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¿Qué es la apnea del sueño?
VÍAS RESPITATORIAS

¿Qué es la apnea del sueño?

Este trastorno de las vías respiratorias produce una mala calidad de sueño y descanso, afecta a una 4% de las personas adultas

Ana Cristina Martín Crespo

De todos es sabido la gran importancia que tiene el sueño para las personas. Más allá del descanso que nos reporta, debemos entender el sueño como un proceso activo durante el cual se dan una serie de procesos cerebrales básicos para nuestra salud y bienestar e, incluso, para la propia supervivencia.

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Pasamos (o al menos deberíamos pasar si durmiéramos las horas recomendadas) un tercio de nuestra vida durmiendo. Los ritmos de vida actuales hacen a menudo que este tiempo se recorte considerablemente. Preocupaciones, estrés o malos hábitos de sueño hacen que la calidad del sueño disminuya considerablemente. Si, además, sufrimos de algún tipo de trastorno o dificultad a la hora de dormir, nuestra salud se verá seriamente resentida.

¿Qué es la apnea del sueño?

Se trata de uno de los trastornos de las vías respiratorias más habituales. Éstas se obstruyen de forma frecuente mientras el paciente está dormido, haciendo que el sueño sea de poca calidad, lo que genera un cansancio y sueño intensos al paciente durante el día. Las obstrucciones pueden llegar a darse hasta 30 veces o más por hora y la persona deja de respirar durante varios segundos o incluso durante unos pocos minutos. Cuando la respiración vuelve a la normalidad, el paciente genera un ronquido intenso y característico, similar al ruido que haría si se estuviese ahogando. Normalmente, estas personas roncan de forma habitual durante la noche, aunque esto no quiere decir que todas las personas que ronquen sufran de apnea del sueño.

Hombre durmiendo soloMuchas personas no son conscientes de que padecen apnea del sueño

En general, se estima que hasta un cuatro por ciento de la población adulta tiene apnea del sueño. Es más frecuente en los varones, personas con sobrepeso, vías respiratorias pequeñas o niños con amígdalas demasiado grandes o inflamadas.

Además de los síntomas nocturnos que ya hemos comentado, las personas con apnea del sueño se sienten extremadamente cansadas a lo largo del día. El sueño de mala calidad hace que a menudo estas personas estén de mal humor o sean irritables, olvidadizas y que tengan dolores de cabeza de causa aparentemente desconocida. La lógica somnolencia que sufren durante el día puede hacer que se sientan demasiado adormecidas para llevar a cabo las actividades de su vida diaria. Pueden quedarse dormidos con frecuencia mientras leen o ven la tele, pero también mientras trabajan o conducen. Los problemas más graves como consecuencia de una apnea del sueño no intervenida, pueden ser la depresión o la hipertensión arterial.

Tipos de apnea del sueño.

- La Apnea Obstructiva del Sueño: Es la más frecuente. Debido a ella el flujo de aire se interrumpe porque en las vías respiratorias hay algún tipo de obstrucción. Al estar tumbado y dormido, estas obstrucciones se dan con más facilidad que si la persona está despierta. Aunque estos pacientes pueden tener muchos despertares a lo largo de la noche, generalmente no son conscientes de ellos ni del propio problema de apnea que sufren.

- La Apnea del Sueño Central: En este caso, las vías respiratorias de la persona están intactas, pero son los músculos respiratorios los que no funcionan correctamente porque el cerebro no envía las señales adecuadas. Los despertares son también frecuentes aunque en este caso la persona suele ser más consciente de ellos.

- La Apnea del Sueño Mixta: Se produce en aquellos casos que se inician como una apnea del sueño central y que con el tiempo acaban también sufriendo algún tipo de obstrucción en las vías respiratorias.

¿Cómo se diagnostica?

Muchas personas tienen una larga historia de apnea del sueño sin ser conscientes de su problema. Un buen diagnóstico ayudará a detectarlo y comenzar un tratamiento.

