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Pruebas de diagnóstico de la alergia, ¿en qué consisten?
DIAGNÓSTICO DE LA ALERGIA

Pruebas de diagnóstico de la alergia, ¿en qué consisten?

Te contamos qué pruebas para la alergia existen y cuándo debemos pedir que nos las hagan.

Sara P. Lorenzo

La alergia es un fallo de nuestro sistema inmunológico en el que una sustancia en principio inofensiva para nosotros (llamada alérgeno) produce una reacción de hipersensibilidad. Nuestro cuerpo identifica esa sustancia como un invasor por lo que nuestros anticuerpos (encargados de defendernos) se unen a ella. Al hacerlo, se libera una sustancia llamada histamina que es antiinflamatoria. En condiciones normales la histamina fluiría por nuestro cuerpo para eliminar las sustancias detectadas como dañinas. Sin embargo si no hay nada que combatir, la histamina se une a nuestros músculos y tejidos produciendo inflamación en la parte en la que se liberó.

Las pruebas de la alergia se realizan con el objetivo de detectar una posible alergia en la persona y dar un diagnóstico fiable. Se dice que hay tantas alergias como sustancias hay en el mundo. Puede pasar que experimentemos síntomas que nosotros creamos que son normales pero que realmente estén producidos por una alergia que desconocíamos. Por ejemplo, los ataques de asma o eccemas en nuestra piel pueden tener una causa alérgica.

¿Cuándo debemos solicitar las pruebas de la alergia?

Siempre que sospechemos que tenemos una alergia. En este sentido, nuestro cuerpo nos mandará señales ante la sustancia en cuestión. Es decir, tendremos una reacción alérgica. Los síntomas que mostremos dependerán del alérgeno y de la propia persona. Sin embargo, los más comunes son:

- Rinitis alérgica: se manifiestan síntomas como secreción nasal, estornudos, congestión y picor. A veces los pacientes pueden confundirlo con un catarro permanente. Dependiendo de la intensidad de los síntomas durante el año puede ser rinitis estacional (cuando los síntomas empeoran en la fase de polinización de las plantas) o rinitis crónica o perenne (cuando la intensidad se mantiene constante durante todo el año).

- Eccema o urticaria: la piel es la afectada. Hay picor, inflamación, enrojecimiento, costras y levantamiento de la piel en forma de escamas.

- Asma bronquial: los afectados son los bronquios. Se produce una obstrucción, una inflamación que es reversible. Frecuentemente viene unida a tos, sensación de opresión en el pecho y silbidos al respirar.

- Conjuntivitis alérgica: los ojos se hinchan, pican, lloran, escuecen y la persona presenta fotosensibilidad.

También hay que tener en cuenta que las alergias muchas veces suelen tener una base hereditaria. Esto significa que si tus padres tienen alergias es probable que tu también desarrolles una, pero no tiene porque ser exactamente la misma, lo que heredamos es más bien la predisposición a tener una. En este caso, también tendríamos que plantearnos hacernos las pruebas de la alergia.

El alergólogo nos realizará una exploración de nariz y oídos para hacer su diagnósticoEl alergólogo nos realizará una exploración de nariz y oídos para hacer su diagnóstico

Las pruebas de la alergia

Si sospechas de una posible alergia, coméntaselo a tu médico para que te derive a un alergólogo. Es un médico especialista en alergias que te pasará las pruebas necesarias con el fin de establecer un diagnóstico. Las más comunes son:

- Preguntas sobre tu historia clínica: aparte de los datos básicos del paciente se hacen preguntas sobre posibles antecedentes familiares, los momentos del año donde es más común la aparición de reacciones alérgicas, la frecuencia e intensidad de los síntomas, posibles alérgenos, localización de la residencia, características de la casa...

- Exploración: el médico explorará tu piel en busca de posibles zonas afectadas. También te explorará la nariz (rinoscopia) y oídos (otoscopia). Por último, medirá tu "pico de flujo espiratorio" que es la velocidad a la que expulsamos el aire por la nariz y una auscultación cardiopulmonar para comprobar si hay asma bronquial.

- Pruebas cutáneas: con el fin detectar alergias ambientales y algunas alimentarias. Son las más comunes y consisten en inocular pequeñas cantidades del alérgeno en cuestión. Son fiables y seguras. La aplicación suele ser en la espalda y antebrazo. Hay varias maneras.

- Punción: se deposita una mínima cantidad de alérgeno encima de la piel y se pincha ligeramente.

- Intradermorreacción: aquí se introduce directamente el alérgeno dentro de la piel y se observan los resultados.

- Prueba del parche o pruebas epicutáneas: se aplican cuando se quiere estudiar un alérgeno concreto. Se pone un parche en la piel (normalmente en la espalda) con la sustancia a comprobar durante dos días. Después se observa la reacción.

Este tipo de pruebas es ideal para las alergias ambientales, pero no deja claro si la persona es alérgica a determinados alimentos. Para estar seguro al 100% el alergólogo tiene que asegurarse mediante un análisis de sangre. Nos permite cuantificar los antígenos que tenemos en circulación, nos darán información del tipo de alergia y gravedad. Si el alimento da positivo en ambas pruebas podemos afirmar la alergia.

- Pruebas de provocación: se aplican cuando las pruebas anteriores no han quedado claras o han dado resultados negativos, sin embargo sigue habiendo sospecha. En estos casos se pone al paciente en contacto con los alérgenos de manera progresiva (tanto alérgenos ambientales como farmacológicos) y se observan detenidamente las reacciones. En principio se deja esta prueba como última opción para las alergias alimentarias porque estas pueden producir reacciones muy intensas en algunas personas. Por ejemplo, puede producirse un shock anafiláctico y peligrar la vida de la persona. Esta reacción alérgica es mortal si no se controla a tiempo. La provocación tiene que llevarse siempre en una consulta preparada con la medicación necesaria y los profesionales adecuados en caso de complicaciones.

Esperando un diagnóstico

Una vez hechas las pruebas el médico responsable nos dará los resultados. Un resultado negativo nos indica que no somos alérgicos a la sustancia. Por el contrario, el diagnóstico será positivo cuando reaccionemos alérgicamente a la sustancia. Hay veces en las que la persona puede dar un resultado negativo a la sustancia y seguir siendo alérgico. O que pase lo contrario, personas que dan positivo en las pruebas cutáneas pero que no haya experimentado reacciones alérgicas con esa sustancia en su vida. Por eso es importante que el médico responsable valore los resultados en su globalidad. De esta manera, podrá hacer un buen diagnóstico y sugerir los cambios que el paciente tiene que hacer en su estilo de vida para evitar el alérgeno y posibles consecuencias.

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