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El 'set point', la tendencia del cuerpo a mantener su peso
PESO CORPORAL

El 'set point', la tendencia del cuerpo a mantener su peso

¿Es incompatible la teoría del set point o el punto fijo con una dieta para bajar o aumentar peso? Te contamos por qué no.

Noelia Rodríguez Alvarez

Son muchas las personas que tienen una preocupación constante por el peso de su cuerpo. Por si sube, por si baja... Y todos hemos oído hablar del efecto yo-yo -incluso algunos lo padecen-, ese en el que se ganan y pierden kilos de igual manera y que dificulta el mantener un peso constante. Sin embargo, hay otro efecto que nos gustará mucho más: el set point, ese por el que el cuerpo tiende a mantener su peso de una manera constante.

A quienes sufren ese efecto yo-yo o les cuesta mantenerse estable en un peso, les costará creer que existe algo como el set point. A groso modo, decir que se trata de una teoría de punto fijo, o lo que es lo mismo: el cuerpo está programado para mantener un equilibrio en su peso. En caso de que no ocurra así habilitará diversos mecanismos para intentar regresar a ese peso.

El peso de una persona depende de numerosos y variados factores, entre ellos la alimentación, la genética, la actividad e incluso factores medioambientales. Todo ello hace que en ocasiones sea difícil llegar a determinar las razones por las que un cuerpo puede perder el equiñibrio en su peso. En el artículo de hoy de Bekia vamos a analizar en detalle en qué consiste el set point y cómo puede influirnos.

La leptina es la hormona encargada de avisar al cerebro de si tenemos hambre o noLa leptina es la hormona encargada de avisar al cerebro de si tenemos hambre o no

Un peso determinado

Aunque nos parezca cuando menos curioso, todos tenemos un peso determinado para nuestro cuerpo. En parte a eso se debe que cuando tratamos de perder algunos kilos, e incluso ganarlos, nos puede costar mucho trabajo y esfuerzo. Mientras nosotros tratamos de cambiar de peso, el organismo activa todos los mecanismos que tiene para mantener el predispuesto y puede resultarnos complicado romper con ese equilibrio.

Por esta razón, en casos en que comemos más cantidad de alimentos el cuerpo tratará de agilizar sus procesos para hacer un mayor gasto energético y mantener el mismo peso. Sin embargo, esto no significa que podamos atiborrarnos esperando no engordar. Esto sólo funciona durante un tiempo reducido. Si mantenemos esa conducta el cuerpo acabará por ceder, acumulará grasa e incrementará su peso.

¿Si nuestro peso determinado es bajo o es demasiado elevado? No el de todos es lo saludable que querríamos, ni se ajusta tampoco a los cánones de belleza de la actualidad. Lo que sí se sabe es dónde se gesta todo lo relacionado con el set point.

En el cerebro, concretamente en el hipotálamo, es donde se establece el peso predeterminado. Y también desde donde el propio organismo regula todos los mecanismos necesarios y que tiene a su alcance para mantener el equilibrio. Se trataría de un trabajo similar al que realiza para regular la temperatura del cuerpo o la sensación de hambre.

La importancia de la leptina, la hormona del hambre

El hipotálamo lo que hace es detectar los niveles de glucosa o leptina, imprescindible para regular el peso del cuerpo en torno al predeterminado. Aunque es poco conocida, deberíamos saber que la leptina es una hormona fundamental a la hora de controlar el peso a largo plazo. Se descubrió hace apenas unos años, en 1998, y supuso todo un revulsivo en el mundo de la nutrición. Debido a su función principal es conocida como la hormona del hambre.

La leptina se asocia con la grasa, de modo que si un cuerpo acumula más grasa, la cantidad de esta hormona crecerá y, si se pierde, descenderán sus niveles. También tiene que ver en el apetito que tenemos, ya que disminuye a mayores niveles de la hormona. Circula por la sangre y llega hasta el hipotálamo, y es la que conecta el estómago y el cerebro, advirtiéndole de si tiene hambre o no. Es capaz de saciar la sensación de hambre y de gestionar también la energía que se gasta.

Hemos visto anteriormente que a mayor cantidad de grasas, ingeridas mayor nivel de leptina tendremos en el organismo. Sin embargo, no resulta tan fácil de entender, porque por este sistema las personas con obesidad deberían ser saciadas más fácilmente, cuando no es así. Todo lo contrario. Se entiende que son resistentes a la leptina, por diversos factores.

Del mismo modo, las dietas milagro o aquellas en las que se ingieren pocas calorías a fin de conseguir una bajada de peso rápida, no tienen la incidencia esperada en la hormona de la leptina. Y probablemente por ello es por lo que, a pesar de que se puedan perder algunos kilos, se recuperan prácticamente con la misma facilidad.

El set point explicaría el efecto rbote o yo-yo que ocurre cuando hacemos una dietaEl set point explicaría el efecto rbote o yo-yo que ocurre cuando hacemos una dieta

¿Podemos cambiar de peso?

El set point es una teoría según la cual toda persona tiene un peso predeterminado y tiende a hacer todo lo posible para mantenerse en él. Visto esto, si nuestro peso es más elevado de lo que desearíamos, ¿tiene sentido hacer dieta? ¿Es posible alcanzar nuestro objetivo de bajar de peso? La respuesta a ambas cuestiones es afirmativa. Y todos conocemos varios ejemplos que lo atestigüan.

Podríamos decir que ese peso determinado por el set point puede cambiarse. Es decir, si ganamos o perdemos peso y mantenemos un equilibrio constante durante cierto tiempo seremos capaces de reajustarlo y conseguir un nuevo peso determinado. Visto lo visto, queda claro que no es algo inalterable, como podríamos pensar en un momento. Pero también se hace evidente que conseguir moverlo requiere un esfuerzo importante, a base de dieta y ejercicio físico.

El peso determinado por el set point no sólo depende de lo que haga una persona por intentar ganar o perder peso. La dieta no es el único factor que puede influir en cambiar el peso del punto fijo en que se haya establecido. Hay otra serie de cuestiones que influyen, alguna de las cuales no pueden siquiera ser controladas por las personas. Es el caso de factores medioambientales, el estrés o los cambios del organismo propios de la edad (adolescencia, menopausia,...).

Es por ello que el mantener unos hábitos de vida saludables, con una alimentación sana y la práctica de ejercicio físico de manera constante, son las mejores maneras que hay de mantener el peso.

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