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Encopresis infantil

INCONTINENCIA FECAL

Encopresis infantil

La encopresis infantil, también conocida como incontinencia fecal, puede ocurrir en la vida de los niños. Esto es todo lo que debes saber.

Cristina Pardo Torres

La encopresis infantil, también conocida como incontinencia fecal, es la dificultad de retener y controlar voluntariamente la evacuación de las heces, ya sean de consistencia normal o anormal. En muchas ocasiones es confundida con la enuresis nocturna infantil, pero en este case se hablaría de incontinencia urinaria, es decir, de dificultad para contener la orina.

La encopresis infantil es denominado trastorno, el cual se produce en niños mayores de cuatro años que ya habían conseguido de forma voluntaria controlar sus defecaciones y que por algún motivo, da un paso para atrás en este aspecto.

Para considerarse encopresis no tiene que ocurrir tan solo un caso aislado, sino que para su diagnostico es necesario que la incontinencia fecal se mantenga a lo largo un mínimo de tres meses y de manera reiterada en dicho tiempo.

¿Qué síntomas podemos observar en un niño si padece encopresis?

En muchas ocasiones los padres no saben cómo detectar si sus hijos tienen encopresis. Una buena forma de saberlo es fijándonos la serie de criterios o síntomas que según la Asociación Española de Pediatría, un niño debe mostrar para ser diagnosticado de encopresis infantil. Estos criterios son:

En muchas ocasiones los padres no saben cómo detectar si sus hijos tienen encopresisEn muchas ocasiones los padres no saben cómo detectar si sus hijos tienen encopresis
  • Que el niño tenga una edad cronológica o mental superior a los cuatro años de edad.
  • La expulsión de heces no tiene que estar afectada por medicamentos o laxantes, ni ninguna enfermedad medica, a excepción del estreñimiento.
  • Expulsión de heces de manera repetida, involuntaria o intencionada en lugares inadecuados.
  • Que este hecho se dé como mínimo una vez al mes, en un tiempo de tres meses.

Además de los criterios nombrados anteriormente, se aconseja estar pendiente de los siguientes aspectos:

  • Las heces pueden ser con una consistencia normal, incluso ser de un tamaño grande.
  • El niño pida ir al baño pero que de camino no le dé tiempo y se haga caca encima.
  • El niño intenta no hablar del tema y evitar contar lo que le sucede.
  • El niño coja miedo a acudir al baño por el dolor que esto le causa.

Si tras observar todo esto piensa que su hijo puede tener encopresis infantil y muestra síntomas de ello, es aconsejable que acuda a un pediatra, él realizara un diagnostico más exhaustivo y establecerá las medidas necesarias para que se solucione.

¿Qué causas puede tener la encopresis infantil?

La causa más común de la encopresis infantil es el estreñimiento, ya que las heces del niño se van tornando duras y compactas, provocando a la hora de su expulsión pequeñas fisuras o heridas. Lo que hace que la defecación sea dolorosa y el niño coja miedo de ir al baño.

De esta manera y por consecuencia de la retención de heces el tracto se dilata. Y aunque normalmente solo las heces blandas son las que el niño puede expulsar, en la mayoría de los casos es de forma involuntaria.

Sin embargo, esta no es la única causa posible de la encopresis infantil, existen otros muchos aspectos que pueden provocar dicho trastorno. Algunos de ellos son:

  • Trastornos o problemas emocionales.
  • Cambios en su entorno cercano, como puede ser la llegada de un hermanito a la familia, el divorcio de sus padres, el ingreso a la escuela, etc.

¿La encopresis infantil tiene cura?

En muy pocas ocasiones la encopresis infantil se convierte en un problema crónico. Por norma general con una intervención adecuada, un apoyo familiar y un tratamiento en caso de estreñimiento es suficiente. No obstante, desde Bekia, os dejamos una serie de consejos y de pautas dada por especialistas, que pueden ser útiles a la hora de lograr su superación:

  • Haz ver a tu hijo que no te avergüenzas de él por el hecho de tener este problema, que no es el único, que le pasa a muchos otros niños y que por supuesto tiene solución.
  • Tranquilízale y hazle ver que no tiene mayor importancia. Cuando más tranquilo este el niño más fácil le será controlar sus heces.
  • En ningún momento te enfades con tu hijo si no es capaz de controlar sus esfínteres, no le insultes, ni te burles de él. Actúa de la manera más normalizada posible.
  • Apoya a tu hijo en todo momento, escúchale y respeta como se siente. Ofrécele toda tu ayuda, que el vea que estas a su lado.
  • Si es necesario, consulta con un psicólogo. La ayuda psicológica puede ayudar al niño a aumentar su autoestima y por tanto mejorar su problema.
  • ¿Se debe seguir algún tratamiento?

    En el caso de que la causa de la encopresis sea el estreñimiento, se seguirá un tratamiento para solucionarlo. En la mayoría de los casos este tratamiento ira encaminado en mejorar dicho estreñimiento, de la siguiente forma:

    La encopesis, al igual que muchos otros trastornos infantiles se pueden intentar prevenirLa encopesis, al igual que muchos otros trastornos infantiles se pueden intentar prevenir
    • Si es necesario, a corto plazo, se administraran laxantes, enemas o lavativas, con el fin de mejorar la expulsión de las heces y facilitar al niño su evacuación.
    • Mejora de la calidad de la alimentación: estableciendo una dieta adecuada y más saludable. Con alto nivel en fibra.
    • Educación intestinal mediante el establecimiento de rutinas: Las rutinas pueden ayudar al niño a establecer un ritmo adecuado para sus evacuaciones. De esta manera el niño cogerá el habito y su cuerpo de habituara a dicha defecación.

    Según los especialistas y los pediatras, con estos tres aspectos es suficiente, y alrededor de seis meses, dos años en los peores casos, el problema estará resuelto.

    ¿Se puede prevenir la encopresis infantil de alguna manera?

    La encopesis, al igual que muchos otros trastornos infantiles se pueden intentar prevenir. Muchos especialistas proponen una serie de consejos con los cuales se reducen las probabilidades de su aparición:

    • Respetar el ritmo biológico del niño, no obligarles a realizar el cambio de pañal antes de tiempo, o antes de que el niño se sienta preparado, no agobiar o meter presión para que aprenda a utilizar el baño, etc. Cada niño es diferente y no existe una edad determinada para el cambio de pañal.
    • Establecer rutinas para acudir al baño. Normalmente se aconseja que sea tras las comidas.
    • Llevar desde bien pequeños una alimentación adecuada, rica en frutas y verduras, así como en agua. A su vez, enseñarles a que la lleven ellos mismos y que nos vean a nosotros llevarla.
    • Favorecer la realización de ejercicio, ya que además de ser beneficiosa en todos los niveles, mejora la regulación a nivel intestinal.

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