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Qué son los pies zambos o equinovaros
PIES ZAMBOS O EQUINOVAROS

Qué son los pies zambos o equinovaros

Cuando un bebé nace el pediatra se fijará que no tenga ninguna malformidad ni deformidad, entre ellos los pies zambos o equinovaros.

Ana Cristina Martín Crespo

Tras la llegada al mundo de un recién nacido, una de las primeras medidas que llevan a cabo los neonatólogos es hacer una exploración neonatal general. Ésta debe ser completa y ordenada, siguiendo unos pasos determinados para poder evaluar al bebé en su totalidad. El pediatra observará la estructura corporal y aspecto general del bebé, valorará su posición; la cabeza y las suturas craneales; el cuello, tórax y abdomen; las extremidades y los genitales externos.

Exploración neonatal

En la exploración de las extremidades se deben explorar bien las manos y los pies, para descartar posibles deformidades o desviaciones. Los pies son la parte del cuerpo que van desde la articulación del tobillo hasta los dedos y los numerosos huesos que los forman están divididos en tres segmentos. El tobillo hace multitud de movimientos en diferentes direcciones, siendo por ello una articulación muy móvil, necesaria para caminar. Sin embargo, estos movimientos pueden verse comprometidos si existen deformidades o malformaciones en el pie.

Los pies zambos es un tipo de deformidad de los propios piesLos pies zambos es un tipo de deformidad de los propios pies

¿Qué diferencias hay entre una malformidad y una deformidad?

Existen diferencias entre estos dos tipos de problemas de pies. La clave para diferenciar una malformidad de una deformidad es el momento en el que una u otra se producen.

La malformación tiene lugar durante el periodo embrionario y dará lugar siempre a una alteración de la propia anatomía. En cambio, la deformidad se produce en un momento más posterior del embarazo, durante el periodo fetal y por eso hay una integridad anatómica, es decir, todas las estructuras están presentes pero alteradas en su tamaño, forma, función...

Una de las deformidades más frecuentes es la del pie equino, que suele estar asociado a otro tipo de deformidad. Dentro de estas, la más frecuente es el pie equinovaro o pies zambos.

Pie equinovaro o pies zambos

El pie zambo tiene una frecuencia de uno por cada mil nacidos vivos y es más frecuente en los varones. Es de fácil diagnóstico ante la exploración general del neonato y pueden estar afectados los dos pies o tan sólo uno de ellos. Incluye cuatro componentes de deformidad del pie: equino, varo, cavo y adductus. Como consecuencia, el pie se presenta en flexión plantar y con desviación medial. En otras palabras, aparece curvado hacia abajo y hacia adentro. Además se asocian otros problemas de pies, ya que los músculos de la pierna y de los propios pies también pueden estar alterados, como consecuencia de la deformidad.

Los pies zambos resultan muy llamativos a la vista y es probable que supongan un gran impacto para los padres, que deben ser informados adecuadamente de la intervención a seguir y del pronóstico.

Causas y niveles de gravedad de los pies zambos

Las causas de esta deformidad de los pies son diversas:

- El pie equinovaro puede estar causado por un parón durante el desarrollo fetal, por el cual el pie no continúa desarrollándose con normalidad hasta el final de la gestación.

- Algunos hablan de factores hereditarios, que pueden influir en la aparición de los pies zambos.

- Otros, de factores plasmáticos del propio organismo.

- En algunas ocasiones puede tratarse de factores mecánicos, si la colocación del pie del feto durante el embarazo no ha sido la adecuada, sobre todo en casos de embarazos múltiples.

- Estos problemas de pies también puede estar asociado a algún tipo de enfermedad neuromuscular.

Tratamiento

El grado de deformidad de los pies zambos es muy amplio, por lo que el tratamiento también puede llegar a ser diferente en cada caso.

Si se trata de una causa postural, por ejemplo, en casos de embarazos múltiples en los que la falta de espacio obligó al feto a tomar una posición anómala que le generó la deformidad del pie, el pie equinovaro se puede corregir de forma manual sin necesitar un tratamiento médico. A las pocas semanas, el pie habrá adquirido su posición normal. En otras ocasiones, es probable que tras estas manipulaciones de los pies, se coloquen unos yesos que los mantengan en la posición deseada. Puede ser que este procedimiento, manipulaciones y yesos, deba repetirse de forma cíclica en varias ocasiones.

En los casos en los que sí sea necesaria una intervención médica, el bebé deberá ser intervenido por el servicio de ortopedia pediátrica de la manera más precoz posible. El tendón de Aquiles suele ser objetivo de intervención, llevando a cabo sobre él una tenotomía (sección sobre el tendón para aumentar su longitud). Esto es debido a que es más difícil corregir la posición en equino del pie, es decir, dirigido hacia abajo, sólo mediante las manipulaciones.

Los yesos suelen ser también necesarios tras esta intervención. Resulta bastante llamativo ver a los bebés con estas escayolas, que les cubren toda la pierna para mantener el pie en una posición correcta.

A veces, también es necesaria la utilización de unas férulas, unidas a unas botas que se ponen al bebé, de manera que se le obligue a mantener una posición adecuada para evitar que se vuelva a adoptar la posición propia del pie zambo. Estas férulas, aunque resultan un tanto aparatosas, ya permiten al bebé movilizar la articulación de la rodilla. Es probable que sea necesario su utilización durante las veinticuatro horas del día (excepto para bañarlo) durante unos cuatro meses. Después, quizá los médicos recomienden su uso por la noche durante los primeros años de vida de los niños.

La estimulación temprana es clave para corregir los pies zambosLa estimulación temprana es clave para corregir los pies zambos

La estimulación temprana es importante

Sería recomendable que los niños en tratamiento por estos problemas de pies fueran derivados a los servicios de Atención Temprana. En primer lugar, porque allí los Fisioterapéutas Pediátricos podrán llevar a cabo la rehabilitación pertinente, de cara a recuperar por completo la movilidad y la sensibilidad del pie, la fuerza de los músculos, etc.

En segundo lugar, para valorar si el desarrollo psicomotor del bebé se ha visto alterado como consecuencia de la intervención y de los yesos que habrán impedido durante un tiempo que el bebé pudiera moverse de forma normal.

Por último, desde estas Unidades podrá darse apoyo a las familias y pautas de estimulación que puedan llevar a cabo con sus hijos.

El pronóstico de la intervención sobre el pie zambo es muy bueno y, tratado de la forma adecuada, es muy probable que el desarrollo motor de los pequeños se dé con normalidad, llegando a caminar y hacer una vida totalmente normalizada.

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