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Beneficios de cenar ligero

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Beneficios de cenar ligero

Es necesario saber por qué cenar ligero es bueno para la salud, así podrás hacer un esfuerzo para conseguirlo.

Noelia Rodríguez Alvarez

A la hora de plantearse adelgazar o simplemente llevar una vida más saludable son numerosos los mitos y leyendas con que nos encontramos. Algunos tienen parte de reales y otros muchos no tienen razón ninguna más allá de creencias poco menos que ancestrales salidas no se sabe muy bien de donde.

Es cierto que a última hora de la tarde y de la noche nuestra actividad se reduceEs cierto que a última hora de la tarde y de la noche nuestra actividad se reduce

Hace unos años había una máxima entre las famosas: nada de carbohidratos a partir de las cinco de la tarde. Se entendía que a partir de esa hora la actividad del cuerpo descendía y éste no iba a ser capaz de quemar los hidratos así que se acumularían en nuestro cuerpo en forma de grasa. Ahora se sabe que eso no es cierto, que esos hidratos no se nos quedan agarrados a la piel y que podemos quemarlos al día siguiente.

Pero aún así impera la creencia de que es importante hacer cenas ligeras. Puede ser una buena idea en determinados momentos, pero no porque suponga que vayamos a adelgazar, sino por otros. Vamos a ver en qué casos puede ser recomendable.

Necesitamos menos energía

Es cierto que a última hora de la tarde y de la noche nuestra actividad se reduce. Para la mayoría de la gente lo habitual es, después de cenar, sentarse delante de la tele, navegar un rato por internet, leer un libro e irse a dormir. No necesitamos una ingesta importante de alimentos para tener energías para desempeñar tales tareas, es cierto.

Y de hecho a veces pasa muy poco tiempo desde que cenamos hasta que nos metemos en la cama. Si hemos tomado una cena pesada eso puede provocarnos acidez, ganas de vomitar y dolor de tripa durante toda la noche, incluso al día siguiente. En ese sentido sí es recomendable tomar cenas ligeras.

Hay que tener en cuenta que no todos los cuerpos son iguales y hay a quien determinados alimentos para cenar le sientan mal. Suelen ser los muy grasientos, como la pizza, o los pesados, como aquellos que llevan muchos carbohidratos. Y de hecho el cuerpo de cada uno evoluciona según va creciendo. Si te fijas es muy probable que cuando eras joven daba igual lo que cenaras que no te sentaba mal y ahora descubres que si no eliges cuidadosamente pueden disfrutar de una noche de sufrimiento.

Siempre cenar

El equilibrio es fundamental a la hora de seguir una dieta sana y por eso a veces es recomendable hacer cenas ligeras cuando has tenido una comida muy copiosa o una merienda más abundante de lo habitual. Si estás saciado es normal que para la cena optes por alimentos más ligeros, pero es importante que tomes algo. Nunca te vayas a la cama con el estómago vacío.

Decidir saltarte la cena porque no tienes hambre o porque ya comiste suficiente horas atrás es un error. Por un lado porque al no tomar alimentos estás ralentizando el trabajo de tu estómago, que recibe el mensaje de que debe hacer reserva de grasas y no las quema. Y por otro, que cuando te despiertes a la mañana siguiente tendrás un hambre atroz y comerás mucho más de lo habitual.

En ese sentido es importante tomar siempre algo y ese algo puede ser de lo más variado. Una ensalada, si se elabora de la manera adecuada, puede contar como una de esas cenas ligeras para días con poca hambre. La fruta no suele ser pesada por lo que pensamos que nos hace bien cenar sólo fruta, pero no es así. Lo mejor es combinarla con otros alimentos.

El aporte de proteínas

Esos alimentos pueden ser los huevos, que nos aportan proteínas. Una tortilla francesa o unos huevos revueltos son sencillos de preparar y a casi todo el mundo gustan. Son un ejemplo perfecto cuando piensas en cenas ligeras. Se pueden acompañar con champiñones o setas, jamón cocido o queso.

Es importante tomar siempre algo y ese algo puede ser de lo más variadoEs importante tomar siempre algo y ese algo puede ser de lo más variado

Precisamente los embutidos y el queso son otros de los alimentos que nos aportan proteína y que podemos tomar como parte de una cena ligera. Se pueden acompañar con primeros platos poco pesados como pueden ser una sopa, una crema de champiñones un gazpacho, si te apetece algo más fresco. Las tostas o los sandwiches son otras de las preparaciones que pueden formar parte de una cena ligera.

Las posibilidades a la hora de cenar ligero son numerosas, tanto que puedes hacer una diferente cada día. Tampoco es algo que deba obsesionarte y si un día tienes hambre, te apetece darte un homenaje o prevés que no te acostarás hasta bastantes horas después no pasa nada por tomar algo más potente.

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