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Síntomas físicos del duelo

SALUD FÍSICA

Síntomas físicos del duelo

Descubre qué síntomas físicos puedes tener si estás pasando por el proceso tan doloroso del duelo por perder a un ser querido.

Mª José Roldán Prieto Mª José Roldán Prieto Psicopedadoga experta en aprendizaje y salud

Muchas personas piensan que pasar por la fase del duelo en la pérdida de un ser querido es tan solo emocional, pero en realidad, un duelo es una respuesta multifacética e incontrolable en los seres humanos y que se experimenta después de un evento doloroso o traumático como la muerte de un ser querido. El dolor puede afectar no solo a nivel emocional, si no también a nivel físico y mental.

Males físicos

Es necesario conocer cuáles son algunos de estos síntomas para que puedas superar los males físicos:

-Problemas digestivos. Pueden haber problemas temporales digestivos: diarreas, estreñimiento, dolor de estómago, sensación de vacío en el estómago, nervios, náuseas, vómitos...

-Pérdida de energía. El dolor tiene diferente efectos en el cuerpo. Por muchas razones, incluidos los malos hábitos alimenticios y los patrones de sueño interrumpidos, las personas que experimentan duelo a menudo experimentan bajos niveles de energía, sensación de fatiga o debilidad en los músculos.

-Enfermedades. El estrés causado por el duelo y el dolor posterior puede afectar al sistema inmunológico haciéndolo más susceptible a enfermar como por ejemplo, con la gripe. Además, aquellos con una condición crónica de salud pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas.

-Síntomas físicos. Sequedad en la boca, sensibilidad al ruido, temblores o temblores, opresión en la garganta o el pecho, dificultad para respirar y aumento de los síntomas de alergia.

Sentirse nervioso o ansioso a menudo se manifiesta en formas físicasSentirse nervioso o ansioso a menudo se manifiesta en formas físicas

-Nerviosismo. Sentirse nervioso o ansioso a menudo se manifiesta en formas físicas, como tocar con los dedos cualquier cosa, caminar de un lado a otro, inquietud, incapacidad para sentarse y relajarse en un lugar durante mucho tiempo, manos / pies sudorosos o húmedos, sensación de hormigueo o entumecimiento esas mismas extremidades.

-Dolor o malestar. La experiencia de llorar una muerte puede provocar sentimientos genuinos de dolor o incomodidad en el cuerpo, como dolores de cabeza o migrañas, pesadez en las extremidades, dolores en el cuello, la espalda o las articulaciones esqueléticas o dolor muscular en general. Además, las personas que ya tienen un alto riesgo cardiovascular podrían experimentar un mayor riesgo de sufrir un ataque cardíaco  en los días posteriores a la muerte de una persona importante.

-Dormir muy poco. Los problemas para conciliar el sueño por la noche o el insomnio  pueden privar a una persona afligida de los beneficios recuperativos necesarios que proporciona una buena noche de sueño. Además, la falta de sueño adecuado debido a la aflicción a menudo afecta la coordinación física de la persona, la funcionalidad y respuesta cerebral, así como a la presión arterial.

-Dormir demasiado. En contrapunto al párrafo anterior, dormir demasiadas horas puede acabar con la energía o hacer que una persona se sienta letárgica. Dormir ofrece un "refugio" que a menudo ayuda a las personas afectadas de duelo a escapar temporalmente del dolor, por lo que independientemente de si la persona que duerme lo hace naturalmente o elige dormir más de la cuenta, muchas personas que lloran la muerte se despiertan sintiéndose peor después de haber dormido demasiado.

Muchas personas piensan que pasar por la fase del duelo en la pérdida de un ser querido es tan solo emocionalMuchas personas piensan que pasar por la fase del duelo en la pérdida de un ser querido es tan solo emocional

-Aumento de peso. Entre otras causas, esto podría ser el resultado de la falta de ejercicio; la distracción emocional inducida por la pena de su bienestar físico y cuidado personal; comer en exceso; salir a comer más a menudo; consumir cada vez más alimentos menos saludables, o el aislamiento de los seres queridos que de lo contrario podrían alentar hábitos alimenticios más saludables o más regulares.

-Pérdida de peso. Hay personas que se les cierra el estómago y d dejan de comer bien durante los primeros días o primeras semanas después de la muerte.

-Incomodidad relacionada con la temperatura. Al lidiar con la aflicción, no es raro sentirse demasiado caliente o demasiado frío en varias ocasiones, incluso cuando no hay una explicación aparente. Dichos síntomas físicos pueden incluir sudar más de lo normal, escalofríos o sudores nocturnos mientras se duerme.

Si notas que estos síntomas no mejoran con el tiempo y además de estar afectando demasiado a tu salud física, también te sientes peor a nivel mental, entonces acude a tu médico cuanto antes.

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