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En qué consiste el trastorno esquizoide de personalidad

TRASTORNOS

En qué consiste el trastorno esquizoide de personalidad

El trastorno esquizoide de la personalidad es uno de los trastornos mentales menos conocidos socialmente. Descubre de qué trata.

Sara Vidal Pérez

El trastorno esquizoide de la personalidad es uno de los trastornos mentales menos conocidos socialmente. Se basa principalmente en dos características muy significativas: la falta de relaciones sociales y la falta de deseo o intención de tenerlas.

La personalidad del esquizoide consiste en la introversión y la falta de capacidad para mostrar afecto hacia los demás. Son personas tímidas que parecen ausentes e impasibles ante las cosas que suceden a su alrededor.

Las personas con trastorno esquizoide de la personalidad se muestran <b>solitarias y aisladas del ámbito socialLas personas con trastorno esquizoide de la personalidad se muestran solitarias y aisladas del ámbito social

Es por esto que sus dificultades se hacen más notorias en el ámbito personal, social y laboral. Habitualmente, tienen muchos problemas para integrarse en el ámbito familiar, así como dificultades a la hora de establecer amistades o, incluso, mantener una relación de pareja.

¿Cómo les ven los demás?

En nuestra sociedad, es muy común poner etiquetas a aquellas personas que no siguen los mismos patrones "socialmente aceptados", es decir, en seguida tendemos a catalogar a aquellas personas cuyo comportamiento sale fuera de la normalidad.

Las personas con trastorno esquizoide de la personalidad se muestran solitarias y aisladas del ámbito social. Tienden a no asistir a eventos familiares, como bodas, funerales, cumpleaños, etc. Este hecho no sucede por desinterés. Es decir, estas personas no asisten a eventos públicos porque les sobrepasan.

Su incapacidad para mostrar afecto produce dosis altas de ansiedad cuando lo reciben.

Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Las personas con este trastorno necesitan el afecto de los demás porque muchas no soportan la vida en solitario, pero cuando el afecto se les es dado, experimentan momentos de gran ansiedad que les genera la evitación social.

Por lo tanto, su evitación social se explica por la ansiedad y el estrés que tienden a sufrir a menudo y que se acentúa a la hora de relacionarse con los demás.

El entorno familiar y social de las personas con trastorno esquizoide percibe el desapego y la falta de interés. En muchas ocasiones, las personas esquizoides se ven solas porque su entorno les ha dejado de lado por su falta de implicación emocional.

¿Cuáles son los síntomas de este trastorno?

Las características principales y más significativas de este trastorno son:

1. Anhedonia: incapacidad para sentir o disfrutar del placer.

2. Embotamiento afectivo: se muestran fríos emocionalmente y distanciamiento o despego social.

3. Desinterés sexual: no sienten inquietud o interés por mantener relaciones sexuales, no las consideran placenteras.

4. Ausencia de expresión emocional: no tienen capacidad para mostrar sentimientos de afecto o de ira hacia los demás.

5. Aislamiento social: tienden a realizar actividades en solitario, las cuales no requieran la interacción con los demás y en las que no se vean obligados a entablar conversaciones con otros.

6. Comportamiento excéntrico: tienen dificultades para interiorizar las normas sociales establecidas. Por ello, se comportan de manera rara y extravagante.

7. Indiferencia social: ante las críticas o los halagos muestran impasividad, sin respuesta alguna.

8. Escasas relaciones personales: no son personas que cuenten con amigos o personas de confianza con las que pasar tiempo y compartir experiencias y emociones, tampoco existe el deseo de tenerlas.

¿Cómo se presenta este trastorno en la sociedad?

La prevalencia del trastorno esquizoide de la personalidad no es clara. Es un trastorno poco frecuente en la población general.

Sin embargo, puede manifestarse en aquellas personas que tienen familiares con algún tipo de esquizofrenia o con trastorno esquizotípico de la personalidad.

Este trastorno se manifiesta en su totalidad durante la etapa adulta, pero pueden aparecer síntomas durante la infancia que muestren la posibilidad de padecer el trastorno esquizoide de personalidad en la adultez, por ejemplo:

- Aislamiento social.

- Bajo rendimiento académico.

- Ausencia de relación familiar o con sus iguales.

- Estilo parental distante y frío.

- Impasible en actividades sociales.

- Insensibilidad emocional.

Es importante realizar una terapia familiar o de pareja para que el entorno más cercano se involucre en su trastornoEs importante realizar una terapia familiar o de pareja para que el entorno más cercano se involucre en su trastorno

En general, es habitual que estas personas hayan crecido en un ambiente afectivo pobre, en el que no se han sentido satisfechos en las relaciones mantenidas con sus progenitores.

El apego durante la infancia marca el comportamiento social de cualquier ser humano durante toda su vida. Por esto, la falta de estímulos positivos durante la niñez dificulta el aprendizaje emocional y social.

De esta forma, la capacidad para establecer y mantener relaciones sociales durante el desarrollo se ve empobrecida. Y en algunas ocasiones, genera ansiedad o estrés.

¿Existe tratamiento para el trastorno esquizoide de la personalidad?

En primer lugar, es complicado que una persona con este trastorno acuda a terapia por voluntad propia. Su falta de motivación al cambio y de energía para remediar sus déficits dificultan el establecimiento de un vínculo entre terapeuta y paciente, primordial para lograr mejoras.

Es importante que se establezcan objetivos muy a corto plazo y claros para que el paciente no sienta desmotivación y deje de asistir a la terapia.

Entre los objetivos, están:

- Tratar las respuestas emocionales del paciente, ámbito en el que aparecen las dificultades primarias que imposibilitan las relaciones sociales. Trabajar emociones primarias, como la ira, tristeza, enfado,

alegría y asco.

- Intervenir en el aislamiento social, conseguir que el paciente comience a realizar actividades con otra persona de confianza, sin forzar en ningún momento para que no muestre intolerancia y desconfianza hacia el terapeuta.

Si conseguimos que estos objetivos se vayan cumpliendo poco a poco, notaremos mejora en el estado de ánimo y energético del paciente, que mostrará mayor expresión emocional hacia los demás.

Se pueden utilizar técnicas conductuales para modificar los comportamientos excéntricos, con las que se trabajan las relaciones sociales y las habilidades del paciente para establecerlas. Algunas de estas técnicas son:

- Exposición en vivo o imaginación, utilizando materiales como la grabación en video o audio.

- Imitación o role playing, ejerciendo de modelo para que el paciente aprenda pautas y reciba refuerzos.

Asimismo, es importante realizar una terapia familiar o de pareja (en caso de que la haya) para que el entorno más cercano se involucre en su trastorno y conozcan en profundidad la sintomatología del trastorno para poder comprender por qué se comporta de una manera u otra.

Si notamos buena predisposición del paciente para cambiar, podemos intentar una terapia de grupo, en la que se refuercen las habilidades sociales y se fomenten las relaciones interpersonales.

Por último, existen psicofármacos que realizan una función estimulante para mejorar la energía y la expresión de afecto. Este tratamiento no tiene porqué permanecer durante toda la terapia, puesto que sólo será necesario al principio de la misma, cuando la motivación es escasa.

Como con otro tipo de pacientes, las recaídas o el abandono de la terapia es algo habitual que debe trabajarse a través de refuerzos positivos y beneficios experimentados por el paciente. Es importante que el aprecie lo positiva que está siendo la terapia en su mejora diaria.

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