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Síntomas de que otras personas te roban la energía

BIENESTAR EMOCIONAL

Síntomas de que otras personas te roban la energía

Existen personas que te pueden robar la energía sin que apenas te des cuenta, descubre cuáles son los síntomas.

Sara Poyo Lorenzo

En Bekia tenemos varios artículos que hablan sobre los vampiros emocionales. Son aquellas personas que al pasar tiempo con ellas notas que te empeora el humor, que te encuentras cansado y sin ganas de hacer nada. Se llaman así porque parece que te estén "absorbiendo" la energía. Todos conocemos al menos a uno o dos vampiros energéticos, sin embargo, a veces nos cuesta reconocerlos porque la mayoría son personas totalmente normales que ejercen su influencia sin ser realmente conscientes, sin maldad aparente. Se portan así simplemente porque es su forma de ser, no para hacernos daño deliberadamente. Sin embargo, aunque así sea, no podemos permitirnos el lujo de mantener esa relación porque nos estará afectando a nuestra salud, tanto física como mental.

Todos conocemos al menos a uno o dos vampiros energéticosTodos conocemos al menos a uno o dos vampiros energéticos

Por eso, a continuación te damos algunas claves para que aprendas a reconocer si alguien de tu alrededor podría estar robándote la energía sin que tú te des cuenta. ¿Convives con un vampiro emocional y no eres consciente? ¿Cómo puedes reconocerlos?

Síntomas de que otras personas te están robando la energía

1- A menudo te sientes de mal humor

Si cuando estás con determinada persona notas que tu humor cambia a peor justo después, plantéate si esa persona podría estar quitándote la energía y la motivación. Piensa por ejemplo en el último encuentro que has tenido con ella. ¿Cómo te encontrabas tú antes de interaccionar con ella? ¿De qué estuvisteis hablando? ¿Cómo terminó el asunto? ¿Cuáles fueron tus sensaciones al terminar la interacción? Compara el antes y el después y hacia que lado se inclina la balanza.

2- Te sientes cansado o agobiado

Cuando estás con esa persona enseguida te sientes cansado, agobiado o decaído. El proceso es parecido al anterior, tienes que comparar el como te sentías antes de tener relación con esa persona y como te sentiste el resto del día. Un caso típico es el siguiente, te encuentras más o menos de buen humor, no estás para tirar cohetes pero tampoco te notas triste o ansioso. De repente coincides con un amigo al que hace tiempo que no ves y vais a tomar un café. Durante el transcurso de la conversación tu amigo se las ingenia rápidamente para cambiar el rumbo de la charla a sus problemas y te suelta todos los problemas y agobios que tiene encima de ti, sin que apenas puedas intervenir en la conversación, solo tienes el papel de oyente.

Cuando os separáis te notas cansado, agobiado y triste. ¿Qué ha pasado? Aunque tú no te dieses cuenta tu amigo ha descargado su malestar sobre ti y a la vez te ha absorbido la energía positiva que tu tenías. Al final, tu amigo se encontrará mejor de ánimos pero tú te sentirás peor, casi como si hubieseis cambiado los papeles. Si te ha pasado esto varias veces con la misma persona recuerda que no debes odiarlo, pues muchas veces los vampiros emocionales no son realmente conscientes del efecto que causan en los otros.

3- Notas impotencia

Impotencia de varias formas distintas. Por ejemplo, en la situación anterior primero notas impotencia porque te resulta imposible cambiar el tema de conversación a algo que tú quieres a pesar de llevar mucho tiempo hablando de lo mismo, después también la notarás porque por mucho que intentes aconsejar a esa persona (porque te haya pedido consejo o simplemente por su bien) nunca te hace caso y a los pocos días te saca de nuevo el mismo tema de conversación o un problema parecido. Si todo lo que le dices le entra por un oído y le sale por el otro solo te está utilizando como paño de lágrimas, no le interesa realmente lo que tengas que decirle. Por eso notas esa impotencia, porque no sabes cómo ayudar a esa persona que no se deja sin llevarte sus problemas a tu casa. Al relacionarte con él te pasa una carga, sintiéndose más descansado pero hundiéndote a ti a la vez.

4- Tu autoestima está por los suelos

Últimamente no te gustas a ti mismo, por ejemplo, puede que no te gustes física o psicológicamente. Es típico cuando nos relacionamos con personas demasiado críticas, que cada poco nos reprochan las cosas que hacemos mal. Está bien tener a alguien que de vez en cuando nos espabile y nos ponga las pilas. Sin embargo, otra cosa muy distinta es que estén continuamente sacándonos defectos o echándonos en cara cosas que no vienen a cuento, solo para recordarnos que fallamos en nuestras decisiones y que ellos nunca se equivocan (aunque no sea cierto). Son personas que elevan su autoestima queriendo quedar por encima de los demás. Si los días que estas con esa persona vuelves a tu casa pensando que eres un conformista, que no tienes carácter o que eres "tonto"... ándate con ojo.

Por otro lado, los vampiros emocionales también hacen que te sientas mal porque no dejan que otra persona que no sea ellos sean el foco de atención. Por ejemplo, has tenido un mal día y se lo quieres contar a esa persona. Al final acabáis hablando de sus problemas en vez de los tuyos, es decir, al final serás tú quien termine consolándole sin que apenas pudieses explicar tu problema. Como consecuencia te sientes desvalorizado, notas que tus problemas no tienen importancia y que a nadie le importas.

5- Te sientes manipulado o engañado

Si a menudo después de quedar con esa persona te notas engañado, "tonto" o simplemente no sabes que ha ocurrido, puede que te hayan robado tu energía y voluntad. Las personas empáticas y "buenas" son las más vulnerables a ser manipuladas o chantajeadas emocionalmente porque son más sensibles a los problemas de los demás y tienen más predisposición a querer ayudar y a hacer sentir bien a los otros.

 También es común que te manipulen para que les hagas un favor También es común que te manipulen para que les hagas un favor

Ponte en alerta si notas que esa persona te hace cambiar de idea sin saber exactamente como. Puede que estuvieses muy convencido de algo pero que al terminar de hablar con el vampiro en cuestión acabases cediendo ante algo que en principio no te convencía. Bien, ahora piensa, ¿siempre ocurre lo mismo? ¿eres tú quién siempre acaba cediendo? ¿alguna vez la otra persona ha dado su brazo a torcer? Finalmente, también es común que te manipulen para que les hagas un favor y después te convenzan de que fue porque tú quisiste, que ellas nunca te pidieron nada, por lo que si las cosas salen mal la culpa siempre va a ser tuya y nunca de ellas.

En definitiva, tienes que comparar tu estado emocional antes y después de estar con X persona para valorar si realmente merece la pena continuar con una relación que te hace sentir así y que te "roba" la energía.

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