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VARICES

Qué son las varices pélvicas y cómo prevenirlas

Las varices pélvicas las tienen un 15% de las mujeres y su aparición es más frecuente a partir de los 30 años... Por eso, es importante saber cómo prevenirlas.

Sara Poyo Lorenzo

Si nos hablan de varices lo primero que solemos pensar es en esas venillas que aparecen a menudo en las piernas y que las afean. Sin embargo, hay muchas otras varices que a menudo pasan desapercibidas porque no se ven a simple vista. Es el caso de las hemorroides o de las varices en el útero e incluso vulva.

En nuestro cuerpo, las venas tienen la función de llevar la sangre que está sin oxigenar de nuevo a nuestro corazón y pulmones para que pueda oxigenarse y seguir nutriendo nuestro cuerpo. Si nuestro cuerpo estuviese totalmente sano la sangre no tendría problema alguno para llegar, pero hay que tener en cuenta que la edad, genética y mala alimentación hace que esto no siempre sea posible. En las piernas es más probable que aparezcan porque la sangre que circula por las venas tiene que luchar contra el poder de la gravedad y se dificulta el paso de la sangre, que se "estanca" y desgraciadamente las ensancha, produciendo de esta manera las temidas venas varicosas. Pues bien, esto mismo puede ocurrir en otras partes del cuerpo, entre ellas la pelvis.

Las varices pélvicas las tienen un 15% de las mujeres y su aparición es más frecuente a partir de los 30 años y cuando se ha tenido un embarazo previo, aunque también aparecen en mujeres jóvenes.

El principal síntomas de las varices pélvicas es el dolorEl principal síntomas de las varices pélvicas es el dolor

Causas de las varices pélvicas

Cuando la mujer se queda embarazada hay un aumento tanto del peso como del volumen de sangre a transportar, las venas tienen que soportar una carga mayor de peso. Tanto en las piernas como en la zona del útero las válvulas que intervienen en el paso de la sangre al corazón se debilitan con el tiempo haciendo que la sangre tienda a detenerse dentro y que las venas se ensanchen. Por eso, las válvulas venosas acaban por destruirse.

Por otro lado, el aumento de los estrógenos en el embarazo, en concreto la progesterona, produce un efecto dilatador en las venas del cuerpo, que produce cansancio en la mujer según avanza el parto y también las concentraciones de esta hormona en sangre. Los síntomas empeoran si además con el calor y con cada embarazo.

Cuando la mujer entra en el cuarto mes de embarazo el volumen de sangre que llega y proviene del útero es significativamente mayor, todo ello llega a parar a la vena cava que no solo recoge la sangre de esa zona si no también la sangre de los miembros inferiores. Por último, a todo esto hay que sumarle que a partir del sexto mes de embarazo, la presión del útero (que se vuelve más y más grande) empuja la sangre y dificulta su paso a través de las venas. Como consecuencia de todo esto, aparecen las varices pélvicas alrededor del útero, trompas de Falopio, otros órganos pélvicos y a veces incluso vejiga. También son frecuentes las venas varicosas en las inglés, glúteos y vulva.

Otras causas de las varices pélvicas también son la edad, los factores hereditarios, sufrir algún tipo de infección en esa zona, el sobrepeso y la toma de anticonceptivos hormonales.

Síntomas de las varices pélvicas

El principal síntomas de las varices pélvicas es el dolor. Puede concentrarse en varios lugares como en la parte lumbar de la espalda, ingles y sobre todo en la zona uterina.

Este dolor empeora significativamente cuando la mujer tiene la menstruación porque la concentración de sangre es mayor. Durante esos días la mujer podría notar mayor sangrado de lo normal, distensión del abdomen, estreñimiento y dolor al levantarse. Además las varices pélvicas también afectan a las relaciones sexuales y las vuelve dolorosas. El dolor por lo general se apacigua al tumbarse y descansar.

¿Hay tratamiento? ¿Podemos prevenirlas?

En realidad cuando aparecen las varices pélvicas poco podemos hacer por eliminarlas. Por lo general no suelen ser peligrosas y no existe un tratamiento que acabe con ellas definitivamente, solo sintomático, consistente en reducir el dolor. Los médicos suelen prescribir analgésicos para el dolor, pero si el tamaño es considerable se pueden realizar punciones venosas y disminuir el dolor. A veces pueden ser peligrosas y complicar el embarazo cuando son muy grandes, en esos casos el médico te hará exámenes rutinarios cada poco para evaluar la gravedad y evolución. Lo bueno, es que en algunos casos podemos prevenir su aparición o al menos retrasarlas.

1) Camina todos los días para mejorar la circulación de la sangre. Con 45 minutos diarios bastará, tampoco tiene porque ser a paso rápido, no se trata de perder peso si no de facilitar el transporte.

2) No uses ropa ajustada. Huye de las medias, mallas y pantalones ceñidos, sobre todo en la zona de las ingles.

3)Evita estar de pie y parada. O te mueves o te sientas pero no estés demasiado tiempo de pie. Además 2 o 3 veces al día deberías reposar con las piernas ligeramente elevadas para facilitar el regreso de la sangre, un simple cojín al final de tus piernas mejorará la circulación.

4) Si puedes, duerme de costado porque así disminuirás la presión del útero sobre la vena cava.

5) Huye de los baños calientes de inmersión, es mejor la ducha. Una buena forma de reactivar la circulación mientras te duchas es alternar el frío-calor.

Los médicos suelen prescribir analgésicos para el dolorLos médicos suelen prescribir analgésicos para el dolor

6) Controla el peso durante el embarazo, para ello sigue las pautas médicas y una dieta rica en fibra.

7) Ejercicios para prevenir las varices pélvicas. Tal vez sea la mejor forma de prevenirlas o al menos conseguir que no vayan a más. Hay de varios tipos.

-Acostada en la cama. Mueve las piernas como si estuvieses andando en bicicleta, al menos 40 veces. Después sube y baja las piernas, a tu propio ritmo, en 3 series de 10.

-De pie. Prueba a caminar sobre las punteras entre 4 y 5 minutos. Tras descansar un poco ponte recta y ponte de puntillas, después baja despacio. Repítelo mínimo 15 veces.

-Sentada. Si en tu trabajo tienes que estar mucho tiempo sentada estos ejercicios te vendrán bien porque no tendrás qe interrumpir tus tareas mientras las realizas. Levanta las puntas de los pies y los talones alternativamente. Levanta también las piernas por turnos, estirándolas suavemente, después prueba a girar los pies de derecha a izquierda y viceversa.

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