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¿Cómo afecta un ictus?

ICTUS

¿Cómo afecta un ictus?

Descubre cómo puede afectar un ictus a una persona que lo padece, así como las causas, la prevención, ¡y mucho más!

Ángela Martínez Martínez

El ictus es una enfermedad cerebrovascular relacionada con los vasos sanguíneos que transportan la sangre al cerebro. Comúnmente conocida como embolia, podemos compararlo con un infarto de corazón pero el órgano dañado sería el cerebro.

Muchas personas todavía no conocen bien lo qué es pese a ser un problema de salud frecuente y que supone la primera causa de discapacidad en los adultos. Tenemos un alto riesgo de sufrirlo y es la segunda causa de muerte, la primera en las mujeres, en nuestro país por lo tanto, es muy importante la prevención y la investigación para paliar sus efectos.

Vamos a intentar explicar qué es un ictus, qué puede causarlo, cómo detectarlo y cómo afecta:

¿Qué es el ictus?

Hay dos tipos de ictus:

1.- Hemorragias cerebrales: ocurren cuando una vena o arteria se rompe.

2.- Infartos cerebrales: producidos por la obstrucción de la arteria a causa de un coágulo de sangre. Este coágulo produce un trombo que se mueve a través del riego sanguíneo colocándose en el cerebro donde paraliza el flujo de sangre.

Es más común en edades más avanzadas, la mayoría de los ictus se dan en mayores de 65 años aunque aumentan los casos entre jóvenes. El daño cerebral adquirido (DCA) varía según la gravedad y otros factores. Aproximadamente un 33% de las personas que lo padecen se recupera totalmente, otro 33% tendrá secuelas graves y que afectarán a su vida y el otro 33% fallece.

El riesgo de aparición de esta enfermedad cerebrovascular incrementa con el paso de los añosEl riesgo de aparición de esta enfermedad cerebrovascular incrementa con el paso de los años

Causas

El riesgo de aparición de esta enfermedad cerebrovascular incrementa con el paso de los años. Hay otras causas que también aumentan las posibilidades de que se presente un ictus. Está muy vinculado a las obstrucciones arteriales y por lo tanto los factores de riesgo fundamentales son: el tabaquismo, el consumo de alcohol, la diabetes, la obesidad, la hipertensión y las arritmias, entre otros.

La fibrilación auricular es uno de los principales problemas que puede provocar el ictus. Son latidos del corazón descoordinados y desorganizados, produciendo un ritmo cardíaco rápido e irregular. Afecta a un 25% aproximadamente de los mayores de 40 años y los datos dicen que existe una relación directa entre ambos, es decir, las personas que padecen fibrilación auricular tienen más posibilidades de sufrir un ictus.

¿Cómo podemos detectarlo?

Como en la mayoría de las enfermedades o patologías la detección precoz es fundamental para actuar con la mayor rapidez posible y así reducir sus consecuencias. Existen algunos síntomas que pueden ponernos sobre aviso:

-Repentino dolor de cabeza y más intenso de lo normal.

-Pérdida parcial o total de visión.

-Hormigueo en la cara, brazo o pierna.

-Falta de fuerza en la cara, brazo o pierna.

-Dificultad para hablar, para expresarnos.

Si observamos a alguien con estos síntomas puede ser que esté sufriendo un ictus y tenemos que llevarlo al hospital con la mayor rapidez posible para que sea atendido de urgencia. Esto es fundamental para una posible recuperación y evitar mayores secuelas e incluso, como ya hemos mencionado antes, evitar la posibilidad de la muerte del paciente. Las primeras horas en la atención son muy importantes y el tratamiento solo suele ser efectivo en esos primeros momentos.

¿Cómo podemos prevenirlo?

Es fundamental intervenir a tiempo y mejor aún prevenirlo. Hay un gran número de personas que consumen anticoagulantes. Estos medicamentos se administran durante un tiempo para prevenir la aparición de coágulos que pueden formarse sobre todo en casos de inmovilización, bien tras una intervención o bien a causa de un traumatismo o enfermedad. Sirven para evitar que se produzca un posible ictus disminuyendo la capacidad de coagulación de la sangre y así impedir que se formen trombos.

La hipertensión arterial, el hipertiroidismo son algunos problemas que pueden producir la fibrilación auricular y por lo tanto provocar un ictus. Ojo al alto consumo de alcohol, café y otros excitantes. Es importante una buena alimentación y unos buenos hábitos para evitar o prevenir esta y otras enfermedades, dolencias o patologías.

Es fundamental para la prevención del ictus el control de la frecuencia cardiaca. Para esto existen distintos tratamientos dependiendo de la gravedad y de la respuesta a los distintos fármacos, en ocasiones puede llegar a ser necesario recurrir a la cirugía.

¿Cómo afecta un ictus?

Los daños y las secuelas serán diferentes según la zona del cerebro afectada. Cada área cerebral se ocupa de funciones específicas de forma que, las lesiones en una zona determinada producen efectos también determinados.

Ya hemos hablado de la gravedad del ictus y de que es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres, lo que nos indica que, en caso de sobrevivir, puede acarrear secuelas muy importantes ya que la falta de riego sanguíneo puede matar a las células nerviosas por falta de oxígeno y provocar daños irreparables.

No existen reglas, cada persona reacciona de forma diferente, podemos decir que cada cerebro es único y por lo tanto los daños y la recuperación son únicos también. No obstante, es posible encontrar un relación entre el lugar del daño y el tipo de alteraciones que puede provocar.

Nuestro cerebro está divido en dos partes, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Según la parte dañada se verán afectadas unas capacidades u otras:

-El hemisferio izquierdo es el responsable del lenguaje, del control motriz del lado derecho, del razonamiento y la lógica entre otras cosas. Si fuera esta la parte dañada tendremos menos control de nuestro lado derecho, encontraremos problemas para hablar, escribir, las matemáticas, etc.

-El hemisferio derecho se encarga del control del lado izquierdo de nuestro cuerpo, de la imaginación, de la sensibilidad artística y de la percepción espacial que es la capacidad que tenemos de ser conscientes de nuestra relación con el entorno en el espacio que nos rodea y de nosotros mismos. Una lesión en esta zona puede aportar síntomas como dificultad para pensar en imágenes y acarrear problemas de movilidad y/o control de nuestro lado izquierdo.

Nuestro cerebro está divido en dos partes, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derechoNuestro cerebro está divido en dos partes, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho

Por otro lado, el daño que puede provocar el ictus en los lóbulos cerebrales (zonas superficiales del encéfalo), también variará según la parte. Para entenderlo mejor detallamos las posibles zonas dañadas y los síntomas que pueden provocar:

-Lóbulo temporal: problemas de lenguaje, de audición y de visión.

-Lóbulo occipital: es la parte encargada de la visión por lo que los síntomas serán los relacionados con esta.

-Lóbulo parietal: alteraciones en el lenguaje, la lectura, las sensaciones. También en la inteligencia y el pensamiento abstracto.

-Lóbulo frontal: alteraciones en el comportamiento, en la memoria y en la inteligencia, así como en el movimiento.

-Cerebelo: una de las zonas con más neuronas. Se encarga de la coordinación y del equilibrio. Los síntomas suelen ser movimientos involuntarios y no organizados.

-Tronco cerebral: esta zona es muy conflictiva, regula la presión de la sangre, la temperatura del cuerpo y la respiración. Está situado entre la médula espinal y el encéfalo. Los daños suelen ser mayores incluso puede conllevar la muerte súbita o la entrada en un coma.

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