El médico, tras llevar a cabo la historia clínica, hará al paciente un examen físico en el que examinará la boca, el cuello y la garganta. Si la persona duerme acompañada, la información adicional de la pareja será de gran valor, informando de cómo son sus ronquidos y sus movimientos corporales durante la noche, así como si ha detectado las frecuentes paradas en la respiración a las que sigue un ronquido más intenso de lo normal.

El médico puede llevar a cabo también una polisomnografía, una prueba que estudia el sueño del paciente y registra el número de apneas. Mediante electrodos que controlen la actividad del corazón, pulmones y cerebro, además de los patrones respiratorios y los movimientos durante la noche, se obtiene información sobre el número de apnas, su intensidad y duración y las consecuencias que sufre el organismo. Pese a que la causa más frecuente sea la obstructiva, es importante afinar el diagnóstico e identificar qué tipo de apnea se está dando y cuáles son sus características, a la hora de ajustar el tratamiento.

En función del tipo de apnea que el paciente sufra y las características de ésta, se escogerá un tipo de intervención de entre los varios existentes.

Si la apnea es leve, suelen darse simplemente una serie de medidas y pautas a seguir para mejorar la situación, tales como:

- Reducir el peso corporal, para aumentar el tracto de la vía respiratoria.

- Adoptar posturas adecuadas a la hora de dormir que ayuden a respirar, principalmente de lado o boca abajo. Boca arriba es más fácil que las vías respiratorias se obstruyan de modo que podemos colocar distintos elementos en la cama que hagan al paciente estar incómodo en esa posición.

- Seguir un estilo de vida saludable, evitando el alcohol y los fármacos sedantes.

- Mejorar la forma de respiración del paciente con el logopeda de referencia, aprendiendo a respirar siempre por la nariz y no por la boca.

máscara de oxígenoTratamiento para a apnea con mascarilla, conocidos como CPAP.

Si la apnea es de carácter moderado o grave, estas pautas no son suficientes. Teniendo en cuenta que la apnea nunca remite por sí misma, son necesarias otro tipo de intervenciones.

El tratamiento de referencia suele ser la utilización de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias, conocidos como CPAP. Se trata de una mascarilla conectada a un dispositivo que insufla el aire con la presión adecuada para mantener abiertas las vías respiratorias y así evitar la obstrucción. Además de ayudar al paciente a dormir y mejorar la calidad del sueño, evita los ronquidos.

Hay que tener en cuenta que este dispositivo no elimina la raíz del problema, sólo mitiga los síntomas. Además, algunos pacientes pueden tener dificultades a la hora de adaptarse al uso de la mascarilla, pero una vez que la persona se acostumbra, las apneas se eliminan.

Existen otra serie de dispositivos intraorales. Se introducen en la boca para colocar la mandíbula de tal forma que las vías respiratorias se mantengan abiertas, aunque su utilización es menor que la CPAP.

Para solucionar la causa del problema en apneas graves o para pacientes que no se adaptan al uso de cualquiera de estos dispositivos, se puede recurrir a la cirugía. Según qué zona de las vías respiratorias es la que se obstruye, la cirugía se llevará a cabo de una forma u otra. Suele extirparse tejido de la zona posterior de la cavidad oral, de la parte superior de la garganta o de las amígdalas o adenoides. También pueden corregirse problemas estructurales de la cara o de la nariz, sin son éstos los que dificultan la respiración. Estos tratamientos quirúrgicos suelen eliminar los ronquidos, pero no en todos los casos cura por completo la apnea del sueño.

Ante la presencia de los síntomas que hemos mencionado, es importante acudir al médico para descartar la presencia de la apnea del sueño. Es posible que la persona pueda llevar años sufriéndola sin ser consciente de ello y un tratamiento adecuado conseguirá mejorar notablemente su salud y calidad de vida.

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