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Angiografía

PRUEBAS MÉDICAS

Angiografía

¿Sabes en qué consiste una prueba médica de angiografía? Descubre por y para qué puede pedirte tu médico esta prueba.

Marta Cabrera Benito

Una angiografía es una prueba médica que consiste en analizar los vasos sanguíneos de todo el cuerpo o una zona en concreto con la utilización de los rayos X. Para ello, se emplea un cable largo llamado catéter. Cuando éste se instala, proporciona información sobre el estado de los vasos, el flujo de la sangre y se puede, incluso, realizar una intervención quirúrgica. Suele ser una prueba que no conlleva demasiados riesgos o al menos estos no son frecuentes, por lo que suele usarse siempre que se quiere conocer el estado de los vasos sanguíneos que van a las distintas partes del cuerpo.

No todas las personas pueden hacerse esta prueba por la utilización de los rayos X. Por ejemplo, como suele ocurrir con cualquier prueba que necesita de estos, las embarazadas no podrán pasar por ella para que no dañen al feto que está creciendo en su interior. Por otra parte, otras personas para que la angiografía no es una prueba recomendada son aquellas que tienen problemas en los riñones.

El paciente no podrá comer nada las 8 horas previas a la pruebaEl paciente no podrá comer nada las 8 horas previas a la prueba

Pasos previos a una angiografía

Antes de saber qué pasos hay que seguir antes de que un médico nos haga una angiografía, será necesario saber en qué casos esta prueba será la decisión que tome el especialista. Como ya hemos dicho, se trata de un análisis de los vasos sanguíneos para controlar el buen estado del corazón, por lo que tendrá que haber algún tipo de problema, dolencia o enfermedad que pueda justificar el uso de los rayos X y los catéteres.

Algunos de los problemas que harían necesario el empleo de una angiografía son: la obstrucción total o parcial de los vasos sanguíneos, la falta de oxígeno, el estrechamiento de las arterias, las palpitaciones excesivas, las hemorragias internas, las malformaciones en las arterias, la presencia de tumores. Todos ellos implican un riesgo para nuestro organismo por la posibilidad de padecer infartos o embolias.

Cuando el médico decida que nos tenemos que hacer esta prueba, antes de nada, tendremos que firmar una hoja en la que nos damos por enterados y asumimos los riesgos que implica, además, es posible que tengamos que hacernos algunas pruebas previas. Éstas pueden ser una analítica de sangre o un electrocardiograma cuyo resultado deberemos llevar el día que nos vayan a hacer la angiografía.

Por otro lado, el paciente no podrá comer nada las 8 horas previas a la prueba. Además, es posible que sea ingresado la noche antes a ésta y que no reciba el alta hasta pasadas unas horas de la prueba. Por ello, ya que no se encontrará del todo bien, será necesario que el paciente vaya acompañado al lugar de la prueba. Aunque pueda salir por su propio pie, será recomendable que no vaya solo por si hay algún tipo de problema.

Cómo se lleva a cabo una angiografía

Lo más importante antes de hacer una angiografía es que el paciente se encuentre tranquilo para poder llevar todo de la mejor manera posible. Una vez que ingrese en el hospital para la prueba, se le indicará dónde se va a llevar a cabo la prueba y tendrá que desvestirse para ponerse la bata del hospital para mayor comodidad suya y del médico a la hora de la angiografía.

Antes de comenzar la prueba, el médico se asegurará de tener controlada la tensión arterial a través de un manguito y el ritmo cardíaco a través de los electrodos que coloque en la zona del pecho. También se te colocará una vía intravenosa por si es necesario administrarte algún medicamento en algún momento. Para terminar la preparación para la prueba, faltará afeitar y limpiar la zona por la que se va a introducir el catéter. Además, en esta zona se pondrá anestesia local para evitar el dolor de la posterior punción.

Una vez que se llega a donde se quiere, comenzará la angiografía con el uso del contraste radiológicoUna vez que se llega a donde se quiere, comenzará la angiografía con el uso del contraste radiológico

Una vez seguidos estos pasos previos, cuando la arteria ya esté puncionada, se introducirá un tuvo a través de la aguja por el que se meterá el catéter hasta la zona del cuerpo que se quiere estudiar. Para ver por dónde va avanzando, se van realizando radiografían de baja radiación que señalen su ubicación. Una vez que se llega a donde se quiere, comenzará la angiografía con el uso del contraste radiológico. A través del monitor se podrá ver si hay algún problema y, por lo tanto, se decidirá si se interviene o no. Tanto si se hace como si no, una vez terminada la operación, se sacará el catéter y se vendará la zona de punción.

Cuando se termina con la prueba, el paciente es conducido a una habitación para poder descansar de ésta y reponerse. El tiempo que estará ahí hasta que le den el alta dependerá de su evolución y de la decisión del médico. Una vez salga habrá de tener cuidado con no rozar la herida de la punción ya que será lo más molesto. Los contratiempos de esta prueba suelen ser muy poco frecuentes, por lo que, en principio, no será necesario tenerlos en cuenta.

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