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El cuidado de la piel tras la menopausia
SALUD Y BELLEZA

El cuidado de la piel tras la menopausia

La disminución del nivel de estrógenos en la menopausia afecta también a la piel, te contamos cómo cuidarla.

Noelia Rodríguez Alvarez

La menopausia es un proceso por el que pasan las mujeres que revoluciona todo su cuerpo. Se produce un cambio hormonal que afecta tanto física como mentalmente a quien se enfrenta a él, y hay en quienes trae parejos cambios que resultan más drásticos y quienes lo sobrellevan mejor.

En nuestra sección de Menopausia de Bekia os hemos hablado de los diferentes cambios que afronta toda mujer que pasa por la menopausia. Los hay ampliamente conocidos por todos como son los sofocos, el aumento de peso y los cambios de humor, incluso las depresiones, pero hay otros menos conocidos como es cómo afecta todo esto a la piel.

La menopausia tiene que ver con las hormonas. Al sufrir una caída de estrógenos se desencadena toda una serie de consecuencias, tales como los cambios de humor, la tendencia a engordar o el hecho de que la piel pierde elasticidad. Vamos a ver en detalle cómo la menopausia afecta a la piel y por qué se producen todos estos cambios.

Podemos utilizar cremas para contrarrestar algunos efectos de la menopausia en la pielPodemos utilizar cremas para contrarrestar algunos efectos de la menopausia en la piel

¿Qué ocurre con la piel?

Al disminuir la producción de estrógenos por parte del cuerpo también se reduce el colágeno y con ello la elasticidad de la piel. La menopausia se da en mujeres que, por lo general, han sobrepasado los 50 años, por lo que también se suelen relacionar estos cambios de la piel con signos de la edad, del paso del tiempo.

Al producirse menos colágeno la piel deja de ser tan tersa como hasta entonces, lo que influye en la aparición de arrugas más evidentes que las que podían haber aparecido hasta entonces. Al tiempo pierde luminosidad, frescura e incluso puede dejar de tener un tono uniforme. Esto último puede resultar bastante alarmista, aunque no hay que preocuparse, es algo normal que sucede a casi todas las mujeres menopáusicas. Ocurre especialmente entre quienes se exponen el sol, que pueden percibir que su bronceado no es igual y que aparecen como pequeños parches.

Cara, cuello, brazos y piernas

Al hablar de piel y elasticidad pensamos principalmente en la del rostro, pero no es la única afectada. El cuello es otra de las partes en que esta pérdida de elasticidad se hace más evidente, al igual que los brazos y las piernas. En realidad el descenso de colágeno afecta a la del todo el cuerpo, por lo que es normal que la de los brazos o los muslos se vuelva más flácida. Unido a que se pueden ganar algunos kilos de peso durante la menopausia o el proceso previo (el climaterio) el aspecto de la piel sufre bastantes cambios.

El tema no se queda en un aspecto puramente estético, sino que la falta de colágeno e hidratación hace que la piel se vuelva más frágil, más débil. No responde del mismo modo que años atrás cuando se producen heridas. Incluso es más proclive a ellas. Tardan más en cicatrizar que lo que lo habían hecho hasta entonces.

Cambia tu rutina de belleza

Estos cambios en la elasticidad e hidratación de la piel no se producen de un día para otro. La pérdida de colágeno es un proceso paulatino que comienza al inicio del climaterio y se puede prolongar durante toda la menopausia. Es por ello que no suelen ser de los primeras consecuencias que una mujer observa en su cuerpo, sino de las últimas.

Hemos de ser consciente de que, como todo cambio, tiene esta nueva situación lleva asociada una modificación de su rutina de belleza. Cuanto primero se haga frente a la nueva condición, más fácil será contrarrestarla. Esto supone que el colágeno que el cuerpo ya no produce se le puede proporcionar (en parte) a través de productos específicos y tratamientos de belleza.

El colágeno está presente en todas las cremas anti-edad, así que basta buscar aquella que más se adapte al gusto de cada una. Pero no sólo se ha de prestar atención al rostro (y sobre todo al cuello, que tiene una piel más delicada), sino que también resulta importante aportar una hidratación extra a esas otras partes del cuerpo en que la piel pierde elasticidad, como son los brazos y las piernas.

A partir de la menopausia la clave en el cuidado de la piel que toda mujer debe tener en cuenta es la hidratación. De este modo conseguirá combatir las arrugas, pero también fortalecer la piel y evitar que sea tan sensible ante posibles golpes o accidentes que pudiera recibir. Si además de darle hidratación se busca que la piel recupere parte de la luminosidad perdida se han de buscar cremas hidratantes que contengan vitamina C, lo que la nutre y hará que recupere el brillo que ha perdido.

Tras la menopausia deberemos aumentar el factor de protección de la crema solarTras la menopausia deberemos aumentar el factor de protección de la crema solar

Consejos para el cuidado de la piel

Además de proporcionarle una hidratación extra a la piel hay otra serie de acciones que vendrán bien a toda mujer en la menopausia que quiera cuidarla. El primero es ser consciente de que si el sol ya era un peligro antes ahora lo es más. La piel es más sensible y esto supone que hay que seguir usando crema protectora, pero incrementando el nivel de protección. Y evitar las exposiciones directas entre las 12 de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando la incidencia es mayor.

La piel no sólo se mima hidratándola, también cuidándola. Por ello se recomienda realizar exfoliaciones cada cierto tiempo, con cosméticos adecuados para el tipo de piel de cada persona. De este modo se eliminan las células muertas, se limpia en profundidad y se estimula la renovación celular de la piel.

Ala hora de pensar en qué tipo de cosméticos y productos de higiene íntima utilizar es importante fijarse en que estos respeten el pH de la piel, porque de otro modo podrían resecarla aún más. Esto es especialmente en la vagina, donde la sequedad supone una disminución de secreción de flujo, lo que favorece contraer infecciones.

El consumir agua y unos buenos hábitos alimentarios también ayudan a la hora de mantener la hidratación de la piel. Beber dos litros de agua al día y evitar la cafeína y el alcohol son recomendaciones básicas. Y si además se introduce como rutina practicar ejercicio y se deja de fumar se sentirá mejor.

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