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Cómo empezar a hacer deporte desde cero

HACER EJERCICIO

Cómo empezar a hacer deporte desde cero

Descubre todo lo que tienes que saber si has tenido una vida sedentaria siempre y ahora quieres empezar a hacer ejercicio desde cero.

Ainoa Poveda García

Con el deporte empieza el típico juego del 'quiero y no puedo'. Por eso hay que aprender a administrar ejercicios, tareas y compromiso. No siempre es fácil compaginar diversas cosas a lo largo del día, pero para ello se debe empezar poco a poco y sin perder el ánimo, porque no nos puede salir todo perfecto a la primera y también porque se necesitan horas de práctica para que el cuerpo se habitúe a una rutina deportiva.

Es importante ser constante y no perder el ánimoEs importante ser constante y no perder el ánimo

No valen las excusas

Por mucho que nos queramos poner barreras, mejor será cuando practiquemos algún ejercicio o deporte concreto pese a los horarios, la movilidad o las inclemencias del tiempo. Las excusas son solo para alejarnos de ese objetivo final que perseguimos: alejarnos de la vida sedentaria. Por eso hay que combatir contra uno mismo.

Se aprende con la práctica. Por eso es importante ser constante y no perder el ánimo. Unos días nos saldrá antes y mejor, mientras que otros podemos volver atrás en nuestra tabla de ejercicios. Pero eso les pasa a todos, incluso a los deportistas profesionales. Solo hay que seguir adelante y no perder la esperanza.

Eso sí, nunca hay que obligarse a uno mismo. Solo hay que decidirse y no rendirse a la primera de cambio. Si puedes con los retos, todo irá más fluido y te sentirás mejor a medio-largo plazo. En un plano más corto, sufrirás un poco más, pero con igual ilusión si consigues superarte día a día. Por lo tanto, tómate esto como un reto en tu vida, pero no como una obligación, porque puede que le cojas manía.

Poco a poco

Al principio todo es más lento, parece que no hagamos progresos, aunque eso no es cierto. El primer paso ya lo hemos superado: decidirnos. Lo siguiente que haremos es aplicarnos una tabla de ejercicios y una rutina para conseguir un objetivo concreto y realista. Podemos extraer ayuda profesional ya que los que se dedican a ello saben cómo tratar tu cuerpo desde el principio y nos animarán a seguir con el plan establecido.

También hay que cambiar la dieta. No es que tengamos que hacer régimen, sino que buscaremos una serie de horarios establecidos donde podamos comer y no picotear entre horas, el tipo de alimentos que vayamos a ingerir a lo largo de la semana, la variedad de comidas... Todo ayuda a que tu cuerpo empiece a tomar forma y se adecúe a las nuevas necesidades energéticas.

Aprender a hacerlo correctamente

Muchas veces ocurre que empezamos un determinado deporte, vamos a por ello y ya está. No hay que empecinarse en hacerlo bien todo, sino en aprender a evolucionar. Para ello debemos informarnos bien sobre cuáles son los estiramientos, el calentamiento y demás cosas que implican la realización de este. Siempre para evitar lesiones o futuros descontentos.

Podemos empezar a realizar ejercicios variados en nuestra casa. De esta manera aprenderemos lo que es trabajar nuestro cuerpo que, poco a poco, irá pidiendo más. Entonces será más fácil ir al gimnasio y poder estar más de 10 minutos dentro sin sentirse agobiado, salir a correr durante distancias cada vez más largas y trayectos más complicados, hacer deporte con amigos o compañeros de trabajo y no sentirse extraño... Todo puede empezar con tan solo cinco minutos diarios de ejercicios caseros.

Lo mejor es ir haciendo un repaso rutinario de nuestros avances: los días que lo practicamos, las metas conseguidas, el tiempo de le dedicamos y la búsqueda de nuevas experiencias saludables y productivas. Podemos pedir a un amigo que nos acompañe, así entre los dos podemos meternos algo de presión para no dejar el deporte de lado tan pronto. Eso sí, mejor que tengamos un nivel parecido, porque podría ser frustrante para uno de los dos verse en un grado inferior.

También podemos escoger tareas que hagamos de manera normal y a diario -o casi- para empezar con el deporte. Por ejemplo, sacar al perro a pasear haciendo que los trayectos sean más largos, cambiar de terreno periódicamente o incluso correr con él. Si tu perro todavía es joven y tiene complexión fuerte, será como un premio y así podréis disfrutar los dos descubriendo y mejorando cada día.

Mens sana in corpore sano

Con el paso del tiempo no solo aprenderemos a querernos, cuidarnos y tener un cuerpo más fuerte y saludable, sino que nuestra mente también trabajará en sintonía. Veremos que nuestras tareas diarias nos cuestan menos, que cada vez tenemos más interés por volver a movernos, aprenderemos cuáles son nuestras limitaciones físicas y mentales, conseguiremos ser más creativos en nuestra vida laboral y nos sentiremos mejor con los que nos rodean.

Incluso practicando deporte empezarás a quitarle tiempo a esos hábitos poco saludables y que tanto deseabas deshacerte de ellos, como fumar más de un paquete de tabaco al día, beber más café del necesario o alcohol y evitar las maratones diarias de sofá y tele. Mientras que reducirás tu estrés diario e incluso aprenderás a comer mejor, por lo que te sentirás más ligero y dejarás de tomar bebidas azucaradas industriales.

Hacer deporte hará que te sientas mucho mejorHacer deporte hará que te sientas mucho mejor

Algunos establecen una serie de recompensas con las que sentirse mejor después de practicar deporte. Eso sí, cuidado porque puedes estar dedicándote la comida como un premio, cuando eso es lo menos saludable que puedes hacer. Lo mejor es premiarte a ti mismo después de una jornada productiva de ejercicios con una buena ducha o baño relajante, un masaje o cualquier cosa que tenga que ver contigo y que no implique perder lo que has alcanzado con el ejercicio anterior.

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