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Diferencias entre la amigdalitis bacteriana y vírica

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Diferencias entre la amigdalitis bacteriana y vírica

La amigdalitis no siempre está causada por una infección bacteriana ni es tratable con antibióticos, también las hay víricas.

Inmaculada Jiménez Peral

La amigdalitis, o infección en las amígdalas, consiste en uno de los tipo de infección más comunes en la infancia. Las amígdalas son unas glándulas que están situadas en la parte final de la garganta y cuando estas se infectan sufren una inflamación y la aparición de placas, junto a otros síntomas como la fiebre y el dolor de garganta.

Podemos diferenciar dos tipos de amigdalitis diferentes. Por un lado nos encontramos con la amigdalitis de tipo vírica, y por otro lado con la tipo bacteriana.

La principal diferencia que podemos encontrar entre la amigdalitis bacteriana y la vírica es que en el primer caso el enfermo necesitaría el uso de antibióticos para su cura, mientras que en el caso contrario no sería necesario, aunque hay muchos más factores que diferencian a una de la otra. Los síntomas de la amigdalitis son ligeramente diferentes cuando se trata de una infección vírica o bacteriana.

Los síntomas de la amigdalitis varían un poco si es vírica o bacterianaLos síntomas de la amigdalitis varían un poco si es vírica o bacteriana

Amigdalitis bacteriana

La amigdalitis bacteriana suelen aparecer en más ocasiones en niños mayores de cinco años. El principal signo de aparición es que suele dar fiebre muy alta, más de 39º, de manera muy rápida y se dan picos muy frecuentes que pueden generar escalofríos. En este caso, las amígdalas se presentan muy inflamadas y con pus en la zona superficial, que puede diagnosticarse con solo una exploración. Los ganglios se presentan muy inflamados y pueden notarse con tan solo el tacto. Por último, es también muy frecuente en este tipo de amigdalitis encontrar una especie de puntitos rojos en la garganta, también llamado enantema palatino.

Estas suelen aparecer, por norma general, en la época de otoño e invierno y este tipo no presenta ningún síntoma relacionado con el resfriado o el catarro, ni placas en la garganta.

Amigdalitis vírica

La amigdalitis vírica, es un tipo de infección de garganta que es muchísimo más frecuente en niños menores de tres años. Ademas de presentar placas y fuertes dolores en la garganta, aparece junto a síntomas como la fiebre, que en este caso no es muy elevada, y signos de los catarros como pueden ser tos escasa, mucosidad en las vías nasales y los ojos rojos, o conjuntivitis.

Si la amigdalitis es vírica, no se trataría con antibióticosSi la amigdalitis es vírica, no se trataría con antibióticos

Cuando el médico realiza la exploración de las amígdalas para determinar el tratamiento y el tipo de amigdalitis, si se trata de la tipología vírica las amígdalas suelen estar enrojecidas y muy inflamadas, pero no hay pus. Es bastante normal que haya placas o pequeñas úlceras o vesículas en el fondo de la garganta. Este tipo de amigdalitis es frecuente que la encontremos en cualquier época del año, no hace falta que sea otoño o invierno para que aparezca en nuestro organismo.

En algunos casos, aunque no es muy frecuente, la amigdalitis puede derivar y complicarse en otras enfermedades más graves. Puede darse que la infección se extienda en las zonas adyacentes a las amígdalas y degenerar en una otitis o en una sinusitis, lo cual provocará que el paciente tenga que recibir un tratamiento intravenoso. En los casos más extremos, y menos frecuentes, la amigdalitis puede derivarse en fiebre reumática, inflamación del riñón o un shock tóxico.

Detectar la amigdalitis es bastante sencillo, para ello el médico especialista solo tendrá que realizar una exploración, para saber de qué tipo de amigdalitis se trata. Esto va a ser fundamental a la hora de curar y tratar esta enfermedad, ya que los medicamentos no van a ser los mismos. En el caso de la amigdalitis bacteriana incluiremos aintibióticos en el tratamiento, y en el caso de la vírica, no. Aparte de utilizar antibióticos también existen otras recomendaciones generales, como por ejemplo administrar antiinflamatorios y analgésicos.

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