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CÁNCER

Quimioterapia: ¿Cuántos tipos hay?

La quimioterapia, el tratamiento del cáncer por medio de sustancias químicas, es una de las muchas formas que la medicina tiene disponibles para vencer el cáncer.

Héctor Félix Lasheras Diez

La quimioterapia es un término comúnmente utilizado al referirse al tratamiento a seguir cuando intentamos vencer la enfermedad del cáncer. Sin embargo, en realidad, quimioterapia simplemente hace referencia al tratamiento de una dolencia empleando sustancias químicas.

En ese sentido, el primer agente quimioterapéutico moderno fue la arsfenamina, un compuesto de arsénico descubierto en 1909 y usado para tratar la sífilis. Más tarde le siguieron las sulfamidas y la penicilina para combatir esta enfermedad. Otros usos que han sido denominados quimioterapia son el tratamiento de las enfermedades autoinmunes, tales como la esclerosis múltiple, dermatomiositis, polimiositis, lupus, artritis reumatoide y la supresión de rechazo de trasplantes.

Si nos centramos en la quimioterapia específica para el tratamiento del cáncer, encontramos que ésta se inició a comienzos de la década de 1940, momento en el que la industria farmacéutica contra el cáncer se comenzó a labrar el futuro multimillonario.

La terapia para el cáncer, se denomina más concretamente "quimioterapia antineoplásica" y sus medicamentos son llamados medicamentos citostáticos o cititóxicos" y su objetivo principal es destruir las células del tumor con el fin de lograr la desaparición, detención o reducción de la enfermedad.

¿Y cómo lo hace?

El proceso de división de las células sanas está regulado por unos mecanismos que le indican cuando ésta debe dividirse y dado que los tumores malignos se caracterizan principalmente por lo contrario, ya que están formados por células alteradas capaces de multiplicarse descontroladamente e incluso de invadir y afectar a órganos colindantes o a distancia, la quimioterapia actúa en la fase de división de la célula tumoral, impidiendo su multiplicación y eventualmente destruyéndolas.

Las desventajas de este tipo de tratamiento contra el cáncer son tan conocidas como temidas, y sus efectos secundarios pueden ser muy graves. Esto se debe a que los fármacos anticancerosos no distinguen entre las células sanas y las dañadas, afectando a todos los tejidos del organismo por igual. Entre sus efectos secundarios más comunes encontramos la inmunosupresión, astenia, mucositis y alopecia. Tales efectos suelen ser transitorios, aunque si no llegan a ser controlados o tolerados por el paciente pueden producir toxicidad y suspender, como consecuencia, el tratamiento quimiotérapico temporalmente. Además, mientras se está tomando el tratamiento contra el cáncer, una persona puede sufrir náuseas y vómitos, diarrea o estreñimiento, anemia debido a la destrucción de la médula ósea, o incluso se puede llegar a quedar estéril, dado que algunas drogas quimioterapéuticas destruyen células productoras de hormonas sexuales y gametos, de forma que inutiliza el sistema reproductor de la persona, también puede producir astenia, un trastorno caracterizado por una sensación generalizada de cansancio, fatiga y debilidad física o psíquica.

La quimioterapia actúa impidiendo que la célula tumoral se multiplique, y finalmente las destruyeLa quimioterapia actúa impidiendo que la célula tumoral se multiplique, y finalmente las destruye

Por ello, en un intento de mitigar los efectos secundarios, en los últimos años se han diseñado medicamentos contra el cáncer que actúan directamente contra las proteínas anormales de las células cancerosas, lo que se denomina terapia dirigida.

Hay varios tipos de quimioterapia, aunque esta no sea el único tratamiento disponible contra el cáncer, ya que es combinable con cirugía y radioterapia, combinación a la que se denomina "tratamiento combinado o multidisciplinar".

De todas formas, según la finalidad y la combinación farmacolócida, se distinguen los siguientes tipos de quimioterapia:

Curativa: su objetivo es curar la enfermedad, cuando esta se encuentra en una fase apta para ello.

Paliativa: su intención es controlar los síntomas producidos por el tumor, el cual se encuentra ya en una fase avanzada e inoperable. Por ello, se busca mejorar en la medida de lo posible la calidad de vida del enfermo así como aumentar su supervivencia.

Adyuvante: se administra generalmente después de un tratamiento principal como es la cirugía, para disminuir la incidencia de la metástasis.

Neoadyuvante o de inducción: se inicia antes de cualquier tratamiento quirúrgico o de radioterapia, con la finalidad de evaluar la efectividad del tratamiento. Disminuye el estadio tumoral, pudiendo mejorar los resultados de la cirugía y de la radioterapia y, en algunas ocasiones, la respuesta obtenida al llegar a la cirugía es factor pronóstico.

Monoquimioterapia: administración de un solo fármaco antitumoral. Consiste en una juiciosa rotación de los fármacos disponibles en ciclos en los que se administra un único compuesto hasta lograr el control de la patología.

Poliquimioterapia: combinación de varios citotóxicos que actúan con diferentes mecanismos de acción, sinérgicamente, con el fin de disminuir la dosis de cada fármaco individual y aumentar la potencia terapéutica de todas las sustancias juntas.

Radioquimioterapia concomitante: se administra de forma que combine con la quimioterapia, ayudando a que esta surta un efecto más grande.

La quimioterapia se administra por ciclos, alternando entre periodos de tratamiento y periodos de descanso. Esta alternancia es fundamental para proporcionar a las células sanas del organismo el tiempo necesario para que se recuperen, de forma que sean capaces de volver a soportar otro nuevo ciclo de tratamiento de forma menos tóxica.

La quimioterapia se administra por ciclos que alternan tratamiento y períodos de descanso, para dar tiempo al cuerpo a recuperseLa quimioterapia se administra por ciclos que alternan tratamiento y períodos de descanso, para dar tiempo al cuerpo a recuperse

Hay varias formas de administrar el tratamiento contra el cáncer, ya sea de forma intravenosa, siendo esta la vía de administración más empleada a día de hoy o vía oral, aunque ésta opción solamente es posible para aquellos fármacos que se pueden absorber por el estómago o intestino.

Con todos estos conocimientos, podemos deducir que la quimioterapia, siendo el tratamiento contra el cáncer que predomina en nuestros días, y casi el único factible a día de hoy, es un tratamiento invasivo y peligroso al que hay que enfrentarse con calma y paciencia, que si bien puede salvarnos de un tumor maligno y devolvernos a una vida totalmente normal, es capaz de destruir nuestro organismo y fallar en su misión de deshacerse de las células tumorales, agravando el estado de la persona en cuestión.

La clave en la que todos los expertos en la materia insisten, es que, para alcanzar el éxito, hay que enfrentar el tratamiento con humor y ánimo, no dejarse vencer por la desidia, el cansancio o los malos pensamientos y confiar en que la recuperación es posible y en que las cosas irán a mejor. En definitiva, el estado de ánimo del paciente suele ser un factor determinante a la hora de alcanzar la cura contra el cáncer.

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