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Por qué se caen los dientes
DIENTES

Por qué se caen los dientes

Hay etapas en la vida en que es natural que los dientes se caigan, pero en otras etapas no es tan natural y existen algunas razones que lo provocan.

Noelia Rodríguez Alvarez

Si hay un médico al que le tenemos especial miedo es el dentista y cuando hablamos de problemas en la boca siempre los acompañamos de una mueca de dolor y desagrado. La salud bucodental es una de nuestras mayores preocupaciones, aunque no siempre le prestamos una atención que esté a la altura, y el caerse un diente es la mayor de las pesadillas entre las personas que padecen este tipo de dolencias.

Antiguamente no era extraño que a los adultos se les cayeran los dientes, debido principalmente a problemas de nutrición o falta de calcio, pero lo cierto es que en la actualidad es algo poco común, salvo que detrás exista algún tipo de problemas en la boca. Eso sin contar con los dientes de leche que todos perdemos cuando somos niños ante la aparición de las piezas definitivas.

Los dientes de leche

El cuerpo humano es una máquina perfectamente coordinada de ahí que la dentadura, al igual que el resto de nuestra anatomía, tenga un fin preciso y se adapte a nuestras propias necesidades. El ser humano nace sin dientes, o eso es lo que pensamos. En realidad los tenemos, pero ocultos en las encías y no suelen salir antes de que el bebé cumpla seis meses de vida.

La razón por la que cuando nacemos no tenemos dientes (visibles) es bien sencilla: no los necesitamos, porque en esa etapa la alimentación se hace a través de la leche y, además, en el caso de tener dientes heriría los pezones de la madre durante las tomas. Según va evolucionando la alimentación del bebé también lo hace la dentadura.

Los dientes se caen or diferentes motivos a lo largo de la vidaLos dientes se caen or diferentes motivos a lo largo de la vida

Al cumplir el medio año y hasta alcanzar los 30 meses de vida van apareciendo los dientes al mismo ritmo que cada vez se consumen alimentos más consistentes y a partir de los seis años el niño empieza a perder los denominados dientes de leche -reciben su nombre del color que tienen, tan parecido a la bebida láctea- para dejar paso a la que será su dentadura definitiva, la que le acompañará durante su edad adulta.

Esos dientes son los que nos han de preocupar porque los anteriores no son definitivos. Al caerse un diente de leche, sea por causas naturales o por algún accidente, sabemos que va a tener un reemplazo pero cuando aparecen los definitivos no hay alternativa posible.

Razones por las que se cae un diente

Hay varios motivos que explican el caerse un diente. Para empezar accidentes o golpes fuertes que los arranquen total o parcialmente. Todos hemos visto en las películas como en una pelea de un puñetazo alguien le saca los dientes a otro. No es fácil, ni habitual, pero sí posible.

Pero hay otras razones que explican la pérdida de dientes y tienen que ver con problemas en la boca, concretamente con enfermedades que debilitan la dentadura y pueden hacer que desaparezcan las piezas dentales. La piorrea es la principal causa de pérdida de piezas dentales y consiste en la combinación de gingivitis, que inflama y debilita las encías, y periodontitis, que destruye el tejido óseo que hay alrededor del diente lo que hace que éste se afloje. Se trata de una infección que si se cura a tiempo no tiene que tener consecuencias fatales, pero que de lo contrario puede derivar en la caída de los dientes.

Las caries, cuando no son tratadas a tiempo y del modo correcto, pueden también derivar en una infección de la raíz que debilitará el diente al punto de que la mejor solución para evitar problemas en la boca sea extraerlo, aunque también puede caerse el solo.

Si se te caen los dientes deberás ir al médico para ver qué pasaSi se te caen los dientes deberás ir al médico para ver qué pasa

Aunque no está del todo claro en cómo otras enfermedades afectan a la debilitación y caída de los dientes se han encontrado vínculos entre personas que tienen diabetes, artritis reumatoide y presión arterial alta con unas encías especialmente debilitadas y que pueden derivar en la pérdida de dientes. Y en determinados momentos de la vida es importante vigilar la salud bucodental, como en la menopausia.

El bruxismo también puede derivar en la pérdida de un diente, aunque lo más habitual es que no se pierda por completo sino la zona que hace contacto con la otra parte de la mandíbula. Se trata de una dolencia por la que se tiende a apretar los dientes de manera insconsciente y debido a la fuerza que hacemos se acaban por debilitar hasta el punto de que se pueden romper.

Consecuencias de las pérdidas de dientes

Al caerse un diente todos pensamos en el resultado estético que tiene, especialmente si se trata de alguna de las piezas delanteras, pero pocas veces prestamos atención a cómo afecta al resto de la mandíbula la ausencia de uno o varios dientes. Y lo cierto es que tiene una repercusión mayor de la que podíamos pensar.

Antes comentábamos que el cuerpo es un perfecto engranaje y el hecho de que tengamos 32 dientes es porque es el número que equilibra las funciones que realiza la dentadura. Al caerse un diente se produce un desajuste y otras piezas se sobrecargan al masticar la comida e incluso pueden moverse. Eso sin contar que puede haber alteraciones en la mordida, pérdida muscular e incluso perder la sujeción de los labios o desarrollar problemas para hablar.

Soluciones para mejorar la calidad de vida

Ante la pérdida de uno o varios dientes la solución pasa por consultar con un dentista que es el que mejor puede aconsejar en estos casos. Las opciones son básicamente dos: colocar una nueva pieza o mantener el hueco en la boca. Existen implantes permanentes que se unen al hueso, coronas permanentes -habitualmente hechas en cerámica- que se fijan a los dientes contiguos mediante un puente y prótesis que pueden retirarse, las conocidas habitualmente como dentaduras postizas.

Cada solución presenta una serie de ventajas y desventajas y ha de ser analizada para cada caso particular en función de diversos motivos, que van desde la razón por la que se perdió el diente, la existencia de enfermedades para las que alguna de las soluciones podría ser contraproducente o el estilo de vida del propio afectado.

Por ello lo mejor ante la sospecha de problemas en la boca que pudieran derivar en la pérdida de los dientes es ponerse en contacto con el dentista para que realice una revisión en detalle y realice el diagnóstico más adecuado.

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