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Embolias: todo lo que debes saber
CÉLULAS

Embolias: todo lo que debes saber

Una embolia surge cuando la sangre arrastra un émbolo por las venas o arterias y producen un bloqueo en las mismas. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

Sara Vidal Pérez

¿Qué es una embolia?

Los émbolos son sustancias extrañas que no deberían estar en la sangre, como burbujas de aire, cúmulo de bacterias, gota de grasa, etc., aunque la mayoría de los émbolos están compuestos por células sanguíneas coaguladas. La embolia surge cuando la sangre arrastra un émbolo por las venas o arterias y producen un bloqueo en las mismas.

Los émbolos son sustancias extrañas que no deberían estar en la sangreLos émbolos son sustancias extrañas que no deberían estar en la sangre

Cuando el émbolo bloquea el paso de la sangre por las venas o arterias, éste impide que circule el oxígeno (el cual aporta energía y nutrientes a las células) desde los órganos hasta los tejidos, llegando a producirse una isquemia (sufrimiento celular que puede provocar la muerte).

Tipos de embolias:

Debido a que el bloqueo de la circulación de la sangre se puede producir en cualquier parte u órgano del cuerpo, surgen diferentes tipos de embolias, las más comunes son:

1. Embolia cerebral: si los coágulos de sangre circulan por el cerebro, estos pueden producir una ataque isquémico transitorio o un accidente cerebrovascular.

2. Embolia pulmonar: el émbolo que puede bloquear una de las arterias de los pulmones suele formarse en la pierna. Muchas embolias pueden desaparecer, pero en el caso de una embolia pulmonar grave se puede llegar a la muerte.

3. Embolia en las extremidades: se produce cuando los tejidos se ven privados del flujo sanguíneo y del oxígeno, que son necesarios para funcionalidad de los tejidos, y surge el daño o la muerte tisular, es decir, la necrosis. Esta embolia se puede producir por más de un coágulo y suele ocurrir en los pies y las piernas principalmente.

¿Cuáles son las causas de una embolia?

La embolia se produce principalmente por la formación de un coágulo de sangre en una arteria o vena, incapacitando la continuidad de la sangre o alterando el flujo de la misma hacia determinados órganos.

Dependiendo del órgano que esté afectado, la embolia puede llevarnos a la muerte. Es por esto por lo que debemos de conocer e identificar los factores de riesgo que predicen la formación de un coágulo o émbolo en nuestra circulación sanguínea.

Asimismo, los factores de riesgos son:

- Llevar una vida sedentaria.

- Tener colesterol alto.

- Sufrir diabetes.

- Tener presión sanguínea alta (hipertensión).

- Fumar.

- Tener sobrepeso u obesidad.

- Alimentación rica en grasas saturadas.

- Tener varices.

Conociendo estos factores de riesgo, podremos prevenir la posibilidad de sufrir una embolia a lo largo de nuestra vida. Lo más importante es cuidar nuestra alimentación y nuestros hábitos saludables, evitando así el consumo de alimentos grasos, el consumo de tabaco, mantener una dieta equilibrada y saludable y, por supuesto, realizar treinta minutos de ejercicio físico de manera habitual.

En el caso de la embolia, los síntomas van a depender de la arteria o el vaso sanguíneo obstruido por el coáguloEn el caso de la embolia, los síntomas van a depender de la arteria o el vaso sanguíneo obstruido por el coágulo

¿Cuáles son los signos que nos indican que estamos sufriendo una embolia?

Cuando una persona sufre una embolia puede manifestar síntomas pero, también puede ocurrir que esta embolia no se manifieste en nuestro cuerpo, conocida como embolia muda. Se recomienda tener en cuenta los síntomas que pueden alertarnos de un problema médico.

En el caso de la embolia, los síntomas van a depender de la arteria o el vaso sanguíneo obstruido por el coágulo. Sin embargo, cuando sufrimos dolores inesperados como dolor fuerte en el pecho, notamos parálisis de alguna extremidad, notamos que nuestro pulso está muy acelerado produciendo una taquicardia o cuando notamos falta de aire o aliento, es posible que estemos ante uno de los tipos de embolias previamente mencionados.

¿Cuál es el tratamiento para una embolia?

El tratamiento depende del tipo de embolia. Si los médicos se encuentran ante un caso de embolia pulmonar, la primera medida que han de tomar es la de mantener las funciones vitales mediante la respiración y el pulso.

Si se encuentran ante un caso de embolia cerebral, el paciente debe ser tratado en una unidad especializada en el tratamiento de ictus o accidentes cerebrovasculares para que el pronóstico de la evolución posterior sea lo más favorable posible.

Si nos encontramos ante una embolia de alguna de las extremidades, la primera medida que se suele tomar es la eliminación del dolor agudo que puede producir y mantener la temperatura de la zona afectada.

Normalmente, los médicos utilizan la heparina intravenosa como inyección para prevenir la formación de coágulos sanguíneos y así, evitar que el vaso o la arteria sigan obstruyéndose.

Una vez que el paciente se encuentra fuera de peligro, el tratamiento puede incluir la administración de medicamentos o la intervención quirúrgica. Cuando los médicos deciden realizar una operación al paciente afectado, suelen utilizar una técnica conocida con el nombre de embolectomía, que consiste en extirpar el émbolo o coágulo de sangre que está provocando la obstrucción del vaso sanguíneo. No obstante, también se puede utilizar un catéter para disolver este émbolo.

¿Cuál es la evolución del paciente o cuáles son las consecuencias que se derivan?

Como sucede con el tratamiento que se aplica, la evolución o las posibles consecuencias derivadas dependerán del vaso o la arteria obstruida por el émbolo. Citaremos las posibles consecuencias o complicaciones en función de la gravedad, desde las más leves hasta las más graves.

En primer lugar, si la embolia se ha producido en alguna de las extremidades se pueden producir limitaciones en la movilidad o en la funcionalidad de las mismas. Además, en casos más graves, es posible que el miembro afectado tenga que ser amputado.

En segundo lugar, cuando la embolia surge en el cerebro, pueden aparecer diferentes consecuencias en función del área cerebral afectada. Las más comunes son: pérdida de funciones cognitivas como la memoria, planificación o flexibilidad mental, disfunciones en el lenguaje, e incluso puede que la persona pierda la capacidad de autonomía personal y depende de otras personas para vivir el día a día.

En tercer y último lugar, si la embolia se produce en la zona pulmonar el paciente puede llegar a la muerte, ya que este es el peor tipo de embolia que puede surgir.

Tras conocer las causas y las consecuencias de las embolias, es importante actuar para prevenir la aparición de las mismas, llevando una vida sana en la que se incluya ejercicio físico y una dieta saludable. No sólo mejoraremos con ello nuestro estado de salud sino también nuestro estado anímico.

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