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Qué son los granitos blancos y pequeños en la piel
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Qué son los granitos blancos y pequeños en la piel

¿Sabes qué son los granitos blancos y pequeños que salen en la piel? Descubre por qué aparecen

Cristina Márquez Quintero

Aunque unos le den más importancia que otros, normalmente siempre nos preocupamos mucho por nuestra apariencia. Nos miramos al espejo y queremos ver nuestra cara sana y bonita, con una piel lisa y perfecta. Sin embargo, a veces tenemos que lidiar algunas imperfecciones que aparecen espontáneamente en nuestra cara y que tratamos de disimular, en la medida de lo posible, con millones de remedios caseros, cremas o, si no queda más remedio, cubriéndonos de maquillaje.

En este caso, estas imperfecciones se presentan en forma de unos granitos de color blanquecino que tienen un aspecto redondeado. Son como unas pequeñas bolitas que se forman en nuestra piel, principalmente, en la zona de la frente, mejillas y alrededor de los ojos. Si ves algo similar en tu rostro, estamos hablando de los llamados quistes de milium o granitos de arroz. Tienen una apariencia bastante particular, por lo que es difícil de confundir con cualquier otro tipo de lesión como los puntos negros o los granitos propios del acné, ya que estos suelen presentar inflamación, dolor y, en el caso de que estén infectados, pus. Sin embargo, los quistes de milium o granitos de arroz son totalmente indoloros. Es importante que sepamos, también, que no son contagiosos.

Los miliums son unos pequeños quistes formados por la obstrucción de una proteínaLos miliums son unos pequeños quistes formados por la obstrucción de una proteína

¿Qué son los quistes de milium o granitos de arroz?

En definitiva, los miliums son unos pequeños quistes formados por la obstrucción de una proteína, la queratina, que se mezcla con sebo y células muertas formando un cóctel en forma de bolita que queda retenido debajo de la piel. A pesar de esto, no debemos alarmarnos por la aparición de estos ya que son quistes benignos, por lo que, aunque, estéticamente, puedan suponernos un incordio, no perjudican para nada a nuestra salud.

De todas formas, si, como decimos, te crean algún que otro complejo, puedes pedir cita a tu dermatólogo para que se encargue de hacerlos desaparecer, ya que son permanentes y no desaparecerán por sí solos. El procedimiento se realiza con un pequeño bisturí o una aguja con la que realizará una micro-incisión desde la que procederá a drenar todas las impurezas acumuladas en el poro. No nos asustemos por la incisión, será un proceso totalmente indoloro que, además, dejará una cicatriz prácticamente invisible debido a que su tamaño será minúsculo.

Si no te convence, puedes proponerle a tu dermatólogo que te informe sobre otras técnicas como el láser o el electrobisturí. No trates de pellizcarlos o presionarlos para intentar vaciarlos y eliminarlos, pues no te servirá absolutamente de nada. Lo que hay en el interior no saldrá y todo lo que puedes conseguir es dañar la piel de alrededor o que se infecten y te creen un problema aún mayor.

¿Por qué salen los miliums?

Estos granitos se forman por una obstrucción en los llamados "folículos pilosebáceos", que son los poros a través de los cuales sale el vello y el sebo que se encuentra debajo de nuestra piel. Lo que ocurre es que, por algún motivo, se cierran y todas las impurezas que deberían expulsar se enquistan formando estos granitos.

Normalmente, no se puede identificar la causa exacta de su formación, es decir,

suelen aparecer sin más

. En cambio, a veces su aparición está relacionada con algún daño que haya sufrido la piel producido por quemaduras, por ejemplo, como efecto secundario al aplicar algún tratamiento con corticoides o por padecer alguna enfermedad cuya sintomatología provoque la obstrucción de los poros. También es bastante frecuente que aparezcan sobre cicatrices. No obstante, lo más habitual es que se generen de manera espontánea en personas que, simplemente, son más propensas a tener estos granitos.

A pesar de esto, sí que podemos prevenir su formación. Como siempre, la alimentación es fundamental. Hay una serie de alimentos que contribuyen a la creación de toda esa grasa e impurezas que acaban obstruyendo nuestros poros. Obviamente, estamos hablando principalmente de toda aquella comida rica en grasas saturadas como los fritos, el chocolate o el embutido. También debemos evitar cocinar con demasiada sal y, sobre todo, el alcohol y el tabaco.

Por otro lado, es imprescindible que tengamos una rutina de higiene facial. Para ello, podemos usar productos que ayuden a reducir el sebo de nuestra piel como los exfoliantes o las cremas que tengan una textura de gel, de las denominadas "oil free". Del mismo modo, debemos evitar los maquillajes muy densos, ya que tapan totalmente los poros y no dejan respirar a nuestra piel. Una opción más recomendable es usar una bb-cream o cc-cream, que te aportará buenos resultados siendo bastante menos invasivas. Como siempre, no olvidemos retirar todo el maquillaje antes de dormir. Por último, debemos intentar no exponernos demasiado a la radiación solar y usar siempre cremas con factores de protección solar adecuados para nuestro tipo de piel. Además, esto ayudará a prevenir problemas mucho peores que estos granitos.

También es bastante frecuente que aparezcan sobre cicatricesTambién es bastante frecuente que aparezcan sobre cicatrices

No solo los adultos tienen estos granitos

Los quistes de milium también son bastante frecuentes en bebés debido a que sus poros aún no están totalmente formados, por lo que son más propensos a cerrarse, y se crean a raíz de las estimulaciones que suelen presentar sus glándulas productoras de sebo. Suelen aparecer dos o tres semanas después del nacimiento del niño, pero, en este caso, sí acaban desapareciendo sin más cuando el folículo termina de desarrollarse.

En este caso, debemos insistir aún más en no pellizcarlos bajo ningún concepto, ya que la piel de los bebés es mucho más delicada y podemos hacerle heridas que, si se infectan, pueden ser muy peligrosas para la salud del bebé. Tengamos en cuenta que su sistema inmunológico aún no está totalmente desarrollado. En los más pequeños pueden aparecer por cualquier parte del cuerpo, incluso dentro de la boca, en las encías y el paladar. En este caso se conocen por el nombre de "perlas de Epstein" y es muy común que los padres puedan confundirlos con la formación de los dientes. Normalmente, si lo consultas con un pediatra no te proporcionará ninguna solución en forma de pomada o medicamento, ya que, como decíamos, suelen desaparecer por sí solos y no perjudican absolutamente en nada la salud de nuestro pequeño, por lo que no te preocupes si ves que tu bebé los presenta, aparecen en el 40% de los bebés y desaparecen totalmente en el transcurso de las semanas.

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