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Laparoscopia

PRUEBAS MÉDICAS

Laparoscopia

Descubre qué es una laparoscopia y para qué sirva esta prueba médica para ver el interior del organismo.

María del Valle Mejías Morón

La laparoscopia es una prueba médica poco invasiva que se utiliza para visualizar la cavidad interna del abdomen o realizar operaciones en la zona sin tener que hacer una gran incisión que lleve a cabo un postoperatorio muy complicado para el paciente. En esta prueba médica o proceso de cirugía, se llevan a cabo solo unas pequeñas incisiones en el área, a través de las cuales se introducen las cámaras e instrumentos necesarios para el procedimiento a seguir.

¿En qué casos se lleva a cabo?

Podemos distinguir dos tipos de laparoscopia, en función del fin que tiene la prueba médica: si es para llevar a cabo el diagnóstico de alguna enfermedad o si es para realizar alguna cirugía que afecte a la zona abdominal y pélvica.

Es una prueba muy común para descartar problemas de las víscerasEs una prueba muy común para descartar problemas de las vísceras

En el caso de la laparoscopia de diagnóstico, es una prueba muy común para descartar problemas de las vísceras, como obstrucciones. Aunque existen pruebas de imagen donde también se pueden diagnosticar los problemas de esta área, la laparoscopia es más eficaz a la hora de diagnosticar enfermedades como: problemas de cuadros de dolor abdominal sin causa aparente, infartos intestinales, endometriosis, embarazo ectópico y demás derivados del sistema reproductor en la mujer como puede llegar a ser el cáncer de útero. Por último, también podemos observar a través de esta prueba cualquier problema relacionado con el sistema urinario, como pueden ser las piedras en el riñón.

Por otro lado, cuando hablamos de laparoscopia quirúrgica, nos referimos a las distintas operaciones que se pueden realizar introduciendo en material necesario para ellas a través de unas pequeñas incisiones en el abdomen que no suelen superar el centímetro y medio de grandes. De esta forma se han llevado a cabo cirugías como hernias de hiato, obstrucciones de los intestinos, apendicitis, tumores en la última fase del aparato digestivo, y todas las operaciones ginecológicas como ligadura de trompas, endometriosis e histerectomía.

Procedimiento de la laparoscopia

Aunque sea una prueba médica mínimamente invasiva, se realiza en un centro ambulatorio quirúrgico y con anestesia general, por lo que el paciente estará dormido en todo el proceso y no sentirá nada.

A continuación, el cirujano realiza la primera incisión, siempre muy cercana a la zona del ombligo y se introduce dióxido de carbono mediante una aguja. Esto conseguirá expandir toda el área abdominal, consiguiendo más espacio para que los especialistas puedan observar perfectamente los órganos necesarios y poder manejarse correctamente con el material a introducir. Luego, en esa misma incisión se introduce una cámara o laparoscopio que va a ser el que permite observar desde dentro toda la cavidad. Después de esto se decide si es necesario realizar más incisiones, dependiendo de si es necesario introducir otros instrumentos como punzones, tijeras o pinzas.

Tras realizar las pruebas o cirugías necesarias, se vuelve a extraer el gas introducido y se lleva a cabo la sutura de las incisiones, que en la mayoría de los casos se reabsorberán sin tener que volver a acudir a la consulta.

Se trata de una prueba mínimamente invasivaSe trata de una prueba mínimamente invasiva

Complicaciones y recuperación

Ya se trate de una laparoscopia de diagnóstico o quirúrgica, se trata de una prueba mínimamente invasiva por lo que no son muchos los riesgos ni las complicaciones a los que se somete el paciente. Pese a todo, se sigue tratando de una cirugía, lo que conlleva unos riesgos mínimos como pueden ser el sangrado de las heridas una vez realizada la prueba, la infección de las heridas o incluso en el interior del abdomen, lo que puede dar lugar a una peritonitis y a una nueva cirugía. También ha habido casos en los que se ha podido producir una lesión en las venas o arterias del interior, provocada por un uso del instrumental en situaciones complicadas.

Una vez la laparoscopia ha finalizado, el paciente solo pasará unas horas en el hospital, dependiendo del procedimiento al que haya sido sometido. No se recomienda que conduzca en la vuelta a casa, ya que los medicamentos a los que está sometido, entre los que se encuentra la anestesia, pueden afectar a la concentración y al poder de reacción, lo que puede llevar a producir un accidente. Por eso lo recomendable siempre es ir acompañado a este tipo de pruebas.

En los días posteriores a la laparoscopia, es posible que aparezcan algunos síntomas como dolor del área abdominal, náuseas, estreñimiento o calambres, pero lo normal es que desaparezcan al cabo de unos días. En caso contrario, acuda a la consulta de su médico de atención directa.

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