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¿Es el cigarrillo electrónico una buena alternativa al tabaco?
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¿Es el cigarrillo electrónico una buena alternativa al tabaco?

El cigarrillo electrónico se presentó como la nueva opción para dejar de fumar, pero ¿es posible? ¿Cómo funciona?

Esther Pilar Álvarez García

Su uso se está generalizando, hasta tal punto que se hace difícil no encontrar a alguien en nuestro círculo de familiares o amigos que no haya probado o sea usuario del cigarro electrónico. Principalmente hemos sabido de él o bien como un método efectivo y definitivo que nos ayudará a dejar de fumar tabaco, que ayudará al fumador a lidiar con su adicción a la nicotina hasta que ésta desaparezca, o bien como una manera segura de poder fumar, sin molestar ni intoxicar a las personas que están a nuestro alrededor, evitando que nuestro entorno se convierta también en víctima de nuestra adicción, y haciéndonos creer que las personas que están sentadas a nuestro lado dejarán de ser fumadores pasivos.

El uso del cigarro electrónico se está normalizando y popularizando hasta el extremo de que no sólo podemos comprarlo con todas las facilidades por internet, sino que ya no es nada extraño encontrarlos cerca de nuestra casa, en los estancos como una alternativa más a nuestro paquete de tabaco, en centros comerciales con tiendas específicas de cigarrillos electrónicos e incluso en farmacias y parafarmacias. Lo podemos encontrar en distintos formatos, colores y formas, ya que, a través de las campañas de marketing nos animan a conjuntarlo y llevarlo a la moda, como si se tratase de un complemento más, que debemos actualizar a la tendencia del momento.

En este artículo de Bekia Salud, vamos a tratar de arrojar un poco más de luz sobre el cigarrillo electrónico, que aunque lleva tiempo comercializándose, aún es un desconocido, y debe usarse con precaución.

El cigarrillo electrónico tiene una gran variedad de recambios con aromas y saboresEl cigarrillo electrónico tiene una gran variedad de recambios con aromas y sabores

¿Qué es el cigarrillo electrónico?

La versión que conocemos actualmente del cigarro electrónico, fue creada en China en el año 2004. Están fabricados en acero inoxidable, disponen de una cámara o depósito que contiene el líquido que se convertirá en vapor, que está en la parte superior del cigarro electrónico y que se llama vaporizador; una batería de litio recargable similar a la de los teléfonos móviles, ubicada en el cuerpo del cigarrillo electrónico, alimenta al vaporizador, y que como en el caso de las baterías de nuestro teléfonos móviles, cuanto mayor sea su amperaje mayor será su autonomía y capacidad de carga. El cigarrillo electrónico también dispone de una luz led, que se encenderá cuando estemos inhalando o parpadeará cuando la batería del dispositivo se esté agotando.

Por último, el cigarro electrónico cuenta con un atomizador, una especie de bobina calefactora que calienta y vaporiza el líquido, es decir, una resistencia que llega a alcanzar una gran temperatura, para conseguir calentar el líquido y convertirlo en el vapor que absorbemos, es muy parecida al encendedor de un coche, pero de una dimensión mucho menor.

Se pueden conseguir en distintos formatos, colores e incluso estampados, el más común es el que tiene forma de cigarrillo convencional, aunque el cigarro electrónico también se puede encontrar en formato de pipa, para los más tradicionales, e incluso, con forma de bolígrafo, para los que quieran pasar más desapercibidos. Incluyen distintas modalidades de carga, para más comodidad del usuario, podemos optar por conectarlo a la corriente eléctrica con un enchufe e incluso, cargarlo por usb.

¿Cómo funciona?

Aunque en el mercado podemos encontrar distintas modalidades de cigarrillo electrónico, el funcionamiento siempre es el mismo: al fumar o aspirar, se activa el dispositivo, se vaporiza el líquido, y el fumador inhala el vapor, de ahí que otro término utilizado para los usuarios de este tipo de dispositivos sea "vapeador", ya que al absorber "vapea".

Para mayor atractivo de este producto, encontramos distintos tipos de recargas, dependiendo del formato de cigarro electrónico que escojamos, encontraremos atomizadores de cartuchos intercambiables o bien líquidos para rellenar nosotros mismos nuestro dispositivo, cuando el formato de nuestro atomizador, que es la zona donde se almacena el líquido del cigarrillo electrónico y se transforma en vapor, tenga depósito.

¿Qué contiene el cigarrillo electrónico?

Podemos encontrar en el mercado una gran variedad de recambios para el cigarro electrónico, que nos facilitarán no cansarnos de este producto, porque ofrecen gran variedad de sabores y aromas, desde los más tradicionales, catalogados según su similitud con el sabor de nuestra marca habitual de tabaco tradicional y por supuesto si es light, negro o rubio, hasta mentolados, con sabor a whisky, ron o a café, toda la variedad de frutas que podamos imaginar, incluyendo las más exóticas, con sabor a postres, como caramelo y chocolate o vainilla, e incluso con sabor a marihuana. También podemos optar por la versión con o sin nicotina de todos los formatos que acabamos de citar.

