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Diferencias entre hipotensión e hipertensión

TENSIÓN ARTERIAL

Diferencias entre hipotensión e hipertensión

La hipotensión y la hipertensión no son lo mismo, es vital saber qué es una y qué es otra y cómo actuar en cada caso.

Eba

Los términos de hipotensión e hipertensión son conceptos con los que muchas personas están familiarizados, bien porque tienen a algún conocido o familiar que padece esta patología o porque se trata de un problema bastante común entre la población. La presión arterial, referida en muchas ocasiones como sinónimo por tensión arterial, necesita mantenerse a unos niveles, considerados normales, para que no suponga un problema grave de salud. Ahora bien, en el momento en el que estos niveles están por encima o debajo del estándar, entonces ya se pasa a hablar de hipotensión o hipertensión.

Para conocer un poco más sobre estas dos patologías, es importante tener en cuenta qué es la presión arterial y qué funciones tiene en el organismo. En el siguiente artículo, Bekia Salud te explica las claves que necesitas conocer sobre esta condición, y cómo afectan sus niveles altos o bajos en el cuerpo.

¿Qué es la presión arterial?

Se le llama presión arterial a la fuerza que la propia sangre ejerce sobre las paredes de las arterias cuando quiere recorrer todos los vasos sanguíneos del organismo. Para entender el porqué de esta presión, es fundamental saber que el corazón es el encargado de bombear la sangre hacia dichos vasos sanguíneos, que son las arterias, arteriolas, venas, vénulas y los capilares. Por cada latido de corazón, la sangre sale impulsada y a esto se le conoce como presión sistólica.

Una vez que la sangre es impulsada por el corazón, esta ejerce una presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos que es lo que le ayuda a avanzar por ellos. Hay que entender esta fuerza de la sangre como algo necesario ya que los revestimientos de todas las venas, arterias y demás conductos ofrecen más o menos resistencia al paso del flujo sanguíneo.

Los valores normales de la presión arterial varían mucho de una persona a otra en función de su edad, sexo o estado de salud pero, por norma general, existen unos estándares que sirven de guía para saber si la presión está por debajo o por encima de la media. Para medirla correctamente, uno debe fijarse en la tensión sistólica, cuando la sangre es bombeada por el corazón, y en la tensión diastólica, cuando el corazón no late y está en reposo. La cifra normal de la primera suele situarse en 120 mmHg y la segunda en 80 mmHg (milímetros de mercurio). Cuando estos valores se sitúan muy por encima o debajo, entonces pueden desencadenar en hipertensión o hipotensión.

Los valores normales de la presión arterial varían mucho de una persona a otraLos valores normales de la presión arterial varían mucho de una persona a otra

Hipertensión: qué es, causas y complicaciones

La hipertensión se trata de una enfermedad que consiste en que el paciente tiene, de forma sostenida, una presión arterial superior a los niveles normales. Esto significa que la fuerza con la que el corazón bombea la sangre es elevada y que, por tanto, el flujo que circula por los vasos sanguíneo es muy intenso. Los motivos de esta condición pueden darse, bien porque el corazón genera tal presión por sí solo o bien porque la resistencia que ofrecen las paredes de las arterias requiere de ese sobreesfuerzo por su parte. Sea como sea, la hipertensión puede acabar originando problemas graves de salud e incluso provocar la muerte.

Actualmente, la hipertensión más común entre la población, conocida como hipertensión esencial o primaria, no tiene unas causas concretas establecidas. No obstante, existen factores, más allá de la raza, edad o sexo, como sufrir obesidad, consumir alcohol o cafeína en exceso, tomar ciertos anticonceptivos o tener sensibilidad al sodio, que sí se ha demostrado que pueden acabar influyendo en la hipertensión.

El diagnóstico de la hipertensión es un proceso bastante sencillo de realizar, aunque es posible que una persona padezca de esta condición sin ser consciente de ello porque nunca se ha sometido a las pruebas pertinentes. Para salir de dudas, cada poco tiempo es recomendable acudir a una farmacia o a la consulta del médico para que sea un especialista quien haga la medición correcta con un tensiómetro. Lo bueno de este método es que se trata de un diagnóstico no invasivo que no requiere punción de ningún tipo así que no hay excusa para, de vez en cuando, comprobar que la tensión es correcta.

Las complicaciones más notorias que tiene sufrir de hipertensión es que se dañen las paredes de los vasos sanguíneos por la fuerza de la sangre al pasar por ellos o que el corazón, debido al sobreesfuerzo para bombear la sangre a una presión alta, se debilite. Sufrir de hipertensión supone el principal factor de riesgo de todo tipo de enfermedades cardiovasculares.

Hipotensión: qué es, causas y riesgos

De igual forma que la hipertensión se trata de la elevación excesiva de la presión arterial, la hipotensión consiste en todo lo contrario, es decir, en que la fuerza del flujo sanguíneo es insuficiente o muy débil para recorrer todos los vasos sanguíneos del organismo. A la hora de medir la presión arterial, un valor situado por debajo de los 90 mmHg para la presión sistólica o 60 mmHg para la diastólica y manteniéndose en una constante suele estudiarse como hipotensión.

El mayor de los problemas que acarrea la presión arterial baja es que el flujo sanguíneo no llega de forma completa a todas las partes del cuerpo por igual, es decir, puede haber diferentes zonas del organismo que no reciben la suficiente sangre. Este problema, provocado por el bombeo débil del corazón y unido a la resistencia que ofrecen las paredes de arterias y venas, hace que ciertas partes vitales del cuerpo no reciban el oxígeno suficiente para funcionar con normalidad.

Existen varias causas que pueden llegar a provocar una caída de la presión arterialExisten varias causas que pueden llegar a provocar una caída de la presión arterial

Existen varias causas que pueden llegar a provocar una caída de la presión arterial y entre ellas se encuentra la de sufrir un shock hipotensivo, que supone un colapso en el sistema cardiovascular por la falta de riego sanguíneo o sufrir una patología como Parkinson, anemia o diabetes.

También, el consumo de ciertas medicinas y drogas, como el alcohol, pueden originar el descenso repentino de la presión arterial. Otros dos motivos bastante comunes entre aquellos que sufren o han sufrido de hipotensión es porque la persona en cuestión ha padecido un episodio de lipotimia en el que el corazón reduce el bombeo de sangre de manera significativa o bien porque ha sufrido un episodio de hipotensión ortostática. Esta última condición suele darse al cambiar de forma repentina de posición y desencadena un problema cuando la presión arterial no se estabiliza a los pocos segundos.

Uno de los síntomas más recurrentes de la hipotensión son los desmayos, causa directa de muchas fracturas y lesiones, sobre todo en gente de avanzada edad. Además, el hecho de que el torrente sanguíneo sea insuficiente o débil, siendo la sangre la encargada de transportar el oxígeno por todo el organismo, hace que sea factible que órganos vitales como el corazón o el cerebro no funcionen correctamente y el paciente acabe presentando problemas graves y altamente peligrosos para su salud.

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