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¿Qué es la fiebre del heno?

ALERGIA

¿Qué es la fiebre del heno?

La fiebre del heno se produce por una respuesta alérgica a los alérgenos en interiores o al aire libre, como el polen o los ácaros del polvo.

Ángela María de Toro Martín

La fiebre del heno, también conocida como rinitis alérgica estacional o polinosis, es una rinoconjuntivitis que se produce por una respuesta alérgica a los alérgenos al aire libre o en interiores como el polen, aunque también los ácaros del polvo o la saliva y las pequeñas manchas de piel que salen en perros, gatos y otros animales con plumas o pelo. Y es que en estaciones como la primavera, el verano o el otoño, el polen flota en el aire y penetra en las fosas nasales al respirar. Esto provoca que, las personas que son alérgicas, fabriquen histamina, es decir, unas sustancias químicas que causan rinorrea, ojos enrojecidos o acuosos, picor, estornudos, congestión o fiebre del heno.

La fiebre del heno se produce por la exposición del polen al aire, pero esto no significa que todas las plantas polinizan a través del aire, es decir, no todas las plantas causan las alergias. Algunos ejemplo de plantas que no polinizan gracias a los insectos y que, por lo tanto, son las causantes de las alergias son: las gramíneas, causa más relevante de la polinosis en España y en casi todo el mundo; el olivo, en las zonas del norte, sur y este de España; y la parietaria judaicason, en las zonas de la costa del mediterráneo.

Causas

Cuando tienes la fiebre del heno, tu sistema inmunitario identifica una sustancia aérea inocua como nociva, por lo que crea anticuerpos contra esa sustancia. Así, la siguiente vez que tengas contacto con esa sustancia, los anticuerpos van a enviar una señal al sistema inmunitario para que libere sustancias químicas en el torrente sanguíneo, esto es lo que causa una reacción que provoca los síntomas y signos de la fiebre del heno.

La rinitis alérgica es uno de los trastornos inmunológicos más frecuentes en el ser humano, pues alrededor de un 20 por ciento de la población presenta reacción a los pólenes, un 10 por ciento aproximadamente tiene además síntomas clínicos y alrededor de un 5 por ciento recibe un tratamiento. Es curioso porque en sus inicios, este tipo de fiebre se consideraba como una patología muy rara y extraña.

Es cierto que la polución, al producir una inflamación de la mucosa nasal, puede ayudar a que aparezca esta enfermedad en más personas y también facilita a la absorción de los antígenos polínicos. Tal vez esto pueda explicar por qué en la ciudad, la frecuencia de la fiebre del heno es el doble que en el medio rural, a pesar de que en éste haya una exposición al polen mucho mayor.

La rinitis alérgica es uno de los trastornos inmunológicos más frecuentes en el ser humanoLa rinitis alérgica es uno de los trastornos inmunológicos más frecuentes en el ser humano

Síntomas

La fiebre del heno produce síntomas diferentes a los que producen otros tipos de rinitis. Estos efectos pueden durar de manera indefinida, pero la severidad de la enfermedad puede que varíe de un año a otro en función de la cantidad de polen que se haya liberado y de la exposición de la persona afectada a la estación polínica. A partir de los 50 o 60 años, puede darse en los pacientes una lenta remisión de los síntomas.

Los síntomas de la fiebre del heno son:

  • Dolor de cabeza, irritabilidad y fatiga
  • Estornudos, que se pueden repetir durante todo el día y que pueden darse en series de 20 o más seguidos
  • Picor de nariz, en ocasiones de forma intensa
  • Secreción nasal acuosa o rinorrea, en ocasiones de forma abundante
  • Sentido del olfato algo debilitado
  • Ojos enrojecidos, que tienden a picar y lagrimear
  • Ojos morados alérgicos, es decir, piel hinchada y de color azul debajo de los ojos
  • Dolor de garganta, oídos taponados y tos

Prevención

Lo más eficaz para evitar sufrir este tipo de alergias es que, durante las estaciones con mayor proliferación de polen, las personas alérgicas se mantengan lejos de estas zonas y que estén el mayor tiempo posible en espacios interiores con aire acondicionado. También se recomienda disminuir el tiempo al aire libre en zonas con índice de polen demasiado elevado.

Factores diarios y estacionales

Los signos y síntomas de la fiebre de heno pueden variar en función de la cantidad de polen y moho que haya a lo largo de todo el día, por ejemplo: los índices más altos de la hierba se dan durante la tarde y en las primeras horas de la noche; los de la ambrosia durante el mediodía; y los del moho durante las tardes de viento, secas y cálidas, pero también en las primeras horas de la mañana y cuando la humedad y la lluvia aumentan.

Sin embargo, estos signos y síntomas también pueden comenzar o empeorar en un momento particular del año, por lo que también varían durante las estaciones: el polen de los árboles es más frecuente a principios de la primavera, el polen de la ambrosia en otoño; el polen del césped es frecuente a finales de la primavera y en verano. Además, los síntomas de la alergia en espacios interiores pueden empeorar en invierno porque están las casas cerradas. Los rastros de hongos y moho del interior y del exterior son considerados como perennes y estacionales.

El diagnóstico de la rinitis lo tiene que dar un especialistaEl diagnóstico de la rinitis lo tiene que dar un especialista

Diagnóstico

El diagnóstico de la rinitis lo tiene que dar un especialista, que será el encargado de examinar las fosas nasales para ver si hay secreción acuosa y una coloración brillante y pálida. Existe también la opción de llevar a cabo un examen microscópico de las secreciones, una radiografía de los senos paranasales y una tomografía axial computarizada para confirmar una sinusitis, pues en ocasiones se da cuando la fiebre del heno y deben tratarse al mismo tiempo. Además de la sinusitis, hay otros problemas que se asocian a la fiebre del heno como: el sueño deficiente, el empeoramiento del asma, la infección de oído o la disminución de la calidad de vida.

Tratamientos

Según los especialistas, los tratamientos que se suelen dar para poner fin a la fiebre del heno son:

  • Antihistamínicos: Suelen ser aerosoles nasales, soluciones orales o comprimidos que no necesita de receta médica. Pueden provocar somnolencia.
  • Corticosteroides nasales: Se considera el tratamiento más efectivo. Son aerosoles nasales y también se pueden conseguir sin receta médica. El uso adecuado que debe hacerse de estos aerosoles para que hagan efecto es usarlos de manera continuada en periodos no muy largos.
  • Vacunas antialérgicas: Suelen emplearse cuando los casos de polinosis son más graves. Consiste en la inyección del polen responsable de la reacción alérgica, aumentando de esta manera las dosis hasta controlar los síntomas. Así, el cuerpo es capaz de adaptarse al polen hasta tolerarlo y contrarrestarlo.
  • Descongestionantes: además de actuar ante la fiebre del heno, ayudan a descongestionar la nariz. Este método se usa durante menos de tres días.

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