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Qué es la demencia senil
DEMENCIA SENIL

Qué es la demencia senil

La demencia senil está relacionada con la pérdida de memoria y cada vez son más habituales en las personas de la tercera edad.

Noelia Rodríguez Alvarez

Las enfermedades relacionadas con la pérdida de memoria son cada vez más habituales entre la población envejecida y han hecho que se empiecen a normalizar, sin que se consideren un caso extraño. Casi todo el mundo tiene en su entorno a personas mayores que sufren demencia y ven mermada su capacidad intelectual, lo que afecta a diversas actividades cotidianas más allá de tener olvidos.

Este tipo de enfermedades están cada vez más presentes en las familias pero aún existe cierto desconocimiento. Al hablar de ellas casi todo el mundo piensan en el alzheimer, pero no todas ellas tienen porque serlo. Es más se considera a la demencia como uno de los síntomas del alzheimer. La demencia senil es diferente y las personas mayores que la padecen necesitan de unos cuidados específicos. Por ese en este artículo desde Bekia queremos esclarecer en qué consiste esta enfermedad, cuáles son sus síntomas y cómo puede tratarse.

Qué es la demencia senil

La demencia senil es una alteración cerebral que deriva en pérdidas de memoria que le impiden a quien la padece llevar a cabo una vida normalizada y autónoma. La demencia afecta a sus hábitos cotidianos, lo que hace que los pacientes se conviertan en una persona dependiente que, en función del grado, precisará una asistencia más o menos continuada.

La demencia senil suele presentarse en la tercera edadLa demencia senil suele presentarse en la tercera edad

La demencia se presenta en la tercera edad, son las personas mayores las que pueden sufrirla y es irreversible. Una vez se ha confirmado el diagnóstico no hay tratamiento que permita curarla. Lo que sí se puede hacer es seguir una serie de técnicas para evitar que la demencia crezca más o al menos minimizarla.

El origen de la demencia

La demencia se asocia con la tercera edad,es raro que haya casos en personas menores de 60 años, aunque es posible que se den. El origen parece estar en la muerte o desaparición de las células nerviosas, lo que afecta también a la comunicación que se da entre ellas. Y van a más, por lo que se trata de una enfermedad degenerativa en la que no hay vuelta atrás y lo único que puede hacerse es tratar de paliar sus consecuencias. Darle la mejor calidad de vida al enfermo, pero también a su entorno.

El motivo de que desaparezcan esas células es más difícil de determinar. Puede darse por determinadas enfermedades también asociadas con la tercera edad, como es el parkinson, el alzheimer o accidentes cerebrales así como la presencia de tumores en el cerebro. Son algunos de los motivos, pero hay otros muchos que resultan de lo más variado.

Cómo detectarla

La demencia senil se suele diagnosticar cuando el entorno de las personas mayores que pueden sufrirla se dan cuenta de que algo no marcha bien. La pérdida de memoria es el motivo principal por el que uno piensa que una persona puede padecer demencia. Pero no se trata solo de que se le olviden las cosas, algo que puede entrar dentro de la normalidad cuando hablamos de la tercera edad.

Son otras cuestiones las que hacen que salte la alarma. Es el caso de un cambio drástico de los hábitos, también en el humor, que se vuelve más agrio, y una serie de conductas que pueden resultar cuanto menos llamativas para su entorno. Es el caso de repetir continuamente las mismas preguntas, tener problemas de orientación, dejadez en la casa e incluso problemas de higiene, en definitiva cambios de conducta respecto a lo que venía siendo normal.

En caso de detectarse alguno de estos síntomas es recomendable pedir cita con el neurólogo para que sea el médico el que determine si podría estar sufriendo demencia. No existe una cura para esta enfermedad, pero sí se pueden paliar sus síntomas y ayudar a que el enfermo lleve una vida lo más normalizada posible.

No existe una cura para esta enfermedadNo existe una cura para esta enfermedad

Por ello es importante que se haga un diagnóstico en la fase inicial de la demencia senil. Cuanto primero se conozca primero se podrá empezar a tratar. Además los síntomas anteriormente descritos no son exclusivos de la demencia, sino que pueden ocultar otro tipo de enfermedad y es importante saber distinguirlas.

El tratamiento

Hay que tener en cuenta que la demencia senil no es una enfermedad aislada, al estar asociada con la tercera edad es habitual que la persona que la sufre tenga otras dolencias que en su conjunto afectan al comportamiento y salud de los enfermos. Esto ha de tenerse en cuenta también a la hora de afrontar el tratamiento, que siempre ha de ser dispuesto por el neurólogo especialista.

Existe un tratamiento farmacológico específico para el tratamiento de la demencia senil pero hay otra serie de actividades que pueden hacerse para paliar sus consecuencias. Aquí entraría practicar con los enfermos ejercicios de memoria, fisioterapia, musicoterapia e incluso terapias con animales.

Se trata de personas con una gran dependencia por lo que no pueden vivir solas y deberán estar asistidos por familiares o personal especializado, que conozca de cerca la enfermedad y saber cómo hacer frente a las diferentes circunstancias por las que pasará el enfermo.

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