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5 señales de que eres una persona adicta al estrés

ESTRÉS

5 señales de que eres una persona adicta al estrés

Si eres una persona adicta al estrés te sentirás identificado/a con estas 5 señales que te lo afirmarán.

Mª José Roldán Prieto

Igual no quieres creerlo, pero realmente existen personas que están adictas al estrés y a las sensaciones que les provoca. El estrés es una nueva adicción y muchas personas no se dan cuenta dejando que esa adicción crezca, prospere y que en un momento determinado, les supere. Cuando una persona es adicta a un estilo de vida estresante, la adrenalina y el cortisol bombean peligrosamente por todo el cuerpo durante mucho tiempo.

Es cierto que el estrés a veces es bueno, en pequeñas dosis y siempre y cuando te haga avanzar, pero convertirlo en una parte de tu vida cotidiana es perjudicial para tu bienestar general. Si crees que puedes ser una persona adicta al estrés, no te pierdas estas señales para descubrirlo. Si realmente eres adicto/a al estrés, deberás reconocer el problema y enfrentarlo para superarlo.

Si te preocupas todo el tiempo por el futuro es probable de que seas una persona adicta al estrésSi te preocupas todo el tiempo por el futuro es probable de que seas una persona adicta al estrés

¿Eres adicto/a al estrés en tu vida?

1. Te preocupas demasiado por el futuro

Si te preocupas todo el tiempo por el futuro es probable de que seas una persona adicta al estrés. No hay nada más estresante que pensar en qué pasará en el futuro, puesto que nadie lo sabe y siempre será incierto. Es posible hacer planes para el futuro, pero nunca se puede predecir qué sucederá en el próximo minuto.

Cuando intentas predecir o planear algo y no ocurre, entonces puede que te estreses aún más. Si realmente siempre estás preocupado/a por el futuro, es momento de que te pares en seco y comiences a disfrutar del momento presente.

2. Creas estrés en todas partes

Contagias el estrés a las personas que tienes a tu alrededor. Siempre llegas tarde al trabajo, pospones las cosas y vives al límite todo el tiempo, aunque puedas hacer las cosas de otro modo para evitar el estrés. No importa lo que hagas, a dónde vayas ni con quién estés, siempre estarás creando cierto nivel de estrés.

Eres de las personas que prefieren tener un horario complicado que un planificador bien organizado, porque lo último puede ser demasiado aburrido para ti.

3. Te gusta el drama

Si no logras crear drama, lo buscarás por todas partes. Si eres adicto/a al estrés es posible que tengas problemas para vivir una vida tranquila. Tenderás a añadir dramatismo a todas las situaciones cotidianas normales y si no lo hay, lo buscarás de forma consciente o inconsciente para disfrutar del momento.

Piensa cuánto tiempo te pasas peleando con tu pareja por nada, las veces que gritas o hablas mal a tus hijos por cosas banales. Incluso si tu vida es perfecta, buscarás una razón para que haya drama.

4. Eres muy impaciente

Si eres padre, madre, trabajador por cuenta ajena, autónomo, jefe... el estrés siempre estará contigo. Agregas un toque de estrés a cualquier ámbito de tu vida y esperas que otros hagan lo que quieres que hagan o si no, te pondrás furioso/a ante cualquier acción diferente a tus pensamientos.

Esta impaciencia puede generarte problemas tanto contigo mismo como con las personas de tu alrededor, tanto con aquellas más cercanas como las menos cercanas.

Si eres padre, madre, trabajador por cuenta ajena, autónomo, jefe... el estrés siempre estará contigoSi eres padre, madre, trabajador por cuenta ajena, autónomo, jefe... el estrés siempre estará contigo

5. Necesitas saber la hora a cada momento

Controlas la hora a cada momento. A pesar de que hay momentos diariamente que hay que contar cada minuto, si eres una persona adicta al estrés, contarás cada segundo que pasas sin hacer nada y te estresarás por ello. Tienes que estar haciendo cosas a cada instante, quieres sentir que haces cosas productivas, no puedes estar quieto ni parado. Si descansas porque lo necesitas, después te sentirás culpable por haberlo hecho.

Te pones ansioso/a cuando estás esperando que tu café salga de la cafetería o cuando estás esperando un ascensor. Todo va demasiado lento para la rapidez a la que quieres ir tú. Es cierto que cada segundo es precioso, pero a veces, merece la pena ser más paciente. Relajarte es bueno para tu bienestar.

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