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¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?
HORMIGUEO EN LAS EXTREMIDADES

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

Te explicamos todo sobre el síndrome de piernas inquietas, síntomas, tratamiento y qué pruebas son necesarias para su diagnóstico

Carolina Avedano

¿Eres de esas personas nerviosas que no pueden parar de mover la pierna cuando estás sentado? Puede que padezcas el Síndrome de Piernas Inquietas (enfermedad de Willis-Ekbom), que es un trastorno de origen neurológico que provoca una sensación terriblemente molesta en las extremidades cuando se está en reposo (acostado o sentado). Estas molestias tienen una consecuencia directa: la necesidad de levantarse, caminar y moverse, ya que con el movimiento las sensaciones desagradables se alivian o terminan desapareciendo.

Este síndrome no es tan común, ya que aparece en un 5-10 % de la población y no hace distinción entre hombres y mujeres. También es importante saber que el mismo puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de los 40 años. Una de los peores efectos secundarios relacionados con este síndrome es que afecta a la calidad del sueño, ocasiona somnolencia durante el día y también cuadros de ansiedad y depresión.

mujer tocándose la piernaSensación de hormigueo o calambres que se alivian con el movimiento son algunos de los síntomas.

Las palabras clave de esta enfermedad son "hormigueo", "calambres", "pinchazos" y "nerviosismo". Y sus características principales son que la persona afectada tiene una necesidad irresistible de mover las piernas (o los brazos), acompañada o no de sensaciones molestas y empeoramiento de los síntomas durante períodos de inactividad (tras ir en avión, en coche, estar en el cine...). Se alivia con el movimiento, o cuando los afectados frotan sus piernas y se da un claro empeoramiento de los síntomas a últimas horas de la tarde o por la noche, de ahí los problemas del sueño.

Hay una predisposición genética para padecer este trastorno, que también puede surgir como efecto secundario de algunos medicamentos. La evolución de este síndrome suele ser crónica y aumenta de forma lenta pero progresiva. Sólo en un (aproximadamente) 20% de los casos puede explicarse la aparición del Síndrome de Piernas Inquietas como una consecuencia, como por ejemplo, de anemia, insuficiencia renal, polineuropatía, embarazo, fármacos, etc.

Diagnóstico y tratamiento del síndrome de piernas inquietas

El diagnóstico de este síndrome es clínico, pero también pueden realizarse algunas pruebas para confirmarlo. En los análisis de sangre, los afectados suelen tener los niveles de hierro y ferritina alterados. Se recomienda también hacer un estudio del sueño (polisomnografía nocturna y test de inmovilización sugerida) y estudios de conducción nerviosa y electromiografía, para descartar lesiones en los nervios periféricos de las extremidades.

Con respecto al tratamiento no farmacológico del síndrome de las piernas inquietas, se recomienda mantener un horario de sueño muy regular, hacer ejercicio físico moderado a últimas horas de la tarde y reducir lo máximo el consumo de café, tabaco y alcohol. Hay ciertos fármacos que pueden empeorar los síntomas, como los antihistamínicos y ciertos antidepresivos.

Chico en oficinaLos periodos de inactividad agravan los síntomas

En cuanto a medidas farmacológicas para tratar este síndrome, destacan los agonistas dopaminérgicos, que se usa para tratar el Parkinson. Los antiepilépticos, utilizados para tratar la epilepsia y el dolor neuropático, se han mostrado efectivos para el tratamiento del síndrome. Por último, hay quienes han tomado benzodiacepinas, con clonazepam como principal agente. Este último tratamiento no es recomendado, pero si los demás no hacen ningún efecto, puede probarse.

Como hemos mencionado, el síndrome de las piernas inquietas comienza manifestándose de una manera completamente esporádica, con molestias muy discretas que no llegan a interferir ni condicionar la vida del que lo padece. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la intensidad de los síntomas es peor y más frecuentes y el paciente presenta síntomas como gran inquietud, nerviosismo y desasosiego ante situaciones en las que deban estar en reposo una gran cantidad de tiempo (viajes, reuniones...). El dormir cada vez peor afecta significativamente al humor y el paciente comienza a ser más sensible e irascible. En España tenemos el AESPI, la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas, que puede darnos mucho apoyo psicológico en el caso de empezar a desarrollar este síndrome.

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