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Productos antibacterianos: ¿puede perjudicarnos el usarlos en exceso?

PRODUCTOS ANTIBACTERIANOS

Productos antibacterianos: ¿puede perjudicarnos el usarlos en exceso?

Si utilizas mucho los jabones antibacterianos es probable que pienses que tu higiene es buena, pero, ¿realmente es tan saludable como parece?

Lucía Pérez Villoria

Los productos antibacterianos han mantenido su auge desde los años 90 hasta hoy como productos estrella tanto para la limpieza del hogar, como para nuestra propia higiene y cuidado ¿Qué son concretamente?, ¿conocemos su funcionamiento y sus efectos sobre la salud?

Los productos antibacterianos

Se trataría de una serie de productos que combaten los gérmenes, sobre todo dirigidos a personas más proclives a la infección. Entre estos productos encontramos jabones, lociones, desinfectantes para el hogar, pasta de dientes, cosméticos, enjuague bucal o bolsas para la basura. Son productos que contienen numerosos productos químicos como son triclosán, triclocarbán, cloruro de benzalconio, el cloruro de bencetonio y el cloroxilenol, que son comercializados como potentes productos para una excelente higiene.

Existen dos tipos: los bactericidas y los bacteriostáticos. Los primeros, eliminan las bacterias y los segundos, impiden su crecimiento.

Cómo actúan los productos antibacterianos

Los productos antibacterianos pueden actuar de diferentes formas sobre las bacterias: en su pared celular para evitar su crecimiento, sobre la permeabilidad de la membrana, sobre el ADN de la bacteria, afectando a su estructura o sobre los ribosomas, evitando la utilización de las proteínas que las mantienen vivas.

Los jabones antibacterianos puedeb usarse pero sin excederseLos jabones antibacterianos puedeb usarse pero sin excederse

El uso de productos antibacterianos en bebés

Existe un dilema sobre si usar este tipo de productos en los bebés. Generalmente, aunque tratamos de protegerlos al máximo de la infección, los aislamos de los parásitos, virus y bacterias predisponiendo al niño a un mayor riesgo de sufrir alergias. Es más, una cierta exposición a los gérmenes posibilita un fortalecimiento del sistema inmunitario y sus defensas en lo que respecta a su desarrollo y su adecuado control.

Por tanto, sería suficiente con seguir unas recomendaciones básicas de higiene para tener protegido al bebé de la infección, tales como: lavarse las manos antes y después de cambiar el pañal, antes de darle de comer, lavar con agua y jabón al bebé procurando un secado minucioso, limpieza del hogar y de su ropa, cambio de ropa de cama frecuente y buena ventilación de las habitaciones. Es posible que el uso de productos antibacterianos en bebés pueda provocarle irritaciones o falta de inmunización y defensas, que resentiremos cuando el niño comience a la escuela.

Los peligros del uso de productos antibacterianos

Uno de los principales problemas en el uso de productos antibióticos como antibacterianos es la resistencia bacteriana. Es común que, cuando abandonamos un tratamiento basado en antibióticos antes de finalizarlo, suframos una recaída de la infección. Esto ocurre porque las bacterias que son más resistentes a este tratamiento, continúan su trabajo y siguen reproduciéndose. Lo mismo ocurre cuando tomamos antibióticos en exceso, ya que el medicamento pierde eficacia sobre las bacterias, aumentando nuestra tolerancia y necesitando cada vez más dosis para conseguir el efecto deseado de curación.

Con buenos hábitos de higiene conseguiríamos el efecto antibacteriano deseado. Lo que tratan de aportar estos productos es un "extra" en nuestras defensas, que permita eliminar si no todos, la gran mayoría de las bacterias que nos invaden, es decir, todas aquellas, que un jabón de uso habitual no podría, pero, ¿estamos lo suficientemente protegidos con jabones al uso o realmente necesitamos estos productos antibacterianos para una vida totalmente sana y garantizar una excelente limpieza? Existen muchas contraindicaciones al respecto. Una proporción de expertos argumentan a favor del uso de estos productos mientras que otro gran volumen de expertos, anuncian de lo nocivos que pueden llegar a ser: lo que popularmente se conoce como "es peor el remedio que la enfermedad".

Uno de los principales elementos que contienen estos productos es el Triclosan. Se ha visto que en elevadas dosis puede generar riesgos para la salud, tales como en el desarrollo de los órganos, probablemente por su afectación en las hormonas que regulan tal desarrollo. También, se ha visto que dificulta la contracción de las células cardiacas y musculares. También se relaciona el Triclosan con el daño hepático, algunos tipos de cáncer (sobre todo, cáncer de piel), la aparición de dermatitis atópica, alergias e hinchazón.

Asimismo, se ha encontrado que la higiene excesiva está vinculada a la aparición de alergias, asma y eccema en algunas personas. Otro de los efectos negativos es que arrasan con todo tipo de bacterias, es decir, no sólo con las malas si no también con las buenas. Muchas bacterias son necesarias para nuestro funcionamiento normalizado, como son las bacterias del tracto digestivo, cuya función principal sería la digestión y la absorción de nutrientes.

Además, utilizando productos externos que realizan la función de defensas que debería hacer nuestro propio cuerpo, estamos debilitando nuestro propio sistema y ante la ausencia de estos productos, es posible que nuestro cuerpo "haya olvidado" cómo responder ante estos ataques.

A su vez, generan un efecto nocivo sobre el medio ambiente impidiendo la fotosíntesis en vegetación costera. Estos productos también generan una reducción potencial de la fertilidad, y generan irritaciones de piel y de los ojos.

Existen buenas alternativas a los productos antibacterianosExisten buenas alternativas a los productos antibacterianos

Alternativas a los productos antibacterianos

En base a lo anteriormente expuesto, algunos expertos ofrecen ciertas indicaciones y recomendaciones como alternativas al uso de este tipo de productos, que no supondrían un perjuicio para nuestra salud. Se trataría de alternativas económicas y al alcance de todos:

- El uso de productos sustitutivos que pueden generar el mismo efecto antibacteriano pero que evitan los efectos nocivos comentados, como por ejemplo, el vinagre, el bórax, agua y jabón al uso, o aceites esenciales como el aceite de tomillo, de romero, de clavo, de eucalipto, de orégano y otros aceites con funciones antibacterianas.

- Lavarse bien las manos regularmente como método preventivo para el contagio de enfermedades comunes.

- Uso responsable de los alimentos: cocinar a temperatura suficiente para matar las bacterias, sobre todo en carnes, pescados y huevos; limpiar los alimentos y lavarse las manos antes de manipularlos; separar los alimentos cocinados de los crudos para evitar la contra-contaminación; mantener la cadena del frío, guardando los alimentos fríos rápidamente en la nevera al llegar de la compra o no dejando demasiado tiempo la comida ya cocinada a temperatura ambiente.

- Uso de microondas para acabar con las bacterias.

- Uso de hierbas antibacterianas: podemos encontrar una serie de hierbas con efecto antibacteriano. Estas son la lavanda, la echinacea, la menta, la manzanilla, la salvia, el cilantro y el perejil.

- Limpieza regular en el hogar

- Ventilación adecuada de la casa

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