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Cuál es el tratamiento de una angina de pecho

PROBLEMAS DEL CORAZÓN

Cuál es el tratamiento de una angina de pecho

La angina de pecho se identifica con un dolor, una molestia u opresión en el pecho. Es peligroso y se debe tratar, ¿sabes cuál es el tratamiento?

Mercedes Benito Alfonso

Cuál es el tratamiento de una angina de pecho

La angina de pecho se identifica como un dolor, molestia u opresión en el pecho producida como consecuencia de una falta o disminución significativa de sangre al corazón. El corazón está formado por tres principales arterias coronarias encargadas de hacerle llegar la sangre para su correcto funcionamiento. La pared de estas arterias se van deteriorando como consecuencia de múltiples factores: colesterol, tabaquismo, edad, obesidad, hipertensión, diabetes....; este deterioro recibe el nombre de arterioesclerosis y provoca que el calibre de la arteria disminuya y por consiguiente, pase menos sangre.

La angina de pecho se identifica como un dolor en el pechoLa angina de pecho se identifica como un dolor en el pecho

El tratamiento de la angina de pecho

Cuando el paciente es diagnosticado de angina de pecho, independientemente del tipo que presente, su médico buscará entre las opciones terapéuticas disponibles la que mejor se adapte a su situación. Las enfermedades coronarias son la principal causa de muerte en los países desarrollados, por lo que el tratamiento irá encaminado en aumentar la supervivencia y controlas lo síntomas asociados a la angina de pecho, de manera que mejore la calidad de vida de estos pacientes.

Los pacientes con angina de pecho, de cualquier tipo son pacientes crónicos. Es decir, deberán seguir un tratamiento y un seguimiento médico de por vida. Los síntomas que aparecen asociado a la angina de pecho, son muy alarmantes y hacen que la mayoría de las personas que los sufren describan en los casos más graves una sensación "de muerte inminente".

En las formas más avanzadas pueden ver limitada su vida diaria apareciendo el dolor ante cualquier mínimo esfuerzo o incluso en la cama. Tan importante como el tratamiento es conocer la enfermedad, identificar las razones que originan la aparición de los síntomas o los factores que agravan la enfermedad. Al tratamiento específico de la angina de pecho, se debe sumar el tratamiento de enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol, entre otros. Un mal control de estas enfermedades aumenta las posibilidades de que la angina de pecho progrese a infarto.

¿Qué fármacos son habituales para tratar la angina de pecho?

El primer fármaco de elección y que toma todo paciente con angina de pecho es el ácido acetilsalicílico, más conocida como adiro u aspirina. El adiro es un antiagregante plaquetario, es decir, evita que las plaquetas se junten y se formen coágulos, de este modo la sangre está más "líquida" y circula mejor. Sin embargo, se debe tener cuidado pues este medicamento daña al estómago y pude originar la aparición úlcera gástrica, por lo que es habitual que se tome con un medicamento protector del estómago como el omeprazol.

Otra precaución a tener en cuenta las personas es el aumento del riesgo de sangradoOtra precaución a tener en cuenta las personas es el aumento del riesgo de sangrado

Otra precaución a tener en cuenta las personas es el aumento del riesgo de sangrado, las hemorragias en caso de producirse son mayores y tardan más en detenerse. En caso de someterse a cualquier tipo de operación u extracción de alguna pieza dental, deben avisar a su médico para suspender la medicación unos tres o cinco días antes. El adiro se debe tomar todos los días a una hora similar, siendo recomendable hacerlo tras la comida, para dañar menos al estómago. No es aconsejable tomarlo en ayunas o con el estómago vacío. En el mercado existen otros antiagregantes que pueden recetarse pero el adiro es el más común. Junto al adiro se administra un medicamento protector de estómago.

Al tratamiento antiagregante se le asocia lo que se conoce como triple terapia antiginosa compuesta por: betabloqueantes, antagonistas del calcio y nitratos. Todos estos medicamentos reducen los esfuerzos a los que se ve sometido el corazón a diario y le ayudan a trabajar más eficientemente.

Los betabloqueantes hacen que el corazón lata más despacio y con menos fuerza, de modo que las demandas de sangre y oxígenos a las que se ve sometido sean menores. Ayudan a bajar la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. El paciente puede experimentar bradicardias, cansancio o debilidad. En estos casos debe avisar a su médico para que disminuya la dosis. Puede ser peligroso interrumpir la toma de betabloqueantes de forma brusca.

Los antagonistas del calcio o bloqueadores de los canales del calcio ayudan a relajar las arterias, y a bajar la presión arterial. Todo ello reduce la tensión sobre el corazón. Otra opción terapéutica son los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, conocidos con las siglas IECA, usados para bajar la tensión arterial y proteger el corazón. Hacen que el corazón trabaje con menor intensidad e impiden que la angina empeore.

Por último pero no menos importante está la nitroglicerina. Este fármaco dilata las arterias coronarias y ayuda a revertir el dolor en minutos, por eso se usa en los casos de crisis anginosas. Los pacientes con angina de pecho deben llevar siempre consigo este medicamento, que puede presentarse en spray o pastilla, y aplicarlo debajo de la lengua cuando los síntomas aparezcan.

Se debe tener precaución de no administrar más de tres veces, con un intervalo mínimo de cinco minutos entre cada una. En cuanto comienza el dolor deben tomar la primera dosis y repetir si fuera necesario hasta que ceda. Si tras tres intentos no cede el dolor, acudir urgencias. Puede ocasionar dolor de cabeza o una bajada importante y brusca de la tensión arterial, por lo que al paciente puede marearse o sincoparse.

Otras opciones terapéuticas: la angioplastia y la cirugía cardiaca

A estas opciones terapéuticas se las conoce como revascularización. Cuando el tratamiento no es suficiente, los síntomas de la angina empeoran, o se sufre angina inestable, un tipo de angina de pecho con peor pronóstico, que en ocasiones desencadena una inestabilidad hemodinámica que requiere el ingreso hospitalario y que puede evolucionar si no se corrige en infarto, el médico recurre a un cateterismo cardíaco. Se trata de un procedimiento con finalidad diagnóstica o terapéutica que consiste en la inserción de catéteres en el sistema vascular, a través de la punción de una arteria femoral (ingle) o radial (muñeca).

Los catéteres que son tubos muy finos, avanzan hasta el corazón permitiendo ver las arterias coronarias. Si durante la prueba se objetiva algún estrechamiento en las arterias se procede a su reparación, esto se le conoce como angioplastia. Para restaurar el calibre original de la arteria se introduce un stent, un tubo metálico que actúa como soporte dentro de la arteria y la mantiene abierta, permitiendo que el flujo sanguíneo pase sin obstrucciones.

Si al realizar el cateterismo cardiaco se observa que las tres arterias coronarias están afectadas o que las lesiones coronarias no se podrían tratar con colocación de stent debido a su complejidad, se recurrirá en estas circunstancias a la cirugía cardiaca. En este caso se trata de una cirugía mediante injerto, técnica conocida como by-pass. La arteria dañada se sustituye por un vaso sanguíneo de otro parte del cuerpo, principalmente la arteria mamaria (zona de la axila) o la safena (en la pierna). La zona donde se une el vaso sanguíneo nuevo a la arteria coronaria lesionada, se le denomina pontaje. La cirugía se realiza bajo anestesia general y se realiza una incisión en el esternón para poder acceder al corazón. Requiere un tiempo de hospitalización y recuperación mayor que la angioplastia. La convalecencia después de la operación puede durar entre 3 a 6 meses.

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