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Cómo el humo de los incendios puede afectar a tu salud

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Cómo el humo de los incendios puede afectar a tu salud

Si eres una persona sana, el humo de los incendios no debería afectarte gravemente, pero pueden ser peligrosos.

Maria del Carmen Roldán Prieto

A muchas personas les resultan atractivos ciertos olores a quemado, pero ello no quiere decir que sean buenos para la salud. Cuando ese olor corresponde a un incendio, todo atractivo se esfuma, ya no solo por las pérdidas medioambientales, sino porque nuestra salud se puede ver seriamente afectada.

Si eres una persona sana, el humo de los incendios no debería afectarte gravemente, sin embargo, es aconsejable evitar respirar este aire durante un tiempo prolongado porque pueden aparecer problemas respiratorios de gravedad.

El humo de los incendios está formado por una mezcla compleja de gases y unas partículas finas producidas cuando la madera y otras materias orgánicas se queman. La mayor amenaza del humo para la salud proviene de esas diminutas partículas. Estas partículas microscópicas pueden entrar en los ojos y el sistema respiratorio, donde pueden causar problemas de salud como ardor en los ojos, secreción nasal y enfermedades como la bronquitis. Estas partículas también pueden agravar enfermedades crónicas del corazón y los pulmones, e incluso se pueden relacionar con las muertes prematuras de personas con este tipo de afecciones.

Personas con más riesgo ante el humo de un incendio

Si tienes una enfermedad cardíaca o pulmonar puedes experimentar efectos negativos en tu salud al respirar el humo de un incendio, aunque éste sea poco denso porque el incendio no esté muy próximo a ti. Algunas de las enfermedades con las que te puedes ver más afectado o afectada son las siguientes:

Los adultos mayores o ancianos</b> tienen más probabilidades de verse afectados por el humoLos adultos mayores o ancianos tienen más probabilidades de verse afectados por el humo

Los adultos mayores o ancianos tienen más probabilidades de verse afectados por el humo, posiblemente porque tienen más posibilidades de padecer enfermedades cardíacas o pulmonares que las personas más jóvenes.

Los niños, incluidos los adolescentes, también son más susceptibles al humo por varias razones:

  • Sus sistemas respiratorios todavía se están desarrollando
  • Respiran más aire (y por tanto, más contaminación del aire) por kilo de peso corporal que los adultos
  • Tienden a estar más activos al aire libre que un adulto

Las personas con diabetes porque es más probable que tengan una enfermedad cardiovascular subyacente.

Las mujeres embarazadas podría sufrir efectos potencialmente negativos tanto para ellas como para los fetos en desarrollo.

Cómo saber si el humo te está afectando

El humo de los incendios puede irritar los ojos y las vías respiratorias, causando y empeorando los siguientes síntomas:

  • Tos
  • Picazón en la garganta
  • Senos nasales irritados
  • Dolor de cabeza
  • Picazón en los ojos
  • Secreción nasal

Las personas con una enfermedad cardíaca pueden experimentar también los siguientes síntomas:

Las personas con una enfermedad pulmonar puede que no respiren con normalidad y pueden experimentar otros síntomas como:

  • Tos
  • Flema
  • Molestias en el pecho
  • Sibilancias
  • Falta de aliento
Los cálculos renales son masas duras que se forman en el tracto urinarioLos cálculos renales son masas duras que se forman en el tracto urinario

Cuando los niveles de humo son lo suficientemente altos, las personas sanas también pueden experimentar alguno de estos síntomas, o varios.

Durante un incendio

Es importante limitar la exposición al humo lo máximo posible, especialmente si eres una persona que está en riesgo de tener complicaciones respiratorias. Veamos algunos consejos para proteger tu salud ante el humo de un incendio:

  • Presta atención a los informes sobre la calidad del aire que publique el ayuntamiento de tu localidad de residencia. Todo comunicado oficial está destinado a proteger a las personas que se encuentran cerca del incendio, por lo que es de vital importancia seguir las instrucciones de las autoridades.
  • Usa el sentido común. Si ves humo cerca de tu casa, infórmate sobre si estás en una zona de riesgo. Si es así, deberás abandonar tu casa hasta que pase el peligro. Si no es así pero el humo está muy concentrado en tu área, permanece en el interior de tu casa con las ventanas cerradas hasta que las autoridades confirmen que el peligro para la salud ha pasado. Si las autoridades recomiendan permanecer en el interior de las casas, mantén la tuya con el aire más limpio posible. Si es una época del año calurosa, como en verano, y no dispones de aire acondicionado ni otras alternativas para refrescarte, es posible que encerrarte con puertas y ventanas cerradas sea peligroso, por lo que lo más recomendable es que busques un refugio alternativo en el que estés a salvo, como quedarte en casa de familiares o amigos. Si tienes aire acondicionado, y lo usas, asegúrate de que el filtro esté limpio para evitar que entre humo del exterior.
  • Ayuda a mantener bajos los niveles de partículas en el interior de tu hogar. Esto quiere decir que si es invierno, no hagas uso de cualquier cosa que se queme, como chimeneas, estufas de leña o de gas, no hagas uso de velas o inciensos, usa la cocina lo mínimo, y especialmente, no fumes.
  • Si tienes asma u otra enfermedad pulmonar o cardíaca, consulta a tu médico y sigue sus instrucciones sobre los medicamentos que debas tomar y el plan de manejo de tu enfermedad en estas condiciones, especialmente si tienes síntomas de intoxicación y estos empeoran. Ten suministros de tus tratamientos para al menos cinco días. Si piensas que estás sufriendo un ataque al corazón o un derrame cerebral, llama a emergencias cuanto antes.
  • Las máscaras antipolvo no son una gran ayuda. Las máscaras de papel o las máscaras quirúrgicas no protegen a los pulmones de las micro partículas que forman el humo de los incendios. Los pañuelos, ya estén mojados o secos, tampoco ayudarán mucho.

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