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Inmunoterapia o vacuna para la alergia, ¿en qué consiste?

ALERGIA

Inmunoterapia o vacuna para la alergia, ¿en qué consiste?

Te contamos qué son estas vacunas contra la alergia y en qué casos se administran.

Esther Pilar Álvarez García

Comienza la primavera y, con ella, la época en la que se acentúan muchas de las alergias. Existen numerosos medicamentos que alivian muchos de los molestos síntomas, pero también tratamientos que pueden beneficiarnos a largo plazo como es la inmunoterapia, más conocida como vacuna para la alergia.

¿Qué es la inmunoterapia?

Este tratamiento de las enfermedades alérgicas consiste en administrar de manera repetida, regular y gradual (es decir, dosis progresivamente crecientes) concentraciones o extractos de la sustancia alérgica a la que el paciente sea sensible. El objeto de este tratamiento es disminuir la hipersensibilidad del afectado, siendo el único tratamiento capaz de conseguir no sólo un alivio de los síntomas, sino que lleguen a desaparecer. Al administrarle al paciente repetidamente los agentes alérgenos, se produce un proceso de respuesta en nuestro cuerpo parecido al que se produce cuando nos vacunan de pequeños, producimos anticuerpos y con ello desarrollamos una tolerancia.

Estas dosis graduales de la vacuna de la alergia, se administran hasta llegar a una dosis máxima preestablecida, que se mantendrá durante tres o cinco años (es importante tener en cuenta que es un proceso largo antes de someternos al tratamiento). Las pautas, el control, las indicaciones, las dosis e incluso la vía de administración del tratamiento dependerán siempre del médico especialista en alergología e inmunología.

Las personas con asma o rinitis no asociado a una alergia no podrán utilizar este tratamientoLas personas con asma o rinitis no asociado a una alergia no podrán utilizar este tratamiento

¿En qué casos se lleva a cabo la inmunoterapia?

Debemos tener siempre en cuenta las indicaciones y recomendaciones del médico especialista, y como es lógico, la vacuna para la alergia se administrará siempre a personas que hayan sido diagnosticadas de una enfermedad alérgica, es decir, personas que no sólo tengan los síntomas sino que estos estén producidos por un alérgeno identificado. De esta manera, no se aplica a personas que a pesar de que han dado positivo en las pruebas de la alergia, no presentan síntomas. Así mismo, tampoco es apropiado el tratamiento para personas que padecen asma o rinitis pero no producidas por un agente alérgeno, e incluso, no está indicado para personas que a pesar de desarrollar los síntomas, dan positivo en las pruebas para un agente alérgeno que no se encuentra en su región.

Pueden recibir el tratamiento personas de todas las edades (no es recomendable en niños muy pequeños), que padecen alergias respiratorias como son el asma o la rinitis y/o afecciones oculares (conjuntivitis) siempre y cuando estén asociadas a la exposición a determinados agentes alérgicos como el polen, hongos, pelo de animal e incluso, al veneno de himenópteros (abejas y avispas).

Nuestro médico también tendrá en cuenta otras posibles afecciones antes de comenzar el tratamiento, sobre todo en personas mayores, como por ejemplo enfermedades cardiovasculares o si padecen alergias respiratorias desde jóvenes, ya que la propia evolución de la enfermedad puede haber producido un desgaste en los tejidos que puede llegar a ser irrecuperable.

Tanto el paciente como el alergista deben tener en cuenta y analizar juntos otros factores del tratamiento como son, entre otros: el tiempo que el enfermo tiene disponible para llevar a cabo la inmunoterapia (debemos tener en cuenta que requieren de un compromiso a largo plazo por parte del paciente, ya que el tratamiento se puede prolongar hasta 5 años), cuánto influye en los síntomas el control ambiental (es decir, evitar, en medida de lo posible, la exposición al agente que produce la alergia) y la medicación , así como cuánto dura la temporada de alergia para el paciente y la gravedad de los síntomas (este tratamiento está indicado cuando los síntomas de la alergia son de moderados a severos, de forma muy frecuente y cuyos síntomas no se vean aliviados con medicamentos).

¿Cómo se administra?

Existen diversas formas de recibir el tratamiento de inmunoterapia, si bien dos métodos han resultado ser más eficaces y están aprobados por la Organización Mundial de la Salud. El primero de ellos son las inyecciones subcutáneas y el segundo el administrado por vía sublingual (en comprimidos, gotas o aerosoles). En cuanto a las inyecciones, siempre se administrarán en un centro sanitario y es necesaria la observación durante los 30 minutos siguientes a su aplicación (por las posibles reacciones adversas al tratamiento) y se consideran altamente efectivas.

La inmunoterapia puede durar entre 3 y 6 añosLa inmunoterapia puede durar entre 3 y 6 años

El caso de la administración del tratamiento de forma sublingual, requieren de un compromiso y constancia por parte del paciente, ya que se pueden tomar en casa y no requieren una supervisión médica tan exhaustiva. La elección de cualquiera de los dos métodos dependerá de la eficacia comprobada a cada tipo de alérgeno, de la duración, de la experiencia y síntomas del paciente, y de lo que considere nuestro médico especialista más conveniente para nuestro caso.

Este tratamiento, que siempre debe ser supervisado por un médico especializado en alergología e inmunología, consta de dos etapas: la primera, la etapa de iniciación, comienza con la administración de una pequeña cantidad del alérgeno que nuestro médico aumentará gradualmente, y tendrá una frecuencia de una o dos veces por semana, durante tres o seis meses. Dependiendo de la evolución del paciente, cuando llega a su máximo de tolerancia posible, es decir, a su dosis efectiva, entraremos en la segunda etapa, de mantenimiento, donde se espaciará más la frecuencia de administración del tratamiento (entre dos y cuatro semanas).

A pesar de que es posible que se alivien los síntomas ya en la etapa de iniciación, los efectos del tratamiento pueden tardar hasta un año o más, y hay que tener siempre presente que la inmunoterapia se prolonga de 3 a 6 años, es decir, aunque nos encontremos mejor no debemos abandonar el tratamiento, únicamente si el alergólogo así nos lo indica.

Debemos informar siempre a nuestro médico de cualquier síntoma que padezcamos mientras seamos tratados, aunque nos parezca un detalle insignificante, ya que siempre existe un riesgo de reacción adversa a la vacuna de la alergia, aunque es normal que la zona donde nos administren la inyección se inflame y/o enrojezca.

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