Detrás de esta gran variedad de recargas que encontramos para los cigarrillos electrónicos, están multitud de compuestos. Uno de los problemas es que suelen especificar la cantidad de nicotina que contiene cada recambio, pero desconocemos completamente cuales son los demás ingredientes. Es decir, no sabemos y no nos indican realmente qué emplean los fabricantes de recambios de cigarros electrónicos para conseguir la vaporización del líquido sin que se produzca una combustión. Dicho de otra manera, realmente no sabemos qué estamos inhalando.

Es importante recalcar, que la fabricación de estos productos se hace sin ningún tipo de control sanitario.

¿Por qué genera polémica?

Como es habitual siempre que aparece algo nuevo y no solo se populariza rápidamente, sino que parece tener la aceptación de todo el mundo, como es el caso del cigarrillo electrónico, aparecen siempre detractores y partidarios.

El cigarro electrónico se presentó como una solución más para dejar de fumar, tan práctica y efectiva como son los parches o los chicles de nicotina, con el añadido de que era muy seguro e inocuo. Pero también para que los fumadores pudieran seguir dando rienda suelta a su adicción sin fumar el tabaco tradicional. Y es aquí donde se encuentra el principal argumento de los partidarios: podremos seguir fumando sin inhalar las aproximadamente 7.000 sustancias tóxicas del tabaco, entre ellas el alquitrán y el monóxido de carbono, y con ello, también dejaremos de convertir a nuestro entorno en fumadores pasivos.

El cigarrillo electrónico genera polémica porque también contiene sustancias tóxicasEl cigarrillo electrónico genera polémica porque también contiene sustancias tóxicas

Los detractores afirman que, el vapor producido al inhalar de un cigarrillo electrónico, no es solo vapor de agua, como en un principio puede parecer, o quieren hacernos creer. Y esto ha sido y es el objeto de estudio de muchas organizaciones a escala mundial, incluida la Organización Mundial de la Salud, que tratan de averiguar qué nivel de toxicidad alcanza el uso del cigarro electrónico, qué consecuencias tiene para el fumador y también para su entorno; siendo una de las principales preocupaciones el tratar de descubrir qué enfermedades habrá dentro de 15 o 20 años, a raíz de la popularidad y la cantidad de usuarios que tiene el cigarrillo electrónico, qué consecuencias tendrá para la salud la administración directa de vapor a los pulmones.

A día de hoy, no existen estudios que concreten, de manera exacta, qué concentración de nicotina y otros tóxicos inhalan los usuarios de cigarros electrónicos o vaperadores, ni de su entorno, que se convierten en vapeadores pasivos. Lo que sí se sabe, es qué otros componentes forman parte de los líquidos de recarga del dispositivo, que consiguen la vaporización sin combustión, entre los que se encuentran no solo las introsaminas, que también producen cáncer.

También aparecen en los análisis otras sustancias químicas tóxicas para nuestra salud, como el etilenglicol, que habitualmente se utiliza como anticongelante para coches, e incluso, en otros análisis en laboratorio de estos líquidos de recarga del cigarrillo electrónico se ha encontrado tetradecano, un hidrocarburo de plásticos, cuya presencia en el líquido de recarga se debía al propio envase del producto, y también se encontraron otras sustancias tóxicas como la glicerina. Todo esto entra en forma de vapor directo a nuestros pulmones con cada inhalación.

Una inocuidad no demostrada

La Organización Mundial de la Salud, tampoco considera el cigarro electrónico como una alternativa fiable y legítima para las personas que están intentando dejar de fumar tabaco, ya que sus estudios no han conseguido demostrar la inocuidad de este tipo de productos. Si reemplazamos un cigarrillo tradicional por un cigarrillo electrónico, no sólo no evitaremos los riesgos de adicción a la nicotina, sino que hará más difícil superar la dependencia psicológica, ya que no abandonaremos el ritual del cigarrillo.

Otra de las principales preocupaciones de los detractores, es la venta del cigarro electrónico por internet, ya que es muy fácil adquirirlo sin requisitos de edad, son asequibles y más baratos que el tabaco convencional, lo que hace que se convierta en otro aliciente para pasarse al cigarrillo electrónico, y además se sigue vendiendo como algo inocuo, sin un prospecto o indicaciones de los posibles efectos adversos para la salud. Esto puede traer como consecuencia que los más jóvenes, atraídos por la variedad de sabores y aromas disponibles, el precio, la popularidad del producto y la falsa imagen de seguridad que nos ofrecen, acaben volviéndose adictos a la nicotina o acaben por fumar tabaco tradicional.

Actualmente, más del 70% de los usuarios del cigarrillo electrónico lo combinan con fumar tabaco tradicional.

Si deseas dejar de fumar y has tomado la decisión en firme de abandonar el tabaco, o si estás en pleno proceso y te está costando más de lo que creías, desde Bekia Salud te animamos a que acudas a tu médico o consultes a tu farmacéutico, ellos te asesorarán sobre alternativas que te ayudarán a conseguir tu meta. Avisa a tu entorno de tu decisión, procura estar ocupado y activo, evita recurrir al cigarro electrónico, mantente firme en tu meta de una vida libre de humos y/o vapor.

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