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Sondaje nasogástrico: ¿cómo se realiza esta prueba?

TÉCNICA NASAL

Sondaje nasogástrico: ¿cómo se realiza esta prueba?

Esta técnica consiste en la introducción de un pequeño tubo por el orificio nasal o la boca, siendo necesaria en casos de pacientes que no pueden alimentarse por sí mismos o en intoxicaciones.

Lucía Mejuto de Villar

En muchas ocasiones ocurre que al visitar al médico de cabecera por una molestia o dolor, éste deriva al paciente a un especialista para que realice una determinada prueba que le permita tener un diagnóstico preciso. El problema es que el lenguaje médico suele ser un galimatías para quienes lo desconocen, por lo que una sencilla prueba de exploración puede sonar a chino para quien está escuchando. Por eso, desde Bekia Salud queremos hablar de una prueba que seguro que muchas veces has escuchado pero que tendrías tus dudas a la hora de tener que explicarla: el sondaje nasogástrico.

¿Qué es el sondaje nasogástrico?

El sondaje nasogástrico es un tipo de procedimiento invasivo que puede realizarse tanto con el paciente consciente como dormido o inconsciente. Durante la prueba se introduce una sonda o un tubo delgado y flexible de plástico a través de la nariz o de la boca, con el objetivo de llegar hasta el estómago a través del esófago. Los tubos que se utilizan en esta prueba se denominan tubos nasoentéricos o nasoenterales, que pueden tener diferente longitud dependiendo de la utilidad que se le vaya a dar.

Actualmente, se utilizan varios tipos de tubos nasoentéricos de distintos materiales como el poliuretano o la silicona; sin embargo, hay dos que son los más comunes a la hora de realizar este sondaje nasogástrico: el tubo de Levin y la sonda gástrica de Salem. El primero es un tubo de plástico con un flujo luminoso de un lumen y que suele utilizarse para la intubación nasogástrica. En cuanto a la sonda gástrica de Salem, ésta se caracteriza por ser un tubo de doble lumen que suele emplearse para la succión.

 Una de las principales complicaciones de esta prueba y que se produce cuando el tubo invade las vías respiratorias Una de las principales complicaciones de esta prueba y que se produce cuando el tubo invade las vías respiratorias

¿Para qué sirve?

A pesar de lo aparatosa que puede parecer un sondaje nasogástrico en un primer momento, se trata de una prueba que no requiere la presencia del especialista, sino que suele realizarla un enfermero o enfermera con la ayuda de un auxiliar de enfermería. En cuanto a las situaciones que requieren la realización de un sondaje nasogástrico, las principales son:

·Descompresión gástrica: en este caso, la sonda se utiliza para succionar y eliminar el contenido que pueda haber en el estómago, facilitando así su descompresión. Esto sucede en caso de una obstrucción intestinal e íleo paralítico o en caso de proceder a realizar una cirugía en el intestino o estómago.

·Nutrición enteral: realizado en casos de pacientes que no son capaces de ingerir alimentos o medicación por vía oral. De esta forma, el sondaje nasogástrico es una forma alternativa de que el paciente ingiera alimentos y se le administren los fármacos necesarios cuando no es capaz de hacerlo por sí mismo.

·Lavado gástrico: en casos de sobredosis e intoxicación por la ingesta de drogas u otras sustancias. Sin embargo, el lavado gástrico también puede emplearse para obtener una muestra para analizar o bien en casos en los que se sospeche que el paciente pueda tener una hemorragia gastrointestinal, permitiendo así evaluar la situación.

¿Cómo se realiza?

Después de preparar todo el material necesario para el sondaje nasogástrico y de haberse lavado las manos, la persona a cargo de realizar la prueba colocará al paciente en posición semisentada, elevando la parte superior de la camilla entre 60 y 90 centímetros, y con las piernas estiradas. De esta forma, se relajará la tensión de la zona abdominal. A continuación, medirá la longitud de la sonda colocando un extremo en la nariz y el otro en el apófisis xifoideo, pasando por el lóbulo de la oreja. Normalmente, la sonda de un adulto suele tener un largo de entre 45 y 55 centímetros. Después de elegir el orificio nasal con mayor flujo de aire, se procederá a la introducción de la sonda.

Con la punta de la sonda lubricada con anestésico hidrosoluble y con un poco de agua, se introducirá el tubo por el orificio nasal. Una vez pasado ese tramo, el profesional inclinará la cabeza del paciente y hará que éste trague un poco de saliva para facilitar el paso de la sonda por el esófago y continuar hasta haber introducido toda la longitud que se había medido antes de empezar. Luego, se fijará la sonda con un trozo de esparadrapo y se comprobará que ésta esté correctamente colocada. Por último, se taponará la sonda, se fijará a la nariz y, dependiendo del caso, se conectará a la bolsa colectora o se comenzará con la nutrición. En caso de que el paciente presente una fractura de cráneo o facial o una obstrucción o cirugía nasal reciente, es cuando la sonda se introduce por vía oral después de haber retirado las prótesis dentales pertinentes.

Para retirar la sonda, la persona encargada del procedimiento volverá a colocar al paciente en posición semisentada y, tras taponar la sonda y quitar el esparadrapo de la nariz, hará que éste inspire y expire mientras saca la sonda con cuidado.

 La incomodidad es el principal problema al que suelen enfrentarse las personas a las que se les realiza el sondaje nasogástrico La incomodidad es el principal problema al que suelen enfrentarse las personas a las que se les realiza el sondaje nasogástrico

Riesgos del sondaje nasogástrico

A pesar de ser una prueba relativamente sencilla y sin complicaciones, como cualquier otra técnica médica también puede haber algunos riesgos para el paciente que, principalmente, son lo siguientes:

·Aspiración de la sonda nasogástrica: una de las principales complicaciones de esta prueba y que se produce cuando el tubo invade las vías respiratorias.

·Colocación errónea: se produce en caso de que el profesional a cargo de la prueba coloque incorrectamente la sonda en los pulmones, haciendo que los alimentos o medicamentos pasen a través de ellos.

·Traumas y lesiones: si el proceso de inserción de la sonda no se ha realizado de forma correcta, ésta puede lesionar el tejido de la garganta, del esófago o del estómago.

·Incomodidad: este es el principal problema al que suelen enfrentarse las personas a las que se les realiza el sondaje nasogástrico de forma consciente. Y es que la introducción del tubo por la nariz hasta el estómago puede ser molesto para el paciente, haciendo incluso que éste pueda experimentar náuseas o vómitos que se eliminarán por medio de succión.

En todo caso, cuando se tengan dudas a la hora de realizar esta o cualquier otra prueba o exploración, lo mejor es preguntar a un profesional. Un médico podrá responder a todas tus preguntas de forma clara y precisa, exponiéndote todos los detalles y datos sobre la técnica.

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