hacer un régimen muy estricto durante una semana no tiene porque pasarnos nada, pero si lo repetimos varias veces durante nuestra vida, sí. O si en vez de hacerlo durante los días estipulados lo alargamos en el tiempo porque queremos perder más peso. O si tenemos una dolencia -puede que incluso desconocida por nosotros- que hace que las consecuencias de las dietas milagro se potencien.

Es por ello que cuando uno decide ponerse a régimen lo más recomendable es consultar con el médico, que realizará test para conocer tu salud y te orientará y guiará durante el proceso. Cierto que es un camino más lento que el de las dietas milagro, pero es más seguro y sin consecuencias negativas para tu salud.

Restricción de alimentos

Las dietas milagro tienen todas algo en común, al margen de sus resultados, y es que eliminan el consumo de determinados alimentos, y con ello de los nutrientes asociados a ellos. De ese modo nuestro cuerpo sufre una carencia de proteínas o hidratos de carbono. Como comentábamos hacer eso durante un par de días no supone mayores problemas, pero si se prolonga en el tiempo esta actitud sí.

Entre las primeras consecuencias está el insomnio, diarrea, estreñimiento, problemas intestinales y, sobre todo, un aburrimiento por comer siempre lo mismo que puede acabar por afectar seriamente a nuestro humor y cómo nos socializamos con nuestro entorno. Esto son consecuencias comunes a casi todas las dietas milagro que existen, pero en función de cómo sean hay otras específicas y que resultan aún más dañinas por sus efectos permanentes.

Dietas hipoenergéticas

Las dietas hipoenergéticas son esas en que se limita mucho el consumo de calorías, se tiende a comer unas 1.000 al día con la intención de quemar todo lo ingerido. Consecuencias que tiene esto: irratibilidad, ansiedad, pérdida de cabello, sequedad extrema de la piel, posible anemia y problemas para conciliar el sueño. Tienen un efecto a muy corto plazo pero es que el cuerpo empieza a percibir que come menos de lo que necesita y guarda reservas por si esa cantidad pudiera ser menor, de modo que pasados unos días se deja de perder peso.

Dietas disociadas

Las dietas milagro disociadas son aquellas que diferencian los nutrientes a tomar e impiden mezclarlos. Es decir si hoy comes pasta no puedes añadirle proteína, sólo comerás hidratos de carbono. Son muy frecuentes cuando se potencia el ejercicio físico, pues suponen grasa que se quemará al hacer deporte. De este modo se dispara el consumo de unos y frena el de otros teniendo como consecuencia que el nivel de colesterol se puede disparar, al igual que el de ácido úrico, se puede alterar gravemente los niveles de glucosa y caer en la deshidratación.

Hay otras dietas milagro que lo que hacen es potenciar el consumo de proteína y de fibraHay otras dietas milagro que lo que hacen es potenciar el consumo de proteína y de fibra

Proteína y fibra

Hay otras dietas milagro que lo que hacen es potenciar el consumo de proteína y de fibra o de líquidos mediante la toma de infusiones varias veces al día. Estas dos últimas tienen repercusión directa en la forma en que nos deshacemos de lo consumido. En definitiva, se acudirá mucho más a menudo al baño. Y esto es consecuencia de alteraciones digestivas y urinarias que pueden provocar diarrea, infección de orina, cólicos y, a la larga, daños en el riñón.

No existen los milagros y mucho menos cuando lo que se busca es bajar de peso, por lo que recurrir a este tipo de dietas no solo no está recomendado, sino que es contraproducente. Cuando lo hacemos no somos conscientes de cómo repercuten en nuestro cuerpo, más allá de perder un par de kilos. Lo ideal es consultar siempre con un médico cuando se quiere perder peso. Porque estudiará tu caso específico y a partir de ese examen te recomendará la mejor dieta para adelgazar.

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