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TRASTORNOS

Qué es el trastorno de personalidad por evitación

Descubre en qué consiste el trastorno de personalidad por evitación y por qué debe ser tratado para mejorar la calidad de vida.

Sara Poyo Lorenzo

El trastorno de personalidad por evitación es un tipo de trastorno que forma parte de los llamados trastornos de la personalidad. Son un conjunto que engloba diferentes tipos de personalidades dañinas que pueden tener las personas. Este tipo de trastornos genera malestar en la propia persona y a quienes la rodean.

La persona que tiene un trastorno de personalidad por evitación rechaza las relaciones interpersonalesLa persona que tiene un trastorno de personalidad por evitación rechaza las relaciones interpersonales

Según el manual DSM para diagnosticar un trastorno de personalidad por evitación se necesita cumplir al menos 4 de de los siguientes criterios:

1- Evitación de situaciones sociales o laborales donde haya que establecer contacto relevante con otras personas.

2- No se relaciona con la gente si sospecha que no va a agradar.

3- En las relaciones íntimas se reprime por miedo a ser ridiculizado.

4- Le preocupa ser criticado socialmente.

5- Tiene sentimientos de inferioridad que le llevan a inhibirse socialmente.

6- Tiene una percepción pobre de si misma, como un ser ignorante, pobre o inepto.

7-Evita los riesgos personales e involucrarse en actividades nuevas.

Características para detectar un trastorno de personalidad por evitación

1- El enemigo son los demás

La persona que tiene un trastorno de personalidad por evitación rechaza las relaciones interpersonales de una forma parecida a la que tienen las personas con fobia social, solo que es crónica y se empieza a experimentar desde la infancia, no como consecuencia de nada en concreto. Son características patológicas arraigadas en el carácter del implicado.

El "evitativo" ve a los demás como una amenaza porque son devaluadores, críticos, intolerantes y burlones. Piensa que van a ser rechazados por los demás y nunca consiguen estar cómodos en situaciones sociales, les cuesta tremendamente establecer algún tipo de relación con personas que no son de su familia aunque no porque no quieran, si no porque tienen miedo a ese rechazo, a no poder dar lo que se espera de ellos.

2- Patán en las conversaciones

Se sienten muy incómodos hablando ante los demás a no ser que tengan una gran confianza con esa persona. Por ende, apenas sostienen la mirada y tienden a contestar de forma monosilábica. Cuando hablas con ellos tienes la sensación de que saldrían corriendo si pudiesen. El miedo que tienen al rechazo proviene de los sentimientos de inferioridad que ocultan. Puede que no les guste reconocerlo pero se ven a si mismos como inferiores a los demás, creen que el resto se darán cuenta de que es un fracaso como persona, que no vale nada o que no merece la pena tenerlo como amigo. Por ello, vacilan, son huidizos y a veces dan la impresión de que no les interesan los demás. Al pensar de una forma tan negativa sobre si mismos y los demás se ponen más nerviosos y como consecuencia sus interacciones sociales son aun más desastrosas... Es la pescadilla que se muerde la cola.

3- Hipersensibilidad al rechazo

Cuando una persona con un trastorno de personalidad por evitación es rechazado, tarda mucho tiempo en olvidar ese rechazo, está continuamente rememorando la escena y hundiéndose en el mismo recuerdo. Por tanto, les cuesta avanzar. También temen que ante cualquier comentario de los demás se pongan rojos o tiemblen, muy poca gente es aceptada por ellos como una figura de seguridad.

4- Déficit social y laboral

Como consecuencia de lo anterior, la esfera social y laboral estará gravemente afectada. Los amigos serán escasos porque tienden a aislarse durante periodos largos en sus casas, pueden estar meses y meses sin salir o saliendo solo para hacer recados y poco más pero no de forma social, aun teniendo un par de amigos necesitan estar aislados la mayor parte del tiempo, como una forma de seguridad. Sin embargo, no podemos decir que un evitativo sea asocial, las personas anti o asociales no les interesa establecer contacto con otros, los evitativos si, desean relacionarse pero no se ven capaces de ello, por lo tanto acaban desistiendo.

Por otro lado, es difícil que consigan un trabajo y más si hay que interaccionar con la gente. Desgraciadamente tienden a quedarse en casa y pueden pasar años en la misma situación. Los trabajos que acaban desarrollando son muy pasivos, en el que no hay avance personal y solo se acatan normas, le gustan los ambientes muy estructurados porque les aporta seguridad.

Los amigos serán escasos porque tienden a aislarse durante periodos largos en sus casasLos amigos serán escasos porque tienden a aislarse durante periodos largos en sus casas

5- Evitación de pensamientos y conducta

Evitan o postergan todo tipo de responsabilidades y siempre se están excusando. Las personas con este trastorno saben que tienen que cambiar y espabildar si quieren mejorar sus vidas pero se ven impotentes y al final acaban poniendo excusas para que todio siga como hasta ahora, "no encajo", "no les caeré bien", "no es lo mio", "lo haré más tarde"... Como una forma de reducir los malos sentimientos que le generan estos pensamientos acaban evitándolos realizando actividades distractoras que no le hagan pensar en sus problemas. Por ejemplo jugar al ordenador, ver la televisión, devorando libros, etc.

6- Muy fantasiosos

Por lo general siempre están fantaseando con un mundo mejor donde son héroes y consiguen relacionarse de una forma adecuada con la gente que quiere. Otros piensan que el trabajo o la pareja perfecta les caerá del cielo, sin que tengan que hacer nada por ganarlo.

Tratamiento del trastorno de ansiedad por evitación

Igual que en otros trastornos de personalidad el tratamiento irá dirigido a mitigar los efectos que produce el tener una personalidad de este tipo. Se intenta reducir el impacto sobre sus vidas para que puedan construir una normalizada, con el fin de ampliar su red social (consistente en uno o dos amigos) y sus oportunidades laborales.

El mayor problema que tienen es que por si mismos estas personas no suelen acudir a terapia a no ser que se vean muy hundidos, debido por ejemplo a situaciones estresantes puntuales. En ese caso acude a algunas sesiones pero en cuanto se solucionan esos problemas no vuelven más continuan con su estilo de vida pasivo, no suelen estar interesados en seguir con el tratamiento. No todos son conscientes de que realmente tienen un problema por lo que no despiertan (o no quieren despertar...).

A veces en los casos más graves suele recetarse medicación, sin embargo, un psicólogo que le enseñe técnicas para enfrentarse a las situaciones sociales y a cambiar la forma de interpretar la realidad es lo más recomendable.

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