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Anemia ferropénica: ¿Cómo tratarla?

ANEMIA

Anemia ferropénica: ¿Cómo tratarla?

Es importante tanto suplir la falta de hierro que produce esta enfermedad como averiguar y eliminar su causa.

Lucía Pérez Villoria

La anemia es uno de los problemas de salud más comunes en la población. Sin embargo, en muchas ocasiones desconocemos de qué trata, por qué se produce y cómo tratarla. Es más, es muy probable que a veces nos sintamos más cansados de lo normal, más irritables, con alteración del sueño...y ni siquiera identificamos la causa.

Qué es la anemia ferropénica

La anemia ferropénica o anemia por insuficiencia de hierro se trata de una afección caracterizada por el déficit de glóbulos rojos en la sangre. Es decir, el cuerpo no tiene un aporte suficiente de hierro, el cual es el encargado de producir glóbulos rojos. Estos se traduce en un déficit de los mismos o bien, glóbulos rojos más pequeños. Por tanto, haría referencia a una disminución de la concentración de hemoglobina en el organismo, siendo generalmente los valores normales por encima a los 12 gramos por decilitro en la mujer, y a 13,5 en el hombre. La hemoglobina es una proteína que se encuentra dentro de los glóbulos rojos, y, al unirse al oxígeno, los glóbulos rojos se trasportan a todo nuestro organismo produciendo la oxigenación de todos nuestros tejidos. Los glóbulos rojos se originan en la médula ósea.

DescripcionLa anemia es una afección caracterizada por el déficit de glóbulos rojos en la sangre

Por qué se produce la anemia ferropénica

Este tipo de anemia se produce por la falta de hierro en la sangre. En este sentido, existen varias causas que explicarían este déficit:

-El sangrado bien por el aparato digestivo en hombres adultos y mujeres postmenopáusicas; o de origen ginecológico generalmente por pérdidas menstruales abundantes en mujeres en edad fértil. Se estima que aproximadamente un 20% de las mujeres en edad fértil tiene déficit de los depósitos de hierro, y hasta un 7% dentro de este grupo, padece de anemia ferropénica en relación a las pérdidas menstruales.

-Por un insuficiente aporte de hierro en la dieta, debido a una mala alimentación.

-Por un aumento de las necesidades de hierro en mujeres embarazadas o en la infancia, que genera una necesidad de aporte de hierro superior a lo habitual.

-Por una disminución de la absorción intestinal de hierro por causas medicas o por fármacos (enfermedad celíaca, resección de estómago o intestino).

Cómo se detecta la anemia ferropénica

La anemia ferropénica se diagnostica a partir de un sencillo análisis de sangre que mide la concentración de hemoglobina y la cantidad de glóbulos rojos. Una vez detectado, el siguiente paso es averiguar su causa para poder prescribir el tratamiento adecuado.

Síntomas manifestados

Dependiendo de su causa, así como el ritmo de aparición, los síntomas serán más o menos aparentes y se tolerarán mejor o peor, pues el cuerpo se habitúa a trabajar a menores niveles de oxigenación.

Inicialmente los síntomas son leves y aparecen lentamente:

-Sentirse malhumorado. Irritabilidad.

-Sentirse débil o cansado con más frecuencia de lo normal, o fatigarse con el ejercicio

-Cefaleas

-Problemas de concentración, atención y razonamiento

-Palidez de piel y mucosas.

-Astenia

-Disnea

-Palpitaciones

-Insomnio

-Descenso de la libido

DescripcionEl cansancacio constante, la palidez y el malhumor son síntomas claros de anemia

Otras alteraciones que pueden ocurrir por anemia ferropénica son:

-Estomatitis angular (boqueras)

-Glositis (inflamación de la lengua)

-Ocena (atrofia de la mucosa nasal anterior)

-Coiloniquia (deformación de las uñas en forma de cuchara)

-Disfagia (que en este caso se conoce como Síndrome de Plummer-Vinson)

-Neuralgias

-Parestesias

-Formación de un anillo esofágico que dificulta la alimentación (Anillo de Chaski)

Se debe acudir al médico cuando se sufran los síntomas descritos o bien, cuando observemos sangre en las heces.

Tratamiento

El tratamiento va enfocado en dos líneas, por una parte: compensar la falta de hierro y por otra y más importante, solucionar la causa que lo produce.

Si la anemia es muy intensa, a veces se decide iniciar el tratamiento con una transfusión, pero esto no es necesario en la mayoría de los casos.

El médico suele prescribir suplementos de hierro por vía oral o intravenosa, siendo más común por vía oral. Las sales ferrosas son las más baratas y efectivas. En su ingesta, el hierro es absorbido principalmente en las primeras zonas del intestino delgado (duodeno y yeyuno). Aunque el tratamiento puede iniciarse tomando la medicación con las comidas, para una absorción máxima debe tomarse distanciado de las mismas. Asimismo, si se ingiere junto a vitamina C (por ejemplo zumo natural), aumentará su absorción. A su vez, los alimentos ricos en fibra disminuyen su absorción.

Cuando existe mala absorción por daño de la pared del intestino, cuando el paciente no tolera la medicación por vía oral o cuando la anemia es muy importante, el tratamiento se debe administrar en forma intravenosa.

La duración del tratamiento dependerá de la gravedad del déficit y de la causa que lo provoca. Generalmente, a los dos meses del tratamiento deberá observarse un resultado positivo, lo cual no se traduce en la finalización del mismo, si no en una mejora que deberá ser mantenida continuando con el tratamiento hasta que el médico considere necesario.

Asimismo, será necesario consumir alimentos ricos en hierro como pollo y pavo, lentejas, guisantes, fréjoles secos, yema de huevo, pescados, carnes (hígado y carnes rojas), mantequilla de maní, semillas de soja, uvas pasas, ciruelas pasas, albaricoques, espinaca, col rizada y otras verduras.

Tras quince días deberá manifestarse su recuperación en los valores analíticos, de tal forma que inicialmente se observará un aumento de los reticulocitos (glóbulos rojos más jóvenes) y después, se hará patente un aumento en los niveles de hemoglobina.

Efectos adversos del tratamiento

En ocasiones, el consumo de estos suplementos pueden ocasionar: náuseas, molestias abdominales, pigmentación dentaria, vómitos, diarrea o estreñimiento. Con menos frecuencia puede haber reacciones alérgicas.

Prevención de la anemia ferropénica

Los colectivos de mayor riesgo son las mujeres en edad fértil (por las pérdidas menstruales), las embarazadas y los niños menores de 5 años.

Como en todos los casos, una buena salud radica en una buena alimentación, variada y equilibrada. Por tanto, una dieta rica en alimentos con gran aporte de hierro nos asegura adecuados niveles en sangre.

La suplementación de hierro a los segmentos de la población más vulnerables a la carencia de hierro podría ser también otra alternativa.

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