Menú
LINFOMA DE HODGKIN

Qué es el linfoma de Hodgkin

Conocemos más sobre este tipo de cáncer que afecta al sistema linfático.

Jaime López Rodríguez

Descubierta en 1832, esta enfermedad conocida como "enfermedad de Hodgkin" o linfoma de Hodgkin, nombrada así por su descubridor, es un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático y su incidencia habitual se encuentra en los tramos de edad por debajo de los 35 y por encima de los 50 años. Encargado de combatir infecciones y de limpiar la sangre de impurezas, el sistema linfático se compone de una serie de ganglios situados por todo el cuerpo que, a través de los vasos linfáticos, se conectan entre sí para mover un líquido transparente conocido como linfa. Así, este tipo de cáncer produce un agrandamiento excesivo de los ganglios linfáticos, principalmente los del tórax y las zonas superiores del cuerpo, lo que genera presión en el resto de órganos importantes colindantes a la zona afectada. Por su carácter, el linfoma de Hodgkin puede traspasarse a casi cualquier parte del cuerpo donde lleguen los linfocitos y, aunque pasa en muy raras ocasiones, puede llegar al torrente sanguíneo.

Aunque su origen exacto es desconocido, el linfoma de Hodgkin clásico -el caso más común en este cáncer- parece estar relacionado con la aparición del virus de Epstein-Barr. No ha quedado claro si es la causa directa o simplemente es un signo correlativo a la aparición del cáncer, pero estudios estadísticos han mostrado que dentro de las personas que han padecido una infección con este virus ha habido una mayor incidencia de este cáncer que entre las personas que se encuentran fuera de ese grupo. A parte de esto, dentro de la propia morfología de la enfermedad se pueden encontrar células de carácter linfático, distintas a las habituales, llamadas células de Epstein-Barr debido a que han sido modificadas por el virus del mismo nombre. A partir de estas se produce la inflamación y se puede hablar de aparición del cáncer.

Síntomas del linfoma de Hodgkin

Dependerá mucho del lugar de aparición de esta enfermedad, pero los síntomas más habituales están relacionados con el sistema respiratorio debido a la incidencia más común en las zonas superiores del tórax.

Debemos prestar atención a posibles inflamaciones en tórax, axilas y cuelloDebemos prestar atención a posibles inflamaciones en tórax, axilas y cuello

1. Crecimiento desmedido de los ganglios linfáticos de cuello, axilas o ingles, también llamado adenopatías. Estos se suelen descubrir palpándose con las manos, pero a veces no salen a la luz hasta que se realiza una radiografía de pecho debido a alguna otra causa. No son dolorosos, pero sí puede provocarlos durante la ingesta de alcohol.

2. Tos. Aparece sobre todo en los casos de afectación cercana a los pulmones o el corazón.

3. Unido al anterior pueden aparecer trastornos respiratorios (falta de aire, como la disnea) y dolores en el pecho.

4. Poco apetito, que ha llevado también a una pérdida de peso en el último semestre

5. Picores. Aunque no son habituales ni sintomáticos, si vienen apareciendo junto a las adenopatías y si son persistentes se tienen que tener en cuenta para diagnosticar el linfoma de Hodgkin.

6. Sudores nocturnos.

7. Fiebre recurrente con más de tres días de duración.

8. Cuando se ve afectado algún ganglio linfático de la médula ósea, puede hacer acto de aparición la astenia (sensación de fatiga, de estar cansado constantemente incluso habiendo descansado...)

9. Y aunque es muy raro y solo se da en los casos en los que se ve afectado el mediastino -el espacio entre las dos pleuras pulmonares- uno de los pulmones estará lleno de agua hasta el punto de ser poco funcional.

Consejos previos al tratamiento

Para su tratamiento habría que tener en cuenta una serie de consideraciones previas, una son los consejos de acciones recomendadas a tomar antes de empezar el tratamiento para protegerse de los efectos secundarios y la otra se refiere al pronóstico del tratamiento, que depende totalmente del estado de avance del cáncer.

-Debido a la pérdida de la fertilidad durante el tratamiento con radioterapia, es recomendable en hombres que, si quieren seguir teniendo hijos, congelen parte de su esperma y en el caso de mujeres se sometan a una ooforopexia, la fijación de un ovario a una pared pélvica para así sacarlo del campo de actuación de la radioterapia y mantener su integridad.

-Para los casos en los que la radioterapia se vaya a aplicar sobre el bazo, sería importante vacunar contra neumococos, meningococos y otras bacterias encapsuladas.

Es un tipo de cáncer con un alto índice de supervivenciaEs un tipo de cáncer con un alto índice de supervivencia

Pronóstico y tratamiento

Por suerte, el grado de supervivencia al linfoma de Hodgkin es de los más altos entre los distintos tipos de cáncer. Si se descubre a tiempo (en sus primeros estadios de de desarrollo) se supera sin problemas. En los casos en que ya está desarrollado e incluso han pasado varios años hasta que se ha avistado, los índices de éxito son muy altos, aunque menores que al principio. Por eso sigue siendo importante cazarlos a tiempo aunque no sea tan peligroso.

Para los estadios primerizos, el tratamiento se basa en la aplicación de ciclos de quimioterapia y radioterapia, únicamente, de la zona afectada. Si la enfermedad ha avanzado más se combinan ambos en un tratamiento simultáneo. Para cuando la enfermedad está desarrollada por completo se ha de tratar sistémicamente con quimioterapia y, como modo de consolidar el tratamiento, radioterapia de las zonas afectadas y, preventivamente, de los ganglios conectados a estos para evitar que se extienda.

Generalmente esto es suficiente para la recuperación completa del paciente, pero en los pocos y extraños casos en los que nada de esto ofrezca respuesta será necesario el trasplante de médula ósea de los progenitores del paciente.

Artículos recomendados

Comentarios