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¿Son las chanclas lo más adecuado para nuestros pies en verano?

CHANCLAS

¿Son las chanclas lo más adecuado para nuestros pies en verano?

Analizamos el calzado estrella del verano y si es lo mejor para nuestros pies.

Noelia Rodríguez Alvarez

Hace calor, los pies se nos hinchan y cualquier calzado es susceptible de provocarnos rozaduras que no curarán en todo el verano. Miramos con lujuria a las chanclas de la piscina que tenemos en el armario y vemos el fin de todas nuestras lamentaciones. ¡No nos las vamos a quitar en todo el verano! ¿Es buena idea?

Las chanclas tienen fama de ser el calzado más cómodo del mundo, compitiendo, probablemente, con las zapatillas de casa de toda la vida. Son cómodas de llevar, fáciles de poner y quitar, también se lavan y secan rápidamente y ni siquiera pesan. ¿Son el calzado más adecuado para nuestros pies en verano?

Aunque no veamos más que virtudes -y también cierta sensación de libertad- en las chanclas, no son el calzado más adecuado para el verano. En realidad es uno de los más perjudiciales para tus pies, especialmente si abusas de su uso.

Existen numerosos mitos acerca de las bondades y defectos de las chanclas, así que en Bekia hoy nos hemos propuesto resolver todas las posibles para ver si de verdad las chanclas son tan buenas, o tan malas, como las pintan.

Caminar con chanclas

Por lo general cuando nos ponemos un calzado echamos a andar y, salvo que tengamos algún problema de equilibrio o los zapatos nos hagan daño, no nos fijamos en si hacemos algún movimiento especial. Por eso no somos conscientes de que al usar chanclas curvamos los dedos a fin de tener una mejor sujeción, por así decir.

El hecho de que sea un calzado tan plano, lo hace perjudicial para nuestros piesEl hecho de que sea un calzado tan plano, lo hace perjudicial para nuestros pies

De manera inconsciente los pies tratan de mejorar la estabilidad que las chanclas no les dan colocando los dedos en forma de garra, asiéndose a la planta del calzado. Es algo que hacemos sin ser conscientes pero que, a la larga puede tener consecuencias en forma de dolores, incluso lesiones, porque aplicamos una presión extra. Obligamos a los tendones y músculos a tener una carga añadida.

Lesiones derivadas de las chanclas

No solo nos exponemos a estas lesiones por usar las chanclas de manera excesiva durante el verano. Se trata de un calzado cuya sujeción se limita a un par de tiras junto a los dedos pulgares. Eso hace que el resto del pie vaya 'a su aire' y no tenga tanto calor.

De este modo es más probable torcerse alguno de los pies, los resbalones se vuelven más peligrosos y los tobillos acaban siendo los grandes damnificados. Es habitual que se tuerzan, incluso que se produzca algún esguince. Lo mismo ocurre con los dolores en el empeine o talones.

Lo ideal sería que las chanclas tuvieran sujeción en el empeine y el tobillo para evitar lesiones y dolores musculares.

Detectar irregularidades al pisar

En el caso de que tengamos tendencia a pisar hacia adentro o hacia afuera hay determinado calzado que nos puede ayudar a corregir la posición de los pies para alcanzar el equilibrio. Las chanclas no solo no lo hacen, sino que tienden a atenuar la postura incorrecta.

Eso sí, también pueden servir para detectar una posición incorrecta de los pies. Si observáis que después de varias semanas vuestras chanclas están desgastadas por la zona interior o exterior no tengáis duda: pisáis del modo incorrecto.

El uso de chanclas de manera generalizada en verano es también poco recomendado para aquellos que tienen diabetes o algún problema de circulación. El motivo es que podrían lesionarse y no notarlo tan pronto como otras personas, al tener menos sensibilidad en las extremidades inferiores. Se agravaría así la lesión y haría más complicada la recuperación.

Pies más expuestos

Hay que tener en cuenta que al usar chanclas dejamos los pies muy expuestos al exterior. Si por ejemplo nos damos un golpe contra una piedra seguro que nos causaremos una lesión, algo que probablemente no ocurriría con un calzado que cubriera los pies. Especialmente cuidadosos habremos de ser con las uñas.

Además, si durante el verano únicamente usamos chanclas los pies se resentirán cuando pasada la temporada estival volvamos a usar calzado cerrado. Será entonces cuando aparezcan los problemas y su solución será más complicada, porque no podemos ir en invierno con chanclas.

Al llevar chanclas debemos tener especial cuidado con los golpes, nuestros pies están más expuestos.Al llevar chanclas debemos tener especial cuidado con los golpes, nuestros pies están más expuestos.

Suela de goma y plana

Una de las razones por las que las chanclas nos fascinan, especialmente a las chicas, es su suela plana y de goma. Lo vemos como algo extra cómodo, especialmente si en invierno usamos tacones. Es una forma de permitir a nuestros pies tener sus propias vacaciones y sin soportar el calor que daría el calzado cerrado. Sin embargo puede que no lo sea tanto después de una larga jornada. Y lo que no es, bajo ninguna circunstancia, es recomendable.

Las chanclas son un calzado muy flexible y extra plano, así que la planta del pie se resiente. Si alguna vez has caminado más de una hora con ellas habrás notado dolores en la planta. Y es que en realidad no son tan cómodas como parece porque con el calor el material de goma acaba por resentir el pie.

Además el calzado totalmente plano no es recomendado porque puede provocar dolor de espalda y lesiones en el pie, especialmente en los talones y el tendón de Aquiles.

Las chanclas perfectas

Visto lo anterior las chanclas no son un calzado recomendado para ser usado de manera generalizada. Hay que recordar que se concibieron para llevar en la piscina o la playa por sus características propias. Y debería ser a estos espacios a los que limitar su uso.

En caso contrario lo que hay que buscar son chanclas que no presenten los problemas que vimos anteriormente. Así, deberían proporcionar una correcta sujeción a los pies, no ser del todo planas, sino tener cierto tacón y estar hechas de un material más rígido.

A día de hoy yo aún no he encontrado estas chanclas que serían perfectas, aunque sí es verdad que algunas sí que poseen alguna de estas características. La diferencia se nota.

Así que hasta que encontremos las chanclas perfectas lo mejor será usar las que tenemos con moderación. Ya sabes, para cuando vayas a la playa o la piscina. Para el resto de ocasiones unas sandalias con buena sujeción, suela estable y algo de tacón. Te ayudarán igualmente a soportar el calor.

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