Menú
Qué es el ojo seco
OJO SECO

Qué es el ojo seco

Los ojos secos es una alteración en el ojo y puede dificultar notablemente la vida de la persona que lo padece. El ojo seco no tiene lágrimas o son de mala calidad, algo que produce una sensación de sequedad.

Inmaculada Jiménez Peral

El síndrome del ojo seco es una alteración que se produce en el ojo, concretamente en la zona de la córnea y la conjuntiva debido a la falta de lágrima o a la mala calidad de esta, por lo que se produciría en el ojo del que lo padece una sensación de sequedad de los ojos muy incómoda.

Más de 5 millones de personas sufren este síndrome que provocan en ellas un estado de malestar provocado por problemas visuales, inestabilidad de la película lagrimal, llegando a perder la vista en casos muy extremos.

Quien sufre el ojo seco padece de irritación ocular, sensibilidad a la luz, sequedad ocular, dolor, sensación de tener arena en el ojo, sensación de quemazón e incluso, en ocasiones, problemas para leer. Esto provoca en los pacientes una reducción en su calidad de vida enorme, ya que se trata de una enfermedad bastante incómoda y que les afecta mucho en el desarrollo normal de su vida diaria.

Causas del ojo seco

Cuando las glándulas lacrimales no funcionan de forma correcta y no segregan la cantidad de lágrima necesaria para un correcto funcionamiento del ojo o, las que segregan son de mala calidad, es cuando se produce el síndrome el ojo seco.

Varios son los motivos o las causas por los que se produce este síndrome. La edad es uno de los principales factores que tienen que ver con esto. Conforme cumplimos años, nuestros órganos se van resintiendo poco a poco y, en este caso, con el envejecimiento se produce un desgaste y, por tanto, se atrofian nuestras glándulas que segregan lágrimas, siendo cada vez más escasas.

El ojo seco es un problema que causa molestias a quien lo padeceEl ojo seco es un problema que causa molestias a quien lo padece

Otro aspecto muy relacionado con este síndrome son los factores ambientales y alergias. Los aires acondicionados, calefacción, el viento, el calor, etc, provocan en muchas ocasiones el ojo seco, en su mayoría cuando se trata de ambientes con mucha evaporación.

Estar durante un periodo largo leyendo, viendo la televisión, trabajando frente a un ordenador o el uso prolongado de lentillas, es otra causa común del síndrome del ojo seco, ya que estas situaciones favorecen al pestañeo escaso,, por lo que el ojo no se humedece de forma correcta y se acaba secando más de la cuenta.

Síntomas del ojo seco

Diagnosticar esta enfermedad no es tarea difícil, ya que se trata de la falta de lágrimas, aunque los síntomas pueden ser variados.

La visión borrosa, el ardor, picazón o enrojecimiento del ojo, junto con la sensación arenosa o abrasiva en la vista y la sensibilidad a la luz, son las principales formas en las que se manifiesta el síndrome el ojo seco.

Realizar actividades en las que se requiera la fijación de la vista como por ejemplo, conducción, lectura, fijar la vista en una pantalla, empeoran los síntomas de este síndrome, por lo que deberíamos evitar estas actividades durante un tiempo prolongado para evitar que nuestros ojos se resientan.

Aunque para un correcto diagnóstico del ojo seco siempre se recomienda acudir a un especialista, ya que serán quienes a través de un estudio minucioso de nuestros parpados, la calidad y cantidad de nuestras lágrimas. Así tendremos una valoración personalizada, en la que seguiremos un tratamiento especializado para nuestro caso.

Prevención del ojo seco

Las consecuencias que la sequedad ocular puede ocasionar en nuestra salud, si se tratara de un caso extremo pueden ser muy graves, llegando incluso a perder la vista. Por eso, hay que tener en cuenta diferentes aspectos que ayudan a prevenir la aparición de este síndrome.

Aquellas situaciones ambientales son las más fácil de controlar para poder reducir al máximo la aparición del ojo seco. Evitar la exposición de corrientes de aire como por ejemplo los aires acondicionados o calefacción favorecen la segregación de lágrimas de forma natural.

Utilizar humidificares, pueden reducir la sequedad ambiental y, por lo tanto, pueden ayudar a mantener el ojo húmedo, lo cual es muy favorecedor para las personas que padecen sequedad ocular.

Obligarse a uno mismo a parpadear con mayor frecuencia es otro de los trucos a tener en cuenta para mantener la humedad del ojo, ya que así es la única forma en la que podemos proporcionar lágrimas a nuestros ojos de forma natural.

Por último, protegernos de factores como la polución ambiental es también muy importante. El humo del tabaco, los residuos contaminantes de las fábricas o incluso el humo de los coches pueden provocar la sequedad ocular. Por ello, llevar unas gafas que actúen de pantalla para estos residuos es muy importante.

Tratamiento del ojo seco

Una vez nos han diagnosticado que padecemos el síndrome del ojo seco, el médico nos proporcionará un tratamiento a base de lágrimas artificiales o colirios, en el caso más leve, e incluso algún tratamiento más severo si se trata de un caso más grave.

Para las personas que sufren de ojo seco existen tratamientosPara las personas que sufren de ojo seco existen tratamientos

Las lágrimas artificiales se tratan de un tratamiento sustitutivo ya que como nuestra lágrima natural no es capaz de mantener la humedad necesaria en nuestros ojos, tenemos que recurrir a unas artificiales para evitar la sequedad.

Aumentar la ingesta de ácidos grasos ricos en omega 3 como es el caso del pescado azul, sardina, salmón o anchoas, así como frutos secos o semillas de linaza, pueden favorecer a la segregación de lágrimas naturales y que nuestras glándulas lacrimales funcionen mejor.

El uso de gafas protectoras, es otro de los trucos que se suelen utilizar en las personas que padecen esta enfermedad, ya que así se produce una mayor conservación de las lágrimas naturales y, por tanto de la humedad del ojo.

Si una vez aplicados estos tratamientos el problema persiste, o se trata de un caso severo, habría que recurrir a pomadas, cremas y fármacos que a través de químicos se consiga la recuperación parcial o total de este síndrome.

Cómo última opción, en la actualidad existe un tratamiento que consiste en el uso de un pequeño tapón situado en los conductos donde se produce el drenaje de lágrimas para ayudar a nuestras glándulas lacrimales a segregar líquido y que la humedad permanezca en la superficie del ojo durante un tiempo más prolongado, por lo que así evitaremos la sequedad ocular y el escozor y quemazón que se producen cuando las personas sufren el síndrome del ojo seco.

Artículos recomendados

Comentarios